Testosterona, hormona del crecimiento… La lista de sustancias empleadas por quienes participaron en los Enhanced Games el pasado mes es larga. El evento multideportivo, que promueve de manera específica el consumo de sustancias para mejorar el rendimiento (PED, por sus siglas en inglés), generó un intenso debate que inundó la esfera pública y digital. Y lo hizo en torno a dos asuntos: uno, la normalización (e incluso elogio) de la ingesta de sustancias dopantes, y dos, los mediocres resultados de hacerlo.
El deporte de élite siempre ha intentado romper los límites de la capacidad humana. Sin embargo, existen propuestas radicales que hacen de ello un reto a superar a cualquier precio. Una de ellas es la de los Enhanced Games o Juegos Mejorados, presentados por sus creadores (un puñado de multimillonarios) como las "Olimpiadas del futuro”.
El polémico evento, celebrado en mayo de 2026 en Las Vegas (EEUU), se centró en tres disciplinas principales: natación, atletismo (velocidad) y halterofilia (levantamiento de pesas) y ofreció recompensas financieras muy suculentas para los atletas de élite que quisieran participar tras aplicarse testosterona, hormona del crecimiento y estimulantes.
Dicha competición, de hecho, se asemejaba más a la de una carrera de los laboratorios participantes por el mejor diseño farmacológico. Y todo para que, al fin y al cabo, solo se batiese un récord (en los 50 m libres masculinos de natación) y gracias al uso de un traje de baño que está prohibido en las competiciones al uso, además de la ingesta de sustancias varias.
¿Por qué estas competiciones van en contra del espíritu deportivo y del bienestar?
El deporte en general se basa en el concepto de juego limpio a todos los niveles: emocional, físico, etc. Sin embargo, los Enhanced Games destruyen esta base, sobre la que se asientan todas las competiciones (o al menos deberían).
Así, dichos juegos tiraban por tierra, durante su celebración, conceptos tan importantes como los de: esfuerzo y mérito (la victoria como resultado no solo del talento innato, sino de la disciplina, el entrenamiento riguroso y la fortaleza mental) o la igualdad de oportunidades, pues el acceso a la medicina de rendimiento avanzada es limitada al resultar extremadamente cara.
Las grandes enseñanzas del deporte, aquellas que se tratan de trasladar continuamente al seno de las empresas humanistas, por ejemplo que el esfuerzo y la colaboración es la vía, no existen atajos para el éxito, quedaban invalidadas en los Enhanced Games.
Y no solo eso, la comunidad científica y médica internacional ha rechazado tajantemente este tipo de prácticas, pues señalan que los efectos secundarios a largo plazo de las PED consumidas en dosis competitivas supone un riesgo para la salud pública, además de un reprochable ejemplo por parte de los deportistas para las generaciones más jóvenes, a quienes alentan de dopaje subestimando los riesgos de esta práctica.
Los Enhanced Games han puesto en jaque la ética deportiva en favor de un supuesto progreso tecnológico que ha menoscabado la libertad individual y la dignidad de los participantes a cambio de una cuantiosa suma de dinero.
Saber más:
El Comité Olímpico Internacional (COI) ha señalado el transhumanismo competitivo como una violación directa de los valores educativos y éticos del deporte tradicional. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ha condenado rotundamente los Enhanced Games calificándolos como un concepto "peligroso e irresponsable”. https://www.wada-ama.org/en/news/wada-condemns-enhanced-games-dangerous-and-irresponsible





