La alimentación es fundamental, no solo para mantenernos sanos y saludables, sino para incrementar nuestro rendimiento. De hecho, el malestar digestivo, fruto de una alimentación deficiente o errónea, podría estar detrás de dolencias como las cefaleas o migrañas.
Del reto de alimentarnos bien para sentirnos mejor, también en el trabajo, nos ha hablado largo y tendido, durante el último webinar celebrado por MEES, Elena Sordo, formadora en Pharma Nord Spain, experta en nutrición, naturópata y especialista en psiconeuroinmunología (PNI) con más de diez años de experiencia en el campo de la salud y el bienestar.
Estas son algunas de las conclusiones recogidas tras su intervención sobre cómo optimizar nuestra salud en la oficina.
Salud en la oficina
Complementos alimenticios y estrategia para la prevención de riesgos laborales.
Los pilares básicos de la salud, aplicados paso por paso:
1. Conoce tu estado nutricional
Una analítica de sangre basta para saber si arrastramos algún déficit o carencia al respecto. No dejes la oportunidad que brindan los reconocimientos médicos de empresa para ponerte al día.
2. Apuesta por una buena alimentación
Productos frescos de calidad, poco procesados y mucha agua. En nuestro menú diario: vegetales, legumbres, fibra, pescado azul, frutos secos y aceites buenos, como el de oliva, con aporte de ácidos grasos como el omega 3, 7 y 9.
3. Revisa tu barrera intestinal
Puede que tu intestino sea incapaz de absorber los nutrientes básicos de los alimentos porque su mucosa esté deteriorada. Si es así, puedes recurrir a ciertos complementos alimenticios.
4. Cuida tu cerebro
El cerebro también se nutre, por ejemplo, de ácidos grasos, como los que aporta el pescado azul de pequeñas dimensiones tres veces a la semana. También necesita abundante hidratación, de ahí la necesidad de beber abundante agua, y elementos como el magnesio, el cinc, el selenio… que a veces necesitamos suplementar a través de complementos.
5. Focalízate
Si vas a comer, come; con tranquilidad, de forma pausada, con el tiempo suficiente y sin pantallas. Si vas a descansar, descansa. Poner el foco en las acciones que emprendemos resulta fundamental.
6. Realiza pausas
En la oficina, realiza pausas activas. Te ayudará a mejorar la concentración, romper la fatiga visual y la salud física a través del cambio postural.
7. Descansa lo suficiente
Un sueño reparador es clave para descansar lo suficiente. Y lograrlo pasa por adoptar hábitos de vida saludables, por ejemplo, cenar entre tres y dos horas antes de irte a la cama; practicar deporte, sintetizar suficiente melatonina y prescindir de las pantallas antes de dormir.
8. Practica mindfulness
El autoconocimiento y la práctica consciente combaten el déficit de atención y concentración de los y las profesionales. También aplaca los trastornos del sueño, tan peligrosos para mantener el equilibrio de la salud emocional y mental.
9. Conéctate con la naturaleza
Practicar deporte al aire libre, pasear por parajes naturales o introducirte en senderos boscosos resulta terapéutico; permite dedicar tiempo al descanso, a la reflexión y a la relajación.
10. Solicita asesoramiento
El asesoramiento de los profesionales de la salud es fundamental. Antes de completar tu dieta con cualquier tipo de complemento alimenticio, acude a tu médico o médica de cabecera.
La integración de todas estas soluciones en una estrategia de riesgos laborales rema a favor de las empresas, capaces de incrementar la salud y el bienestar de sus equipos de trabajo a través de una buena salud digestiva, capaz incluso de contrarrestar problemas de estrés o ansiedad.
Claves a la hora de complementar tu dieta
Un enfoque integral entre la salud digestiva y los complementos
Son muchos los complementos en los que podemos apoyar nuestra dieta, siempre que esta sea adecuada. Sin embargo, existen tres especialmente indicados para contrarrestar la fatiga propio del estilo de vida actual y esa falta de nutrientes esenciales cada vez más detectada:
Magnesio: Con más de 300 funciones metabólicas, el magnesio es ideal para prevenir las contracturas musculares ante episodios de ejercicio intenso y combatir el estrés de extenuantes jornadas de trabajo.
Melatonina: Indicado para inducir el sueño, a diferencia de otras soluciones para dormir, esta no suele provocar dependencia ni disminuye su efecto tras la ingesta continuada en el tiempo.
Vitamina D: Un nutriente básico y esencial para mantener un sistema inmune bien regulado que, además, ayuda a nuestro organismo a absorber el calcio necesario para mantener los huesos fuertes.
Coenzima Q10: Un suplemento para devolverte la energía ante la fatiga crónica. Posibilita la preservación de la salud mitocondrial, devolviéndote la sensación de bienestar pérdida y contribuyendo a que puedas afrontar tu jornada laboral en mejores condiciones.
La ingesta de estos suplementos debe ir precedida de formación y asesoramiento personal y de calidad por parte de profesionales médicos.
¿Qué es SIBO y que no lo es?
Cada vez oímos más hablar del SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado), que no es otra cosa que la alteración de la microbiota intestinal tras un diagnóstico médico.
Las personas que padecen esta dolencia suelen aquejarse de problemas de hinchazón, malestar abdominal, picor, rosácea, caída del cabello, cefaleas recurrentes, contactaras y, muy especialmente, problemas de estreñimiento o heces blandas.
Este desequilibrio puede deberse a múltiples causas, desde una intoxicación alimenticia a una época de estrés sostenida en el tiempo. Lo importante es analizar el origen de ese desorden en la macrobiótica y combatir sus consecuencias a través de una dieta acorde antiinflamatoria.
Para ello, es importante recurrir a profesionales de la salud digestiva que, por un lado, puedan realizar un test de microbiótica que identifique los marcadores inflamatorios, y por otro lado, aportar una dieta adaptada.






