La segunda edición de Empresas Pioneras del Bienestar dio para mucho. Para hablar de hábitos de vida saludables, de avances científicos hacia una nueva longevidad, de la importancia del desarrollo emocional y cognitivo… Y de cómo las empresas han de tomar todas estas claves para afrontar un gran desafío de futuro: incrementar el bienestar de plantillas maduras haciendo de las organizaciones entes saludables.
En el encuentro, que tuvo lugar en Madrid gracias al apoyo de BASF, KPMG, Good Rebels y Urban Sports Club, se debatió, además, sobre cómo alargar la vida de las personas y el papel que las empresas tienen en este reto. Un tema que abordaron Mónica Fiori, Health, Safety & Wellbeing Director en Ferrer, y Luis Castellanos, pionero en la investigación del lenguaje positivo.
“Para mí, la empresa saludable es aquella que integra la amabilidad dentro de su cultura de la empresa”, Mónica Fiori.
Una apuesta por la emoción y por las palabras
Explicaba durante el evento Noemí Boza, socia directora de Más Cuota y autora de Por qué lo llaman liderazgo cuando quieren decir comunicación, que está comprobado científicamente como la amabilidad y los actos de bondad liberan neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que promueven sentimientos de bienestar y satisfacción. También que reducen los niveles de cortisol, la hormona del estrés. En definitiva, que la amabilidad mejora la salud cardiovascular, según los expertos, fortalece el sistema inmunológico y prolonga la vida. Sin embargo, ¿qué sucede en el seno de las organizaciones?, ¿se cuida realmente este factor propulsor del bienestar? La respuesta no es muy alentadora.
A menudo, en las empresas, se confunde amabilidad con ser amable, con la buena educación o la mera cortesía. No es lo mismo. Porque la amabilidad real se contagia al entorno laboral, lo transforma a través de las palabras, de la actitud y de los actos personales. “Para mí, la empresa saludable es aquella que integra la amabilidad dentro de su cultura de la empresa”, señalaba Mónica Fiori, quien lidera, por tercer año consecutivo, un proyecto para precisamente poner la amabilidad en el centro de la organización.
“La amabilidad mejora la salud cardiovascular, según los expertos, fortalece el sistema inmunológico y prolonga la vida”, Noemí Boza.

Pero ¿cómo integrarla de manera efectiva?
En el caso de Ferrer, acudieron a una persona experta para que les ayudase a sembrar una cultura de la atención plena o activa en su planta química, ya que detectaron que la mayoría de los incidentes se producían por despistes que tenían que ver con trabajar con el piloto automático puesto todo el día. Y así nació el programa de kindfulness o cómo cultivar la atención consciente y la amabilidad en el entorno de trabajo. Un programa de ocho semanas totalmente voluntario que tuvo un gran impacto sobre los empleados y empleadas asistentes.
No en vano, Ferrer es, hoy en día, un ejemplo de empresa con propósito. La compañía utiliza sus capacidades para remar en favor de la justicia social. De hecho, dona buena parte de sus beneficios (una media del 40 %) a causas sociales. “Yo me quedo con dos conceptos, el tema de la autocompasión y la compasión (…) Es imposible ser amables, ser compasivos con cualquier otra persona si no lo somos con nosotros mismos”, explicaba Fiori.
“No conozco casi ninguna empresa que esté implementando programas de cómo hablamos y cómo nos hablamos”, Luis Castellanos.

La forma en la que nos comunicamos cobra relevancia cuando hablamos de kindfulness. ¿Qué conexión existe entre amabilidad, empatía, bondad y la pragmalingüística?
Luis Castellanos ha publicado este año un libro sobre inteligencia bondadosa, que trata sobre la capacidad de una persona para amarse a sí misma y amar a los demás, con calidez de corazón y alegría, para cultivar en cada momento el amor al mundo y a todo lo que comprende. Y ahora mismo estás inmerso en la reedición de tu obra El lenguaje de la felicidad, incluyendo las últimas investigaciones sobre los efectos del lenguaje, la bondad y la amabilidad en nuestra salud. ¿Qué se ha descubierto a este respecto? Por ejemplo, que si la amabilidad no es real, no cala, no permea en el equipo. Debe existir una coherencia, honestidad y transparencia, en definitiva, debe ser real para que tenga impacto en los demás. Y solo será real si la cultivamos con nosotros mismos.
Sin embargo, las empresas no han iniciado este camino hacia el bienestar y la longevidad. “Lo más importante de todo es la calidez, y eso significa que habito aquello que hago, y es el concepto más básico, los palabras habitadas(…) No conozco casi ninguna empresa que esté implementando programas de cómo hablamos y cómo nos hablamos, y si eso que hablamos está habitado o no“, señalaba Luis Castellanos.





