A la hora de diseñar o renovar un espacio laboral tenemos que tener en cuenta crear un entorno saludable y que favorezca la productividad. Cada vez más estudios reflejan la incidencia en nuestra manera de trabajar que tiene el contexto en el que nos situemos. Según constata un estudio del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) los trastornos de salud derivados de entornos profesionales poco saludables continúan afectando al 50 % de los trabajadores españoles, y hasta un 65 % de los afectados asocian estas molestias al mobiliario en el que se desarrolla su actividad profesional.
Desde la empresa bilbaína Hermarta Arquitectura, especializados en el equipamiento de espacios laborales, afirman aportan algunas claves dirigidas a conseguir una oficina saludable y sostenible:
Sostenibilidad y mobiliario de origen natural. Uno de los primeros síntomas de que estamos ante un espacio saludable es comprobar que se rige bajo criterios de sostenibilidad: se cuida el medio ambiente, se practica el reciclaje, se utilizan energías renovables y materiales ecológicos, libres de compuestos orgánicos volátiles.
Algunos elementos de mobiliario que deberían ser sostenibles para mejorar la calidad del espacio y la salud del trabajador son los pavimentos, principalmente las moquetas, y las mamparas, que provengan de paneles recuperados o tengan origen reciclado. En el caso de la sillería o colectividades, es importante conocer los orígenes de las tapicerías y revestimientos textiles para evitar también factores como la sobrecarga de electricidad estática, que puede afectar a la salud de los usuarios.
Iluminación y eficiencia energética. Una de las mejores maneras de conseguir una oficina verde es potenciar la luz natural y utilizar la artificial solo cuando sea estrictamente necesario. La entrada de luz natural a través de ventanales mejora, además, el descanso y la capacidad de concentración de los empleados.
Por el contrario, el uso de la luz artificial y la falta de ventanas cansa la vista, desmotiva al trabajador, que siente una total desincronización con el día. Si ha de utilizarse, es mucho mejor utilizar lámparas de bajo consumo o leds, que son más duraderas y eficientes. También es muy importante que por la noche se apaguen las luces y todos aquellos equipos electrónicos que no se utilicen, como impresoras, fotocopiadores y ordenadores.
Ruido y mamparas. Uno de los aspectos que más problemas genera en una oficina es el ruido. Aunque la tendencia de las oficinas actuales es crear espacios abiertos y diáfanos donde pueda mantenerse un contacto más directo, lo cierto es que, en la práctica, resulta molesto e incide en la capacidad de concentración. Por ello, es una buena opción utilizar mamparas de oficina, que permiten crear espacios proporcionando la privacidad y el aislamiento acústico necesario sin perder el contacto con el equipo de trabajo.
Ventilación y climatización. Es recomendable que la ventilación o climatización sea lo más natural posible, aportando nuevas tecnologías. La climatización en verano e invierno influye directamente en los empleados, ya que, sin un bienestar térmico, las capacidades de las personas no funcionan a pleno rendimiento. Para ello, se debe mantener una media de entre 21º y 23º, temperatura ideal para la salud, la motivación y la concentración, según los expertos.
Bioarquitectura y elementos naturales. En este nuevo diseño de espacios laborales, la presencia de elementos verdes (plantas, paredes verticales) que aporten un toque de bioarquitectura es un must. Favorece la capacidad emocional y participativa de los empleados y mejora su salud con su aportación de oxígeno al ambiente.




