¿Qué es la gestión del cambio?

por | Oct 20, 2017

Según la Real Academia Española, la principal definición de cambiar es dejar una cosa o situación para tomar otra. Si nos adentramos un poco más en el concepto ‘gestión de cambio’, podemos definirlo como la toma de decisiones relacionadas entre sí que nos permiten pasar de una situación que no deseamos a otra que es más adecuada para nosotros y se adapta mejor a nuestros objetivos.

Como explica Richard Gerver en El Cambio (edita Conecta, 2013), la naturaleza humana está hecha para explorar, cuestionar, saltar en paracaídas o lanzarse en caída libre desde el espacio, pero es algo que muy pocos aceptan y, lo que es más preocupante, está disminuyendo cada vez más. A medida que aumenta el desafío, solo se quedan los más atrevidos.

Problemas que nos impiden cambiar

Como añade Richard Gerver, desde pequeños nos enseñan que debemos aspirar a tener una hipoteca, un perro, dos hijos. Incluso el sistema educativo estaba, y sigue estando, sumamente en probar que somos eficientes: aprende, recuerda y demuestra. El miedo a lo desconocido, al cambio, a lo novedoso, se implanta en nosotros durante la infancia; los padres no nos enseñan a perseverar, tienden a protegernos y a intervenir y a ayudarnos demasiado pronto. Esto puede potenciar la inseguridad y la necesidad de tener un apoyo o una base cada vez que queremos impulsarnos hacia un cambio.

Son muchos los aspectos complejos relacionados con las emociones: autoestima, seguridad, resiliencia, creencia, lógica, fantasía y miedo. Todos ellos, de una manera u otra, están presentes cuando gestionamos un cambio y si lo hacen de manera negativa, es necesario imponernos y abandonar la idea de la nostalgia que supone a veces trasladarnos de una situación a otra.

Las claves que deben estar presentes en la gestión del cambio

Gerver considera que debemos asumir el control de nosotros mismos y nos ofrece distintas aplicaciones o herramientas que nos impulsan a llevar a cabo el cambio que deseamos y salir de la zona de confort:

–        Explorar: Pregúntate por qué actúas y reaccionas de la forma en que lo haces, hay que ser objetivo y reflexivo. Además, es importante investigar sobre aquello que te inquieta.

–       Renovar: Alejarse de la zona de confort puede ser muy útil para desarrollar nuevas ideas y metodologías.

–       Creer: Haz que tus ideas se basen en tus creencias. Encuentra un propósito moral que actúe como visión.

–       Cuestionar: Cuestiónate de forma regular y desarrolla la curiosidad personal y la de los demás.

–       Visualizar: Escoge un tema que te entusiasme y busca una historia que le dé forma para utilizarla cuando tengas que convencer a alguien de tu postura.

–       Compartir: Aprende sobre las experiencias ajenas y busca la manera de aplicarlas en tu contexto. Cuanto más te esfuerces en conocer a los demás, mejor te conocerás a ti mismo.

–       Desarrollar: Crea tus propios objetivos para que te impulsen hacia lo que quieres conseguir.

–       Elegir: No abandones tus motivaciones o instintos por lo que esperen los demás. Es importante reconocer y satisfacer tus propias necesidades y cuando estés dispuesto a dar el salto, hazlo con gusto.

–       Liderar: Guía a través del ejemplo, asumiendo riesgos y demostrando que se puede fracasar y anima a las personas que te rodean a hacer lo mismo.

Cómo gestionar el cambio en las organizaciones

Es importante anticiparse a los hechos antes de que la situación que provoca el deseo de cambiar se haga insostenible. Normalmente las empresas se plantean introducir un cambio cuando aparece una crisis, ya sea de estrategia, de operaciones o de resultados. Hay varios aspectos a tener en cuenta a la hora de empezar a gestionar un cambio:

–         Lo principal es diagnosticar la situación actual de la compañía, teniendo en cuenta sus características, filosofía, costumbres y hábitos de trabajo.

–         Establece cuál es la meta que quieres alcanzar y reflexiona sobre cómo podrías cambiar para alcanzar los objetivos marcados.

–         Planifica las acciones que te llevarán al escenario deseado, teniendo en cuenta los plazos a cumplir y las tareas a realizar.

–         Con las acciones y objetivos pactados elabora un plan de comunicación que integre también a los empleados, ya que nadie mejor que ellos conocen cómo se trabaja en la empresa y cómo se puede aumentar la productividad.

–        Una vez tengas todo lo anterior bien analizado, empieza a implantar los cambios de forma natural y progresivamente para que se lleve a cabo una mejor adaptación.

–          Por último, es fundamental hacer un seguimiento y analizar la situación de las novedades implantadas.

Estas pautas o herramientas son fundamentales para aprender a gestionar los cambios, tanto personales como profesionales y afrontar las dificultades de la mejor manera posible.

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