Por qué cada vez más empresas consideran el descanso una palanca estratégica para el rendimiento laboral

por | May 21, 2026

Extensión de la jornada laboral, descansos, vacaciones, permisos… Todas estas cuestiones están reguladas por ley en nuestro país. Sin embargo, el marco normativo establece mínimos exigibles. Está en manos de las empresas mejorar el descanso de sus empleados y empleadas. No ya negociando más periodos vacacionales retribuidos, sino a través de otras medidas que incrementan la calidad de vida de los profesionales y, con esta, la calidad del descanso.

Pero ¿por qué es importante para una organización cuidar del descanso, en cantidad y calidad, de la plantilla? Este factor se ha convertido en un elemento estratégico dentro de las corporaciones. De hecho, centra buena parte de las medidas tomadas para una mejora en la gestión del personal.

La preocupación de las empresas por el descanso de sus empleados 

La preocupación de las empresas por el descanso de sus empleados ha dejado de ser una cuestión de ética profesional o de pura espontaneidad ha convertirse en uno de los pilares de la estrategia de bienestar de las organizaciones. Y lo es por varias razones:

El aumento de las bajas laborales: 

Nuestro país encabeza el ranking de absentismo laboral por incapacidad temporal (IT) de la UE, según los datos de Eurostat. El coste del absentismo ascendió a 92.000 millones de euros en 2024, un 5,8 % del PIB nacional, según datos de Umivale Activa y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). De estos se desprende que el total de días de baja por IT en 2024 alcanzó los 406,8 millones (un 68 % más que en 2018), “lo que supondría una media de 22 días de ausencia al año por trabajador”.

Los trastornos mentales constituyen ya la segunda causa de incapacidad temporal en nuestro país. La depresión es el motivo más frecuente. Y es que, se detecta un crecimiento de los trastornos mentales asociados al trabajo. Entre 2018 y 2024 las bajas por síntomas emocionales aumentaron cerca de un 490 %, los diagnósticos de estrés grave crecieron un 230 % y los trastornos de ansiedad subieron un 120 %, según el INSST.

Las bajas por Incapacidad Temporal (IT) debido a trastornos musculoesqueléticos (TME) son la principal causa de absentismo laboral, a menudo vinculadas a sobrecarga física o a malas posturas.

Así pues, las organizaciones entienden que un empleado agotado no es solo menos productivo, creativo, residente…, sino que supone un riesgo para la tasa de absentismo que acumulan las empresas.

El coste económico del presentismo:

Las empresas han identificado que el problema no es solo ese absentismo derivado de enfermedades. Tampoco el mayor riesgo que supone la falta de descanso adecuado en aspectos tan importantes como el de la seguridad (a menor descanso, más riesgos de accidentes y siniestros). La falta de descanso puede desembocar en presentismo laboral: ese estar pero no estar de empleados. Es decir, que están físicamente en su puesto pero sufren tal fatiga cognitiva que no responden a sus tareas de manera diligente.

El descanso y la toma de decisiones:

La falta de descanso afecta directamente a la zona del cerebro responsable del juicio y el autocontrol. Un directivo que no duerme toma decisiones más arriesgadas y es menos empático, lo que arruina el clima laboral. El insomnio crónico es costoso, pues quien lo sufre es propenso a cometer más errores. Y es que el sueño es un proceso biológico fundamental para mantener la salud del cerebro, también el equilibrio emocional. 

Del Derecho a la Desconexión a la jornada flexible o el teletrabajo

El descanso de calidad pasa por varios hitos, uno de ellos tiene que ver con las fronteras entre la vida profesional y privada. Estas deben ser claras, lo cual no siempre es fácil, y menos aún en la era digital. Muchas empresas han comprendido que el uso constante de herramientas digitales genera una intoxicación informativa y estrés añadido que impide a los trabajadores y trabajadoras entrar en modo de recuperación en su tiempo libre. De hecho, en España ya existe normativa al respecto, así como obligaciones específicas para las empresas empleadoras.

No es el único derecho que se está articulando cada vez con mayor énfasis en el contexto normativo. Junto a este existen otras reivindicaciones que encuentran apoyo formal en la normativa española, así como en las condiciones laborales de las empresas.

Dos buenos ejemplos son el teletrabajo o la jornada flexible como medidas en favor de una mejor conciliación, es decir, de un menor nivel de estrés para quienes han de encajar las piezas del intrincado puzle que supone el trabajo, los cuidados a personas dependientes, etc.

Tanto es así que muchas empresas han encontrado en este tipo de medidas un verdadero gancho para aquellos talentos que buscan calidad de vida frente a mayores ingresos. Los más jóvenes, por ejemplo, prefieren un buen ambiente de trabajo y jornadas híbridas y/o flexibles antes que un sueldo más elevado.

Según el Informe de beneficios 2025 de Cobee, el 27,1 % de los empleados y empleadas afirma que lo primero en lo que se fija en una oferta de trabajo es en la flexibilidad horaria, seguido de un sueldo variable según objetivos (16,4 %) y el teletrabajo parcial (15,2 %).

La medición de la fatiga 

En los departamentos de RRHH, la medición de la fatiga ha pasado de considerarse una simple percepción subjetiva a basarse en datos biométricos y análisis de comportamiento. A través de métodos innovadores, las organizaciones pueden monitorizar esa fatiga y proponer acciones para mejorar el descanso de los talentos en favor de la productividad y el bienestar de la plantilla. 

Desde la monitorización biométrica (a través de wearables) a estudios del sueño, tests o softwares que detectan patrones de fatiga, las empresas adoptan soluciones que, tratando de encontrar el equilibrio entre privacidad y seguridad, pretenden dar con la tecla en favor del descanso.

Raquel Santos
Raquel Santos
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