Cuando el silencio también es un riesgo laboral

por Elena Carrascosa | Sep 10, 2026

#WorldSuicidePreventionDay | ¿Por qué hablamos del silencio como riesgo laboral? Si algo ha quedado patente en los últimos años es que debe prestarse tanta atención a la salud mental como a la salud física, incluso más aún cuando las alarmas se disparan en torno al número de personas que padecen enfermedades o trastornos de esta índole.  

Y es que, según los datos aportados por el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2024, el 35,6 % de la población española presenta algún problema de salud mental, una prevalencia que aumenta al 40 % en la población de más de 50 años y el 50 % en la de más de 80 años. Los problemas de salud mental más frecuentes registrados son los trastornos de ansiedad, seguidos de los trastornos del sueño y de los trastornos depresivos, con una tendencia creciente desde 2016.

Estas cifras no solo ayudan a entender la magnitud del problema, sino que dejan patente otra realidad: son muchos los factores psicosociales que empujan esta deriva, y muchos los escenarios en los que deben tratarse. De ahí que los centros de trabajo se hayan convertido en una pieza clave del puzzle necesario para su tratamiento. Las condiciones laborales tienen mucho que aportar en la prevención de las enfermedades mentales y, en última estancia, del suicidio.

Según datos del Sistema Nacional de Salud, en 2023 se produjeron en España 4.116 defunciones por suicidio, manteniéndose la tasa de mortalidad estable desde 2013 hasta 2018 y observándose, entre 2019 y 2022, una tendencia al alza, con un aumento del 11,5 %, para retroceder después un 3,6 %, en 2023 con respecto a 2022. Señala el citado informe que “la evolución de la mortalidad por suicidio en los menores de 30 años presenta una tendencia estable desde 2013, tenuemente ascendente, con una variabilidad interanual que aconseja interpretar con cautela los datos”. Y que “en 2022 España es uno de los países de la Unión Europea con tasas de mortalidad ajustada por suicidio más bajas, siendo un 21,8 % menor que la media de la UE”.

Aún con todo, hoy, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, se recuerda que es más necesario que nunca crear conciencia, reducir el estigma y tomar medidas eficaces en materia de prevención e intervención. 

El papel de las empresas en la protección de las personas trabajadoras

La Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio señala que es importante concienciar de que el suicido puede prevenirse. Y puede hacerse, además, desde las organizaciones. ¿Cómo? Los departamentos de RRHH o aquellos responsables de la gestión de las personas y de la promoción de su bienestar pueden acudir a diversas medidas eficaces al respecto:

Crea espacios libres de estigmas

Un primer paso es cambiar la narrativa sobre el suicidio a través de las conversaciones de la vida diaria dentro de la empresa. Facilitar el acceso a talleres o sesiones de sensibilización e información es importante. Estas pueden llevarse a cabo en línea o de manera presencial. En este sentido, un factor real de protección es que la dirección apoye el buen clima laboral, la cooperación del equipo y un entorno transparente donde la comunicación sea positiva. Por parte de los managers, desarrollar habilidades de comunicación y resolución de problemas resulta vital.

Capacita

Facilitar capacitación para que los empleados y empleadas reconozcan los signos de pensamientos suicidas y presten o busquen ayuda. Se trata de desarrollar formaciones en primeros auxilios de salud mental. En estas pueden además facilitarse herramientas para la prevención del suicidio a través de la colaboración con organización especializadas. Los cursos pueden estar dirigidos a la plantilla por completo o de manera específica: bien a las personas responsables de la prevención de riesgos, bien a los denominados embajadores de salud mental en el trabajo; es decir, aquellos empleado o empleadas capacitados para detectar y actuar ante cualquier indicio, apoyando a sus compañeros y compañeras.

Fomenta un entorno laboral saludable

Implementar y promover políticas que apoyen la salud mental: horarios de trabajo flexibles, medidas para la conciliación, protocolos contra el acoso, un reparto adecuado de las cargas de trabajo, una política efectiva de igualdad e inclusión, planes de carrera equitativos, programas de beneficios y retribución flexible que incluyan las asistencia psicológica y promuevan el ejercicio físico (pues este último se ha consolidado como una gran medida terapéutica en favor de la salud mental), etcétera. Además, es necesario que se fomente una cultura organizacional en la que los empleados y empleadas se sientan seguros para opinar y actuar con libertad, y para equivocarse sin temor a las represalias.

Apuntala la Responsabilidad Social Corporativa

Alinear la cultura corporativa con los valores sociales es fomentar un espacio de trabajo beneficioso para la salud mental. Apoyar a organizaciones benéficas que luchan contra el suicidio e invitar a los empleados a ofrecer su tiempo y habilidades como voluntarios para las campañas e iniciativas comunitarias que desarrollan es una de las prácticas más exitosas en las empresas que desarrollan el denominado voluntariado corporativo.

Es cierto que las causas del suicidio son múltiples, tienen cabida las adicciones, haber sufrido violencia y abusos, o el haber experimentado un desastre natural o una guerra. Sin embargo, el escenario laboral puede contribuir de manera negativa mediante la exposición por ejemplo al estrés o la violencia verbal, el aislamiento…, especialmente en el caso de personas vulnerables. De ahí que el suicidio deba tratarse como un asunto de seguridad y salud laboral.

No en vano, uno de los objetivos del Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027 es fortalecer la Red Española de Empresas Saludables para impulsar la creación de entornos de trabajo seguros y saludables.

Protocolos contra el suicidio en las empresas: la detección en fundamental

Para articular las medidas antes mencionadas es necesario diseñar protocolos contra el suicidio en las empresas. Estos han de ser capaces de detectar las señales de alarma para actuar desde la anticipación, y de incluir medidas de intervención.

Detección temprana

Las señales de alarma pueden detectarse durante los exámenes de salud, por parte del equipo médico, o en el propio entorno laboral, por parte de managers y compañeros de trabajo. Si se detectan señales de alarma, como el silencio o aislamiento repentino o la menor participación, los errores cada vez más frecuentes, la desconexión del trabajo diario, la fatiga extrema, el incremento del consumo de sustancias o alcohol, etcétera, debe actuarse.

Existen hoy en día métodos de evaluación que pueden adoptarse en las organizaciones como el FPSICO del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), que examinan factores de riesgo en el ámbito laboral como el estrés, el acoso o la sobrecarga de trabajo.

La detección es tan importante que ya existen grupos de investigación que trabajan sobre sistemas de detección basados en IA para la prevención de suicidios. Uno de ellos es el que aborda el equipo de UC3M a fin de mejorar el desarrollo de modelos predictivos a corto plazo*. 

Intervención

Intervenir rápido ante un riesgo manifiesto puede salvar vidas. Intentar hablar en privado con esa persona, desde la empatía y la escucha activa; facilitar servicios profesionales, informar al departamento de RRHH o los responsables de la gestión del bienestar de la plantilla, son medidas que deberían aparecer en el protocolo de la empresa contra el suicidio.

Y es que, toda organización debería contar con un protocolo claro de actuación y equipos formados contra el suicidio.

*Artés C, Porras-Segovia A, Ruiz-Veguilla M, et al Designing interventions guided by digital phenotype and pharmacogenetics in Spain for suicidal behaviour based on retrospective data: the multicentre SMARTomicS study protocol BMJ Open 2026;16:e106685. doi: 10.1136/bmjopen-2025-106685

Elena Carrascosa
Elena Carrascosa

Directora de Contenidos y experta en gestión de comunidades B2B. Desde 2019 impulsando Canal CEO, Barra de Ideas, Menudas Empresas y Mi Empresa es Saludable, comunidades especializadas en los territorios de Liderazgo, Gestión de Restauración, Bienestar Laboral y Gestión de Pymes con vocación de crecimiento.

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