La tecnología se ha convertido en una gran aliada de nuestro día a día. Nos ayuda a realizar nuestras tareas laborales de forma más rápida, ágil y sencilla. Sin embargo, también puede llegar a tener consecuencias negativas en nuestro salud mental y física. Esto se conoce como ‘tecnoestrés’.
El tecnoestrés es la palabra usada para referirse al estrés provocado por el uso de las nuevas tecnologías. Este termino se acuñó por primera vez en 1984 por el psiquiatra norteamericano Craig Brod en su libro “Technostress: The Human Cost of the Computer Revolution”.
Tipos de tecnoestrés
Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) existen 3 tipos de tecnoestrés:
- Tecnoansiedad: Es el tipo de tecnoestrés más común. En estos casos, la persona experimenta altos niveles de activación fisiológica no placentera, y siente tensión y malestar por el uso presente o futuro de algún tipo de TIC.
- Tecnofatiga: Caracterizada por sentimientos de cansancio y agotamiento mental y cognitivo debidos al uso de tecnologías, complementados también con actitudes escépticas y creencias de ineficacia con el uso de TICs.
- Tecnoadicción: Es el tecnoestrés provocado por a la incontrolable compulsión a utilizar TIC en “todo momento y en todo lugar”, y utilizarlas durante largos períodos de tiempo.
Consejos para evitar el tecnoestrés
Para poder evitar el tecnoestrés es importante organizar y planificar la jornada de trabajo, intentar no llevarse los asuntos de trabajo a la casa y al entorno familiar, saber y diferenciar las tareas que son urgentes de aquellas que son importantes y, por ultimo, cuidar la salud física y mental (hacer deporte, descansar las horas necesarias y cuidar la mente).
En el caso en el que el tecnoestrés nos desborde, lo mejor es consultar a un experto para que nos ayude a gestionar ese estado de ansiedad.




