Vuelve el trabajo presencial y volvemos a comer peor. Esto, aunque no es un axioma, se cumple casi siempre. No es una crítica a las cantinas corporativas y los restaurantes de menú, estoy seguro de que casi todos ellos ponen de su parte y dedican el mayor cariño hacia lo que nos ponen en el plato, pero seguramente a las pocas semanas empezamos a notar más gases, hinchazón, acidez…, debido a unas raciones demasiado abundantes (alguien que pasa el día delante de un ordenador probablemente no necesite primero, segundo, postre y un café detrás de otro), con más sal, azúcar e hidratos de carbono para hacerlos más sabrosos o más frituras.
La alternativa es la comida casera (la de tu propia casa), si es posible con ingredientes frescos. Y si tu excusa es la falta de tiempo prepárate para descartarla, porque el ‘batch cooking’ lo resuelve, al menos en gran parte. Esta idea de cocinar ‘en lotes’ no es nada nuevo en realidad. Nuestras madres ya lo hacían, y seguramente habrás visto a una abuela preparar el pan o los bizcochos de desayuno de toda la semana, ¡y hacer un poco de más para poder congelar!
Ni más ni menos que eso. Si alguna vez lo has practicado, ya conoces las ventajas. Si no, vamos a ver algunos trucos de esta filosofía que te harán no solo comer mejor, sino ahorrar y, ¡divertirte!
- Compra una buena bolsa térmica y algunos recipientes de cristal con tapa hermética. Son mucho más higiénicos, además de más fáciles de lavar, aptos para microondas (si tienes uno en la oficina), ¡y ecológicos!
- Planifica los menús. No solo tienes que incluir los almuerzos, ten en cuenta las cenas también y así matarás aún más pájaros de un tiro y además tendrás una panorámica de qué nutrientes están presentes cada día y cuáles debemos reforzar para llevar una dieta saludable, en lugar de recurrir al ‘hacer cualquier cosa’ o al socorrido (pero poco recomendable) sándwich de máquina.
- El domingo puede ser un buen día de operaciones, normalmente tienes menos planes y tu comida estará más fresca el resto de la semana. Si además haces la compra en el mismo fin de semana los productos estarán en plenitud de vitaminas y minerales (después de varios días en el frigorífico empiezan a perder consistencia y textura).
- Sé eficiente: Igual que haces en tu trabajo (sí, sabemos que mandas emails mientras hablas por teléfono), en la cocina también puedes aplicar la multitarea. Pon a funcionar el horno para hacer un pan de avena, mientras la olla exprés sigue su curso, y entre tanto, corta las verduras para el siguiente plato o la fruta para una macedonia. No olvides usar los temporizadores para que no se te queme nada.
- Comparte recursos: Muchos guisos llevan como base un sofrito, así que cuando te pongas a ello, haz de más y congela. A la hora de preparar tu estofado o potaje solo tienes que sacar la ración correspondiente y completar la receta. También puedes mezclar el aliño de ensalada en un bote y guardarlo en el frigorífico, te servirá para toda la semana. O cocer más huevos de los que necesites en un momento dado que luego puedes utilizar como toque de proteína picados sobre una ensalada o sobre una crema de verduras, o bien un primer plato si los aliñas con sal, aceite y pimentón.
- ¡Relax!: Haz del cocinado tu momento. Ponte música, desconecta tu mente de todo lo que no sea lo que estás haciendo y te aseguro de que disfrutarás, aunque sea una tarea doméstica. Piensa además en lo bien que comerás todos los siguientes días y no se te hará nada pesado.
La clave está en la variedad, para que no te aburras y desistas de este sistema a las pocas semanas. Es cierto que no todo vale para ser preparado con antelación (por ejemplo, un filete a la plancha quedará seco enseguida), sin embargo un guiso aguantará perfectamente y riquísimo hasta cuatro días en la nevera.
¿Te faltan ideas? Toma nota de algunas: cremas y sopas en invierno, gazpachos y salmorejos en verano (puedes combinar distintas frutas y verduras, y se pueden tomar en taza), combinadas con pollo hervido, atún o vegetales hacen un plato completo y saludable; masas caseras que puedes tener en el congelador para rellenar con las sobras de una preparación anterior, usar de base para quiches o empanadas o sencillamente cubrirlas con fruta para la merienda; quesos, frutos secos o crackers son acompañamientos perfectos de un plato principal… Afila tu creatividad y descubre lo fácil que es comer bien sin necesidad de invertir demasiado tiempo en tu día a día.
Niklas Gustafson, experto en nutrición y CEO de Natruly




