El 13 de abril es el Día Mundial del Beso. Al parecer, la efeméride conmemora el beso más largo registrado en la historia, que tuvo lugar en Tailandia durante un concurso en 2013. Si bien su origen no es muy institucional, esta fecha ha ganado popularidad en todo el mundo y es utilizada para poner de relieve el valor emocional, afectivo y social del beso en las relaciones humanas.
Influencia de los besos en el bienestar de las personas
De hecho, desde la perspectiva del bienestar integral, es decir, físico, emocional y psicológico, los besos juegan un papel relevante.
De hecho, su efectividad está respaldada por diversos estudios científicos, desde los que han analizado cómo los besos frecuentes influyen en la salud de las parejas mediante una disminución significativa en los niveles de cortisol (hormona del estrés fisiológico) a los que ponen de manifiesto cómo el valor frecuencia del beso afecta a la percepción de salud y satisfacción relacional en parejas a largo plazo.
Uno de ellos es el publicado en 2014, Shaping the oral microbiota through intimate kissing, que analiza la transferencia de microbiota durante los besos prolongados y su impacto sobre la diversidad bacteriana en la boca. Una de las conclusiones es que esta transferencia podría reforzar el sistema inmunológico al exponer el cuerpo a nuevas bacterias. Es decir, besar tiene un efecto inmunológico positivo al diversificar la flora bacteriana compartida.
Principales contribuciones del beso al bienestar
Entre las principales contribuciones del beso al bienestar de las personas, según algunos expertos y expertas en diversas materias, serían las siguientes:
- La liberación de hormonas vinculadas al placer y al apego: una combinación de oxitocina, dopamina y serotonina que favorece la conexión emocional y la reducción del estrés al fortalecer los vínculos afectivos y los sentimientos de seguridad y confianza, esenciales en relaciones personales y sociales saludables.
- La reducción del cortisol: besarse con frecuencia puede disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que se traduce en una mejora del estado de ánimo, mayor capacidad de concentración y una mejor respuesta ante situaciones adversas.
- El fortalecimiento del sistema inmunológico: fruto de ese intercambio de microbiota bucal mencionado anteriormente, y que ayuda al cuerpo a desarrollar defensas ante ciertos patógenos.
- Los beneficios cardiovasculares: los besos apasionados pueden provocar un ligero aumento en la frecuencia cardíaca, lo cual mejora la oxigenación del cuerpo.
- El bienestar relacional: desde un enfoque de salud emocional y relaciones interpersonales, el beso actúa como un canal de comunicación no verbal que refuerza el vínculo afectivo, mejora la intimidad y promueve la empatía. De hecho, en entornos donde el afecto se expresa abiertamente, se observan mayores niveles de satisfacción relacional.
Como vemos, las implicaciones son tales que podrían incluso influir en el ámbito de la gestión del bienestar organizacional. Obviamente, los besos pertenecen al ámbito íntimo y personal, sin embargo, su impacto puede tomarse como punto de referencia o a modo de ejemplo para el diseño de programas de bienestar corporativo que promuevan entornos empáticos, afectivos y con una conexión emocional saludable. Es decir, estos últimos pueden replicar algunos beneficios emocionales similares a los que producen los besos o las caricias sin necesidad de gestos físicos.
*Kort, R., Caspers, M., van de Graaf, A. et al. Shaping the oral microbiota through intimate kissing. Microbiome 2, 41 (2014). https://doi.org/10.1186/2049-2618-2-41





