Sillón de cuero en el coche. Silla ergonómica en la oficina. Taburete en el bar para comer algo rápido. Silla plegable en la cocina de casa. Sofá ante la televisión. Este es el recorrido que millones de españoles realizan cada día. En casi todas las actividades de su día a día la espalda está pegada un respaldo.
El sedentarismo es uno de los patrones más extendidos de nuestra sociedad. El 44,4% de la población que tiene más de 15 años afirma que no hace ejercicio en su tiempo libre. El problema aumenta con la edad. Los ratios de los más jóvenes son menores que en las personas más mayores.
Las consecuencias que puede tener una rutina poco activa pueden ser graves. En Europa el sedentarismo se vincula cada año con 676.000 defunciones, según un macroestudio de la unidad de Epidemiología de la Universidad de Cambridge. Sin llegar hasta ese extremo hay muchos factores que dificultan la vida de las personas sedentarias: obesidad, problemas de sueño, bajo estado de ánimo, enfermedades cardiovasculares, lumbalgias, osteoporosis…
Apuesta por la actividad
Algunas de esos efectos como los trastornos del sueño, el cansancio o los bajos estados de ánimo afectan directamente a la carrera profesional de las personas sedentarias. El sector empresarial es cada vez más consciente de la influencia de lo que muchos llaman la epidemia del siglo XXI. Los departamentos de Recursos humanos y de prevención de riesgos laborales trabajan hoy para incentivar la vida sana entre sus empleados.
Si esa investigación de la Universidad de Cambridge señalaba a la actividad física como el puente para acabar con tantos problemas, en el mercado hay ya propuestas que facilitan a empresa y equipos la consecución de una vida sana. Gimnasios, talleres, equipos de diferentes deportes y hasta propuestas que se sirven de la tecnología para atender las necesidades más concretas de cada empleado. Es el caso de la aplicación que ofrece Unipresalud a grandes empresas. Se trata de iVitalia, una app con la que los usuarios establecen un plan personalizado de actividad física y nutrición. Para eso hay multitud de combinaciones y variables pudiendo entrenar fuerza, ejercicios aérobicos e incluso clases colectivas.
La integración en la vida diaria de los empleados y la personalización que permite hacen de este tipo de propuestas una vía acertada para mejorar la relación de la empresa con los empleados y, además, mejorar su salud. Algo que repercutirá para bien en la productividad de la empresa y en ellos mismos.




