El verano es una de las épocas del año en las que más apetece practicar deporte al aire libre: salir a correr, hacer rutas en bicicleta, entrenar en la playa o nadar en espacios abiertos. Sin embargo, también es una etapa en la que la piel está más expuesta al sol, al sudor, al cloro, al salitre… sin olvidar los cambios de rutina. Por ello, proporcionar un cuidado adecuado no es solo una cuestión estética: también forma parte de la prevención y del bienestar físico.
En el contexto deportivo, muchos mitos sobre protección solar y skincare pueden llevar a errores frecuentes: pensar que no hace falta hidratar la piel si es grasa, creer que el protector solar solo se aplica antes de salir de casa o asumir que los SPF de varios productos se suman. Desmontarlos ayuda a entrenar con más seguridad y a proteger la piel durante todo el verano.
El protector solar también forma parte del equipamiento deportivo
Cuando hablamos de deporte en verano, pensamos en zapatillas, ropa transpirable, gorra, hidratación o gafas de sol. Pero el protector solar debería ocupar el mismo lugar dentro de la preparación. La exposición acumulada a la radiación UVA y UVB puede favorecer quemaduras, manchas, envejecimiento prematuro y otros daños en la piel, especialmente cuando se entrena durante muchas horas al aire libre.
- Uno de los grandes mitos es pensar que basta con aplicar protector solar una vez antes de empezar. En realidad, durante la práctica deportiva, el sudor, el agua y el roce de la ropa o la toalla pueden reducir su eficacia. Por eso, es importante reaplicarlo con frecuencia, especialmente en entrenamientos largos, rutas, competiciones o actividades acuáticas.
- También conviene recordar que los SPF no se suman. Si se utiliza una crema con SPF 30 y un maquillaje o hidratante con SPF 15, no se obtiene una protección 45. La protección dependerá del producto con mayor factor, de la cantidad aplicada, de la reaplicación y de si cubre bien todas las zonas expuestas.
Sudor, piel grasa y poros: mitos frecuentes
Otra creencia habitual es que, si la piel es grasa o se suda mucho, no hace falta hidratarla. Los expertos señalan: es falso. Todas las pieles necesitan hidratación, también en verano y especialmente después de entrenar. De hecho, la falta de agua puede alterar la barrera cutánea y favorecer una mayor sensación de grasa, tirantez o incomodidad.
- A ello se añade otro mito: el calor tampoco “abre” los poros. Lo que ocurre es que, durante la práctica deportiva, el sudor, el protector solar, la contaminación y los restos de sal o cloro (frecuentes en deportes como natación) pueden acumularse sobre la piel y hacer que los poros se vean más marcados. Por ello, después de hacer deporte, una limpieza adecuada es clave. En algunos casos, la doble limpieza puede ayudar a retirar mejores filtros solares, sudor y residuos sin necesidad de recurrir a productos agresivos.
- ¿Qué ocurre con los exfoliantes enzimáticos? No están “prohibidos” en verano, pero conviene utilizarlos con moderación. Suelen ofrecer una exfoliación más suave que los productos con partículas abrasivas o algunos ácidos en concentraciones elevadas, aunque también pueden causar irritación si se usan en exceso. Lo recomendable es ajustar la frecuencia a las necesidades de la piel, evitar combinarlos con otros activos exfoliantes y acompañar su uso de protección solar de amplio espectro.
Rutinas eficaces para entrenar sin descuidar la protección cutánea
El verano no implica tener que prescindir de todos los activos habituales en la rutina facial.
Si la piel ya está acostumbrada al retinol, puede mantenerse con precaución, preferiblemente por la noche y con una protección solar estricta durante el día.
Otros falsos mitos que conviene tener en cuenta, en este sentido, son:
- La vitamina C, por su parte, no provoca manchas al exponerse al sol. Al contrario, es un antioxidante que puede ayudar a proteger la piel frente al daño oxidativo, aunque nunca debe entenderse como sustituto del protector solar mientras realizamos nuestra rutina deportiva.
- También es importante, nos recuerdan los expertos, revisar los protectores solares de años anteriores. Una vez abiertos, pueden perder eficacia con el tiempo, por lo que conviene comprobar el símbolo PAO, que indica los meses de vida útil tras la apertura.
El cuidado solar no debería verse como un “extra”, sino como una parte más del entrenamiento. Porque, en definitiva, proteger nuestra piel también es una forma de prevenir, disfrutar más del ejercicio y cuidar la salud a largo plazo.




