Liderar un equipo para potenciarlo

por | Feb 16, 2016

Durante años las estructuras muy jerarquizadas, la escasez de información y la parcelación de cometidos eran características habituales de cualquier empresa. Sin embargo, el rumbo del mercado está variando significativamente la manera de organizar las compañías.  Las estructuras horizontales están ganando la partida en muchas compañías y la asunción de responsabilidades por parte de los participantes en los proyectos gana enteros. En el proceso de creación de estructuras más planas hay un paso decisivo: el empowerment. Un concepto que llevado a nuestro idioma tiene que ver con el verbo potenciar.

El estudio de diferentes autores lo define como una mezcla de condiciones estructurales y psicológicas del trabajo. Concretamente, el emporwement es el proceso por el cual se delega poder y autoridad a individuos o equipos y se le confiere el sentimiento de que son dueños de su trabajo. Steven Covey, autor de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, señala que en un entorno como el actual  “debemos reorientar nuestros modelos de negocio desde la Era Industrial, donde las personas eran vistas como objetos para ser controlados, hacia la Era del Trabajador del Conocimiento, en la que las personas son nuestros grandes activos”.

En este sentido, Covey nos habla de que está en la propia esencia del ser humano ser proactivo ante las circunstancias. Por eso es obligación de los líderes dentro del equipo ayudar a encontrar la voz de cada uno. Para eso se precisa de 4 pasos:

–     Modelar: El primero de ellos está relacionado con el ejemplo que se aporta. Hay que saber en qué modelo se va a fijar esa persona.

–     Guía: Se trata de invitar a co-dirigir a esas personas y que estén inmersas en ese proceso.

–     Alineamiento: En tercer lugar, hay que establecer sistemas y procesos que estén alineados para mantenerse en ruta posteriormente.

–     Emponderamiento: Finalmente hay que dotar de autonomía para hacer el trabajo.

El equipo tiene una noción del trabajo muy diferente en la medida en que su labor es significativa y pueden desarrollar una diversidad de asignaciones. La autoridad para actuar en nombre de la empresa y su participación en la toma de decisiones hace que el trabajo sea un reto y no una carga. Además de mejorar su compromiso mejora también el nivel de comunicación dentro de la empresa así como la capacidad de reacción de la misma, al contar con un nivel de atención mayor y más capilarizado.

 

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