Mónica Fiori: «Necesitamos el contacto con la naturaleza y el poder tenerlo te hace trabajar mucho mejor»

por Candela Méndez del Olmo | Nov 2, 2026

El jueves 15 de octubre, el auditorio de Savia Salud Digital Mapfre, acogió el I Congreso del HUB BienStart. Un laboratorio de ideas impulsado por Mi Empresa es Saludable junto a empresas pioneras de bienestar laboral en España (Cívica, Ferrer, ING, Mahou San Miguel, Navantia, Redexis, Redeia, Santalucía, Healthy Minds, Freedom & Flow, Savia, Refruiting y Wellhub). 

La jornada tuvo como hilo conductor el bienestar aumentado, un concepto que busca ampliar la mirada del bienestar en las organizaciones. Una de las conversaciones, bajo el nombre ‘El espacio de trabajo como aliado estratégico’, presentada por Elena Carrascosa, socia de Contenidos de Más Cuota, tuvo como protagonistas a Mónica Fiori, Health, Safety & Wellbeing Directora de Ferrer.

El espacio de trabajo influye en mucho más que la comodidad de los empleados. La iluminación, el ruido, la temperatura o la presencia de vegetación pueden contribuir a mejorar la experiencia laboral, pero el bienestar también depende de factores menos visibles, como la cultura corporativa, las políticas internas y las iniciativas de salud mental. Fiori, abordó estas cuestiones a partir de la experiencia de la compañía y su apuesta por la certificación WELL.

«Llevamos mucho tiempo integrando el bienestar, la seguridad y la salud en la experiencia del empleado», Mónica Fiori, Health, Safety & Wellbeing Directora de Ferrer.

La empresa decidió buscar una herramienta que permitiera evaluar y medir sus avances. «¿Cómo podemos obtener alguna certificación que nos ayude a medir esto?», recordó que se preguntaron. La respuesta fue WELL, una certificación que, según explicó durante su intervención, evalúa el bienestar de las personas en los edificios. Ferrer ya contaba con edificios certificados con LEED, centrada en el ámbito medioambiental, pero quiso ir un paso más allá. La compañía acababa de lanzar su estrategia de bienestar WELL LEEDING y buscaba una evaluación externa que respaldara sus iniciativas.

Medir el bienestar más allá del edificio

Las oficinas centrales de Ferrer consiguieron 108 puntos sobre 110, una puntuación que sitúa al centro en el nivel Platinum de la certificación. La compañía cuenta, además, con otro centro de trabajo certificado: una planta farmacéutica situada en Esplugues de Llobregat, en Barcelona, que obtuvo el nivel Gold.

Fiori quiso destacar que las condiciones de cada espacio son diferentes. En el caso de la planta farmacéutica, las restricciones propias de la actividad impedían incorporar determinados elementos, como plantas naturales en las oficinas, y el presupuesto disponible era menor. Aun así, el centro consiguió la certificación. 

«No se trata de competir, podemos conseguir certificación WELL en edificios diferentes y no hace falta conseguir la máxima puntuación», Mónica Fiori, Health, Safety & Wellbeing Directora de Ferrer.

La responsable de Ferrer insistió en que disponer de recursos ayuda a mejorar determinadas condiciones físicas, como la calidad del aire o el confort térmico, pero no es un requisito imprescindible para comenzar. «No hace falta tampoco tener muchísimo presupuesto para poder certificar un WELL», afirmó.

El objetivo, en su opinión, no consiste únicamente en alcanzar una puntuación elevada, sino en mantener los avances e identificar nuevas oportunidades de mejora. «Lo que perseguimos con esto es la mejora continua», explicó.

Dimensiones para evaluar el bienestar

La certificación WELL contempla aspectos tangibles del entorno, como el aire, el agua, la iluminación, el confort térmico, el movimiento y el sonido. Sin embargo, Fiori destacó que su alcance va más allá de las características físicas del edificio.

«Es una certificación que no solo te mide aspectos físicos en un edificio, sino que te mide también o te evalúa las políticas de bienestar que tú tienes. Y luego también, la cultura», Mónica Fiori, Health, Safety & Wellbeing Directora de Ferrer.

La mente, la comunidad, las políticas de bienestar y la cultura también forman parte de esta evaluación. En este sentido, la responsable de Ferrer destacó el valor de las campañas de sensibilización y los programas de apoyo a los empleados, especialmente cuando contribuyen a normalizar las conversaciones sobre salud mental.

«Tú inviertes en hacer campañas de sensibilización, en salud mental para romper los estigmas, para romper tabúes, para que la gente hable de salud mental o de salud emocional como si hablase de salud física», Mónica Fiori, Health, Safety & Wellbeing Directora de Ferrer.

Para Fiori, precisamente, los elementos intangibles son los que presentan mayores dificultades. Mientras que una reforma puede organizarse con presupuesto, plazos y responsables, construir una cultura corporativa requiere un esfuerzo sostenido.

«La cultura es algo que tienes que trabajar cada día y con mucha coherencia», afirmó. Y añadió una idea que resume la importancia de este enfoque: «Las políticas te lo respaldan, pero luego la cultura es lo más importante».

Diseñar espacios para trabajar mejor

En el plano físico, Ferrer ha prestado atención a factores como la luz natural, el ruido y el contacto con la naturaleza. Fiori invitó a reflexionar sobre los espacios laborales en los que las personas se han sentido mejor y sobre las características que los hacían especiales.

En su experiencia, la iluminación natural es uno de los elementos destacados, junto con la calidad acústica. Las oficinas centrales de la compañía obtienen una puntuación elevada en este último aspecto, con espacios diseñados para limitar la transmisión del sonido y la reverberación.

«El ruido, por ejemplo, es algo que molesta muchísimo», apuntó. La empresa ha trabajado para mantener el silencio en las salas y mejorar el confort acústico, hasta el punto de tener que reforzar la señalización de emergencia en algunos espacios donde el aislamiento dificultaba escuchar la sirena durante los simulacros.

La naturaleza es otro de los elementos incorporados al diseño. Las oficinas centrales cuentan con un jardín vertical y distintas plantas con temáticas de desiertos, océanos y bosques, adaptando la vegetación a cada espacio.

En la planta farmacéutica, donde no se puede tener vegetación dentro de las oficinas por las condiciones de la actividad, la compañía habilitó una terraza ajardinada para que los empleados puedan salir durante sus descansos.

«Necesitamos el contacto con la naturaleza y el poder tenerlo te hace trabajar mucho mejor», Mónica Fiori, Health, Safety & Wellbeing Directora de Ferrer

Seguir mejorando la experiencia de las personas

La experiencia también ha generado nuevas expectativas entre los trabajadores de otros centros de Ferrer. Según explicó Fiori, las encuestas de experiencia del empleado recogieron peticiones para disponer de espacios similares a los de las oficinas centrales.

En respuesta, la compañía está invirtiendo en las zonas comunes de otros centros. El objetivo no es reproducir exactamente el mismo modelo en todos los edificios, sino seguir mejorando la experiencia de las personas. Una apuesta que, exige combinar las condiciones materiales con las políticas y la cultura que las sostienen.

La experiencia de Ferrer demuestra que construir espacios de trabajo saludables va más allá de reformar oficinas o alcanzar una certificación. Como defendió Fiori, el bienestar requiere combinar unas condiciones físicas adecuadas con políticas que cuiden de las personas y una cultura coherente que se trabaje cada día. 

Candela Méndez del Olmo
Candela Méndez del Olmo
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