Beatriz Crespo: «El ROI no existe en personas. O, por lo menos, no existe como lo quieren de forma económica»

por Candela Méndez del Olmo | Oct 28, 2026

El jueves 15 de octubre, el auditorio de Savia Salud Digital Mapfre, acogió el I Congreso del HUB BienStart. Un laboratorio de ideas impulsado por Mi Empresa es Saludable junto a empresas pioneras de bienestar laboral en España (Cívica, Ferrer, ING, Mahou San Miguel, Navantia, Redexis, Redeia, Santalucía, Healthy Minds, Freedom & Flow, Savia, Refruiting y Wellhub). 

La jornada tuvo como hilo conductor el bienestar aumentado, un concepto que busca ampliar la mirada del bienestar en las organizaciones. Una de las conversaciones, fue ‘Ya inviertes en personas, es hora de saber lo que funciona’ protagonizada por Beatriz Crespo, CEO de Freedom & Flow. Durante la ponencia invitó a revisar las herramientas con las que las organizaciones evalúan sus iniciativas de bienestar y a cambiar el foco: no basta con presentar datos, hay que conseguir que se traduzcan en decisiones.

Crespo compartió su experiencia tras más de una década promoviendo la medición del retorno de la inversión en bienestar. Su conclusión cuestiona la manera en que se intenta justificar este tipo de programas ante la dirección.

«Después de 11 años promoviendo el ROI, me doy cuenta de que el ROI no existe en personas. O, por lo menos, no existe como lo quieren de forma económica», Beatriz Crespo, CEO de Freedom & Flow.

El bienestar que no cabe en una cifra 

Crespo comenzó poniendo sobre la mesa una dificultad habitual para los responsables de bienestar: la falta de presupuesto propio, visibilidad y capacidad de decisión. «No tenemos presupuesto propio, no tenemos visibilidad, pedimos permiso para todo, cubrimos básicamente todos los marrones», resumió.

A esta situación se añade la dificultad de demostrar el impacto del trabajo realizado. «Cuando algo sale bien, ostras, qué difícil justificar que ha salido bien por todo lo que hemos hecho por detrás», señaló. Por eso, defendió que la pregunta no debería limitarse a cuánto cuesta medir los resultados de un programa, sino a qué pierde la empresa cuando desconoce qué iniciativas funcionan.

Su propuesta no consiste en renunciar a los datos, sino en dejar de depender exclusivamente de indicadores económicos que no reflejan toda la realidad. El bienestar de las personas influye en la actividad empresarial de formas que no siempre pueden traducirse en una cifra. Hay factores que no quedan recogidos en esas operaciones, como el apoyo que prestan los responsables a sus equipos cuando atraviesan momentos personales complicados.

Las herramientas de medición también pueden fallar

Las empresas corren el riesgo de tomar decisiones a partir de indicadores que no explican, de manera extensa, lo que sucede. Las encuestas de clima, por ejemplo, no ofrecen una visión completa, ya que se centran en el entorno laboral y sus fricciones, sin recoger necesariamente las circunstancias personales que afectan al trabajador.

También llamó la atención sobre las causas de rotación voluntaria. Después de analizar más de 5.000 motivos de salida, explicó que muchas de estas situaciones se etiquetan bajo conceptos generales como la conciliación, aunque detrás puede haber problemas con los responsables o con otros compañeros.

«Decidimos nuestros programas de bienestar y la inversión que hacemos en personas en base a herramientas que no están funcionando», Beatriz Crespo, CEO de Freedom & Flow.

Para Crespo, esta falta de visibilidad tiene consecuencias directas: «Lo que no ves, no se puede defender ante las directivas».

Los proveedores, aliados para anticiparse al malestar

Frente a la creación de nuevos cuestionarios, evaluaciones y encuestas, la CEO de Freedom & Flow propuso aprovechar la información que ya generan los proveedores con los que trabajan las compañías.

Su ejemplo fue un sistema de alerta temprana construido a partir de los servicios de fisioterapia. Si los profesionales identifican que una consulta puede estar relacionada con un riesgo psicosocial, pueden registrar esa circunstancia. Así, la empresa obtiene una señal que invita a investigar sin necesidad de lanzar otra encuesta.

Crespo expuso un caso concreto: «El 17% de consultas en mi columna de fisioterapia asociadas a riesgos de consecuencia ¿Sabéis cómo lo hemos sabido? Porque le decimos a los proveedores de fisioterapia, oye, ya que te pasas un ratito con mi trabajador en la sesión, si identificas que es un riesgo psicosocial, me lo marcas aquí. Y yo cuando veo que en la columna suben las sesiones de fisioterapia, no me hace falta pasar otra encuesta de psicosociales para saber que ahí podemos empezar a mirar»

La clave está en acordar con los proveedores qué información necesitan las empresas y cómo recogerla. «Al proveedor no le cuesta nada recoger ese dato y, sin embargo, para nosotros es una alerta temprana», señaló. Además, los proveedores pueden orientar a los trabajadores hacia otros recursos disponibles en función de sus necesidades. De esta forma, la empresa aprovecha los contactos que ya mantiene con su plantilla y distribuye mejor la carga de trabajo. 

«A través de los proveedores que vamos contratando, vamos creando nuestro mapa de alerta temprana», Beatriz Crespo, CEO de Freedom & Flow.

Personalizar los recursos y revisar los contratos

Saber qué funciona también implica comprobar si los beneficios llegan a quienes los necesitan. Crespo puso como ejemplo los servicios de atención psicológica digital: aunque pueden resultar útiles, no todas las personas están acostumbradas a recurrir a ellos, especialmente cuando atraviesan una situación de crisis.

La personalización debe alcanzar también a la comunicación. Una camarera, una persona de recepción y un cocinero pueden disponer de los mismos beneficios, pero no necesariamente necesitan recibir la información de la misma manera.

«La personalización al grano», Beatriz Crespo, CEO de Freedom & Flow.

Recomendó revisar los contratos de los servicios de bienestar. Según explicó, han encontrado empresas que pagaban precios superiores a los que se estaban aplicando en ese momento y, mediante la revisión de las condiciones, habían conseguido ahorrar «más de 150.000 euros en un solo servicio».

Ganar influencia para que el bienestar cuente

Por último, Crespo se centró en la importancia de reforzar la capacidad de influencia de los profesionales de bienestar. Para ello, recomendó contratar servicios que puedan integrarse en sistemas de alerta temprana, compartir información sobre precios y resultados con otras empresas y mantener una formación continua sobre inversión en personas.

También defendió la necesidad de dar visibilidad pública a las iniciativas que funcionan. Compartir experiencias y obtener reconocimiento externo ayuda a mostrar el valor del trabajo realizado dentro de las organizaciones.

«La capacidad de influencia es lo que transforma la indiferencia en atención y en lucha. Sentirse invisible es el mayor gasto de energía que tenemos ahora mismo en nuestro sector», Beatriz Crespo, CEO de Freedom & Flow.

Su mensaje final fue una invitación a dejar atrás los favores puntuales y construir respuestas adaptadas a las necesidades reales de cada empleado. Porque, como recordó, invertir en personas no consiste únicamente en poner recursos a su disposición, sino en averiguar cuáles les ayudan de verdad.

Candela Méndez del Olmo
Candela Méndez del Olmo
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