El mundo laboral está en fase de evolución. La transformación de los puestos de trabajo y las nuevas necesidades de nuestros profesionales hacen necesaria la preparación para liderar y gestionar el cambio.
La revolución tecnológica y los constantes avances nos llevan a funcionar a un ritmo cada vez mayor, que nos requiere adquirir habilidades como la gestión del tiempo o el equilibrio emocional. Los profesionales tienen que ser cada vez más resilientes y resolutivos, factores que marcarán la diferencia a la hora de progresar y sobrevivir en el puesto de trabajo.
ADP Research Institute, en su último informe The Evolution of Work 2016, presenta un análisis global de tendencias del mundo laboral basado en las opiniones de 2.000 participantes de 13 países diferentes, del que se desprende el perfil del profesional de hoy en día, que se caracteriza por solicitar:
- Una mayor flexibilidad. Es esencial trabajar en medidas y en una cultura de confianza que posibilite que sea una realidad.
- Acceso al aprendizaje online. Este método de aprendizaje da acceso a un mayor número de usuarios y recursos, ampliando y enriqueciendo la oferta formativa de la Compañía y permite formarse desde cualquier ubicación.
- Más autonomía. Empoderar a nuestros profesionales significa que confiamos en ellos y les damos la oportunidad de ser los propios responsables de su trabajo. Ayudamos a que se sientan más realizados y seguros de sí mismos, maximizando su contribución personal y profesional a la empresa. además, les permite ser dueños de la gestión de su tiempo.
- Estabilidad y seguridad laboral. En un entorno cambiante como el actual, podemos disminuir la incertidumbre de nuestros profesionales y contribuir a su equilibrio brindándoles estabilidad, ya sea a través de mejores formas contractuales, paquetes de compensación más completos o puestos de trabajo más seguros.
- La posibilidad de trabajar en proyectos que den sentido a su día a día. Uno de los factores claves para sacar el máximo potencial de las personas es que les guste su trabajo y sientan que les llena. Ofrecer la posibilidad de desarrollar proyectos interesantes y retadores tiene un impacto positivo en variables como la motivación o el compromiso.
Estas tendencias obligan a la transformación del mundo laboral. La mayor o menor facilidad de los profesionales para adaptarse a los cambios puede derivar en diferentes situaciones, entre ellas en estrés laboral, considerado por la Organización mundial de la Salud (OMS) como primera causa de absentismo y disminución de la productividad.
Este escenario preocupa tanto a empresas como a profesionales. En su informe, ADP Research Institute expone que un 48% de los trabajadores del conocimiento, aquellos cuya experiencia laboral es de entre 5 y 10 años, consideran que la velocidad a la que se producen los cambios les afecta negativamente. Asimismo, si nos centramos en Europa el resultado es el mismo. La mitad de los europeos considera negativos los cambios, ya que temen, en parte, por el aumento de su nivel de estrés.
Todo indica que la batalla contra el estrés laboral debe ser una lucha constante para las empresas, y es que se debe buscar siempre un incrementar el rendimiento de nuestros colaboradores, mejorando su calidad de vida.
Desde ADP se proponen 7 estrategias a seguir para gestionar el estrés, entre ellas algunas tan básicas como la definición de roles y funciones, la evaluación inicial del estrés y de los riesgos para la salud o el diagnóstico del ambiente de trabajo. El Instituto destaca también otras como:
- La importancia de abordar la conciliación, en el sentido de dotar a los profesionales de más herramientas y flexibilidad que les permita conciliar su vida personal y laboral acorde a sus necesidades.
- Potenciar el mindfulness, técnica que se centra en concentrarnos en una sola actividad a la vez, mejorando nuestra productividad.
- Usar la tecnología para aliviar el estrés, como por ejemplo programas que mejoren nuestra gestión del tiempo y la manera en que nos organizamos, potenciando nuestra eficiencia.
Con ello, las empresas tienen un buen punto de partida para desenvolver iniciativas que cuanto menos minimicen las situaciones de tensión en sus profesionales.




