Riesgos de la salud cognitiva en tiempos de IA

por Miguel Barrionuevo | Ago 4, 2026

Existe un coste cognitivo de usar mal la IA en el trabajo. Un riesgo para la salud que ya empieza a formar parte de la conversación sobre bienestar laboral. El IV Estudio sobre Planes de Bienestar en la Empresa Española puso el foco en esta cuestión durante su presentación, celebrada el pasado 29 de abril. Allí se habló de hiperproductividad, dependencia tecnológica, seguridad psicológica, liderazgo y salud cognitiva.

Miedo a perderse la última tendencia. A no ser lo suficientemente productivos. A quedar desplazados por la IA en el mercado laboral.

La palabra miedo aparece con demasiada frecuencia asociada al desarrollo de tecnologías disruptivas. En el caso de la inteligencia artificial, ese miedo puede tener consecuencias muy concretas: más presión, más ruido mental y una relación poco saludable con las herramientas digitales.

El coste cognitivo de usar mal la IA en el trabajo

“Las inteligencias artificiales, porque hay más de una, son una herramienta neutra. Todo va a depender del uso que nosotros hagamos”, señaló Henar Vega, ingeniera, psicóloga y autora de Trabajar en llamas.

Durante la mesa, Vega puso el foco en dos riesgos especialmente relevantes: la hiperproductividad y la posible dependencia asociada al uso de la IA.

Según explicó, algunas formas de uso pueden llevarnos a una “adicción cognitiva” o a una redistribución poco saludable de nuestras capacidades. En algunos casos, la IA puede convertirse en un atajo para dejar de pensar. En otros, puede generar una relación de dependencia difícil de cortar.

También apuntó a un concepto emergente: la llamada “psicosis por IA”, entendida como esa dificultad para tomar distancia de la herramienta y volver a apoyarse en el propio criterio.

Para Vega, la clave está en identificar los factores psicosociales que aparecen dentro de las organizaciones. Solo así será posible diseñar una estrategia de IA más saludable.

La IA no puede ser un atajo para dejar de pensar

Para Iñaki Hidalgo, People & Culture Director en Cívica, las empresas deben abordar esta cuestión desde la raíz.

“No puede ser que cada uno use la IA en el trabajo de una manera diferente”, señaló durante su intervención.

En Cívica hablan de desarrollo de talento sostenible cognitivamente. Es decir, de un modelo en el que la IA ayude a trabajar mejor, pero no sustituya la reflexión, el criterio ni el aprendizaje.

Para ello, la compañía ha desarrollado un plan sobre cómo, dónde, cuándo y por qué usar la IA por parte de sus empleados y empleadas.

El objetivo es evitar una posible “atrofia cognitiva”. También prevenir otros riesgos ya detectados, como el aislamiento social o la dependencia de la IA para tomar decisiones básicas y cotidianas.

Cultura, liderazgo y nuevas formas de trabajar

La integración saludable de la IA no depende solo de la tecnología. También depende de la cultura.

Así lo explicó Marta González, coordinadora de Bienestar en Santalucía, al compartir la experiencia de su organización. La compañía ha puesto en marcha un HUB de conocimiento y trabaja en nuevas formas de liderazgo para acompañar la implantación de la IA.

“La base es otra, es una base cultural: a qué quieres dedicarte y cómo quieres hacer las cosas dentro de una organización”, señaló.

González puso el acento en la velocidad del cambio. La IA exige adaptación rápida y, en muchos casos, esa presión acaba conectando con una sensación muy reconocible: “no me da la vida”.

En Santalucía han impulsado también el programa Dreamers, un colectivo orientado a pensar de otra manera. La idea es innovar desde el propio cerebro, no solo desde el apoyo de la IA.

“A lo mejor no tenemos que equiparnos a una IA. Nosotros tenemos que aportar otra cosa”, explicó González.

IA, escucha activa y seguridad psicológica

El papel de los líderes es clave en este escenario.

“Un tercio de aquellas personas que no tienen ninguna entrevista de feedback a lo largo del año consideran que su empresa no es psicológicamente saludable”, señaló Pablo López, fundador y CEO de Betterplace.

Su intervención puso sobre la mesa una idea central: managers y líderes tienen una enorme influencia sobre el bienestar de sus equipos.

La escucha activa puede convertirse en un motor de cambio. Y en un entorno donde la IA se incorpora cada vez más al trabajo diario, esa escucha es todavía más importante.

No basta con implantar herramientas. Hace falta crear condiciones de confianza para que las personas puedan expresar dudas, pedir ayuda, señalar riesgos y compartir cómo están viviendo el cambio.

Velocidad tecnológica, criterio humano

Mantener el equilibrio entre alto rendimiento y uso saludable de la IA no es sencillo.

En Betterplace han detectado que la inteligencia artificial ofrece mucha rapidez. Pero esa velocidad necesita experiencia, conocimiento, criterio y bagaje para ser bien utilizada.

La IA puede acelerar procesos. Puede ahorrar tiempo. Puede abrir nuevas posibilidades. Pero también puede aumentar la presión si se utiliza sin reflexión, sin formación y sin límites claros.

Por eso, el verdadero reto para las empresas no será solo incorporar inteligencia artificial. Será hacerlo sin dañar la salud cognitiva de las personas que sostienen el trabajo.

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La conversación sobre salud cognitiva, IA y bienestar laboral formó parte de la presentación del IV Estudio sobre Planes de Bienestar en la Empresa Española.

En la mesa participaron Henar VegaIñaki HidalgoMarta González y Pablo López, con una reflexión común: la inteligencia artificial puede ser una gran aliada, pero solo si las organizaciones aprenden a utilizarla con criterio, cultura y cuidado.

Miguel Barrionuevo
Miguel Barrionuevo

Escribo sobre bienestar, liderazgo, diversidad y hostelería.

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