Con motivo del Día del Orgullo de la Neurodiversidad, entrevistamos a José María Batalla Escrivà, fundador de La Casa de Carlota y CSO en Roman, para hablar de creatividad, empresa y diferencia. Su proyecto ha demostrado algo que muchas organizaciones todavía no han entendido del todo: la diversidad cognitiva no es solo una causa que defender, sino una forma distinta de mirar, pensar y crear valor.
La Casa de Carlota nació para romper uno de los marcos más limitantes de la empresa convencional: la idea de que la diversidad debe ser integrada en un sistema ya definido, casi siempre desde la oportunidad, la responsabilidad social o el cumplimiento. José María Batalla Escrivà entendió algo más profundo: que las personas neurodivergentes y con discapacidad intelectual no debían ocupar un lugar periférico en la inclusión, sino participar en el corazón mismo del proceso creativo.
Ese salto convierte a La Casa de Carlota en un caso singular. Su modelo no parte de la compasión ni de la corrección política, sino de una convicción empresarial exigente: los equipos piensan mejor cuando incorporan cerebros distintos y cuando dejan de confundir talento con normalidad. En el Día del Orgullo de la Neurodiversidad, esta conversación invita a mirar más allá del discurso inclusivo y a preguntarse qué podrían aprender las organizaciones si dejaran de intentar normalizar la diferencia y empezaran a reconocer su verdadero valor.
Mi Empresa Es Saludable: La Casa de Carlota nace de una idea revolucionaria: demostrar que la diversidad cognitiva no es solo una causa justa, sino una fuente extraordinaria de creatividad, mirada y valor empresarial. ¿En qué momento entendiste que las personas neurodivergentes y con discapacidad intelectual no debían ocupar un lugar periférico en la inclusión, sino un papel central en la forma de producir ideas?
José María Batalla: No apareció de repente. De hecho, nuestra intención al crear La Casa de Carlota no era provocar un movimiento reinvindicativo ni defender una causa, no ser los abanderados de la inclusión. Simplemente pensábamos que nuestra industria de la creatividad seguía anclada en planteamientos demasiado tradicionales y poco innovadores. Y sobre todo muy capacitistas
Mi Empresa Es Saludable: Durante años, muchas empresas han entendido la diversidad como una política de oportunidad, responsabilidad social o cumplimiento. En La Casa de Carlota habéis hecho algo mucho más profundo: habéis convertido la diferencia en método creativo y en propuesta de valor. ¿Qué cambia cuando la diversidad deja de ser un compromiso corporativo y pasa a formar parte del núcleo del negocio?
José María Batalla: Cuando fundamos La Casa de Carlota hace 15 años más o menos, no queríamos crear únicamente un proyecto inclusivo. Queríamos demostrar algo mucho más ambicioso, que la creatividad y las empresas son mejores cuando tienen en sus equipos a personas que no piensan igual. Me da igual si tienen síndrome de Down, autismo, son holandesas o escriben con la mano izquierda. Pensar diferente es un derecho. Y escucharlos es una obligación.
Mi Empresa Es Saludable: Vuestro modelo supone un salto casi epistemológico en la forma de entender la empresa creativa: cambia quién piensa, cómo se piensa y desde dónde se construye una idea. ¿Cómo se organiza un proceso de trabajo en el que conviven miradas tan distintas sin domesticar precisamente aquello que las hace valiosas?
José María Batalla: Qué bonita la expresión “epistemológica” En realidad el proceso de trabajo es bastante rutinario y no difiere demasiado a la manera en la que trabaja cualquier estudio de diseño. Lo que es verdaderamente diferencial es que la composición del equipo nos ha obligado, o más bien, nos ha enseñado que no existe un “ellos” y un “nosotros”. Que no hay unos profesionales y unas personas con discapacidad a los que hemos de meter en nuestro círculo. Hay una auténtica transformación sistémica, en la que somos un todo y hemos aprendido a entender y valorar las diferentes maneras de entender la vida, el diseño y el trabajo. No es una inclusión. Es una aceptación de que la diferencia nos ayuda a ser mejores creativos y mejores empresas.
Mi Empresa Es Saludable: En La Casa de Carlota confluyen profesionales de perfiles muy diversos, con trayectorias, capacidades y formas de pensar distintas. ¿Qué papel real ocupa la neurodiversidad dentro del proceso creativo? ¿Cómo participan estas personas en la interpretación del briefing, en la generación de ideas y en la construcción final de una campaña?
José María Batalla: Una persona con discapacidad sola, tiene una capacidad limitada. Bueno más que limitada, tiene la que la vida ha decido que le ha tocado En un sistema creativo bien diseñado, esa capacidad puede producir outputs únicos. Diferentes. "Diseñamos sistemas creativos que integran formas de pensamiento no convencionales para generar soluciones distintas"
Pero hay que entender que no todas las personas neurodivergentes tienen talento diferencial o interesante para un estudio de diseño. Igual que no todas las personas que estudian arquitectura, acaban diseñando edificios singulares.
Mi Empresa Es Saludable: Hay algo especialmente interesante en vuestro caso: no habéis intentado adaptar a las personas diferentes a una agencia convencional, sino permitir que su forma de mirar el mundo transforme la propia agencia. ¿Hasta qué punto esa lógica ha cambiado también vuestra forma de gestionar equipos, tomar decisiones, medir el talento o relacionaros con los clientes?
José María Batalla: La Casa de Carlota me ha enseñado que no se trata de ayudar a que la neurodivergencia encaje en el sistema, sino a hacernos una pregunta que cambia la forma de ver las cosas: ¿y si en realidad, el sistema necesita este talento? Partiendo de esa pregunta, las decisiones, el talento y la forma de gestionar los equipos se transforma.
Pero eso necesita también una transformación a la hora de relacionarnos con los clientes. A veces hay que saber decir que no o podemos caer en territorios, de nuevo, cargados de prejuicios.
Mi Empresa Es Saludable: Muchas organizaciones dicen buscar innovación, pero siguen rodeándose de perfiles muy parecidos, formados en los mismos códigos y acostumbrados a resolver los problemas desde un marco demasiado previsible. ¿Crees que una parte de la creatividad empresarial se ha empobrecido precisamente por falta de diversidad real en la manera de pensar?
José María Batalla: Totalmente . Y ahora solo nos falta una IA entrenada por cerebros estandarizados, neurotípicos que sigue discriminado lo diferente porque no encaja en la norma. En un momento en que la inteligencia artificial puede hacer cada vez más cosas, el verdadero valor diferencial de las organizaciones seguirá estando en aquello que no se puede estandarizar: la mirada diferente de cada persona.
Mi Empresa Es Saludable: La Casa de Carlota compite en el mercado, trabaja con marcas y responde a briefings, tiempos y exigencias profesionales. ¿Por qué es tan importante defender que la inclusión no rebaja la exigencia, sino que obliga a diseñar mejor los procesos para que talentos distintos puedan aportar todo su valor?
José María Batalla: Bueno, también hemos aprendido a respetar los procesos. Los creativos no son maquinas que crean dándole a un botón. Necesitan momentos de inspiración, de investigación, de descubrir una idea poderosa cuándo y dónde menos te lo esperas. Así funciona un cerebro creativo. Y si ese cerebro es neurodivergente, tiene otros procesos que hay que saber respetar y aceptar.
Mi Empresa Es Saludable: La integración de La Casa de Carlota en Roman abrió una etapa nueva: un modelo nacido desde la singularidad pasó a formar parte de una consultora de comunicación más convencional. ¿Qué se gana cuando una forma tan distinta de entender la creatividad empieza a escalar y qué elementos hay que proteger para que no pierda su verdad original?
José María Batalla: Lo más importante es no dar nunca un paso atrás. En quince años que han pasado desde la creación de La Casa de Carlota, hemos aprendido muchas cosas y nos hemos equivocado muchas veces. Mi mayor miedo es que no nos podemos permitir repetir errores, sino todo lo contrario, tenemos que seguir experimentado cosas nuevas, rompedoras y como dice la IA, que incomoden.
Mi Empresa Es Saludable: En un momento en el que las empresas hablan cada vez más de salud mental, seguridad psicológica y bienestar emocional, vuestro modelo aporta una pregunta de fondo: qué condiciones necesita una persona para trabajar desde su talento y no desde la máscara, la adaptación constante o el esfuerzo por encajar en una estructura normativa. ¿Qué habéis aprendido sobre cuidado, confianza y liderazgo trabajando con equipos tan diversos?
José María Batalla: Pues que todos somos personas. Que es verdad que las empresas las forman personas y que dirigir personas es algo muy difícil porque nunca tienes delante el mismo problema. Cuando hacemos selección de personal sabes que puedes decepcionar al que o la que se queda fuera. Si esa persona, tiene un grado cognitivo inferior al estándar, el grado de decepción es mayor y afecta no solo al individuo sino a su entorno familiar. Eso es muy difícil de gestionar.
Mi Empresa Es Saludable: El Día del Orgullo de la Neurodiversidad invita a celebrar formas de pensar que durante mucho tiempo fueron corregidas, silenciadas o apartadas de los espacios de decisión. Si tuvieras que resumir lo que otras empresas pueden aprender de La Casa de Carlota, ¿cuál sería la gran lección: que la diversidad mejora las ideas, que obliga a gestionar de otra manera o que nos ayuda a construir organizaciones más humanas, más valientes y menos previsibles?
José María Batalla: Yo creo que el problema nunca ha sido si las personas diferentes encajan en las empresas. El problema es que muchas empresas siguen funcionando todavía sin ellas. No soy nadie para dar consejos, pero si tuviera que explicar lo que pienso, básicamente es que no conseguiremos la verdadera inclusión hasta que no entendamos el valor y las oportunidades que genera aprender a pensar y sentir desde la diferencia y no dejemos de intentar normalizarla.





