El dilema del ascenso: así entienden el éxito las generaciones más jóvenes

por Miguel Barrionuevo | Jul 22, 2026

Ascender, asumir más responsabilidades y alcanzar puestos de dirección representaba el “modelo clásico” de éxito laboral. Sin embargo, esta idea está cambiando, especialmente entre las generaciones jóvenes.  Cada vez más trabajadores rechazan promociones o frenan voluntariamente su carrera profesional: redefinen, en definitiva, sus prioridades. 

¿Se trata de falta de ambición? La respuesta, reside en una nueva manera de entender el trabajo, que enlaza directamente con el bienestar. 

Y es que el concepto de éxito profesional está en plena transformación. En la actualidad, principalmente entre las generaciones jóvenes, el éxito ya no consiste únicamente en un salario más elevado o alcanzar un cargo más alto, sino en mantener una buena calidad de vida, disponer de tiempo personal y preservar la salud mental. 

Entender las claves de esta tendencia resultará clave para retener talento.

¿Existe una ruptura con la cultura laboral tradicional? 

Diversos estudios reflejan este cambio de mentalidad. Una encuesta de InfoJobs señala que seis de cada diez empleados han dejado de aspirar a ascender dentro de su empresa. Entre las razones principales aparecen el exceso de responsabilidad, la presión asociada a los puestos superiores y la percepción de que el incremento salarial no compensa realmente el “sacrificio” personal que exige una promoción.

En esta línea, el fenómeno muestra una ruptura con la cultura laboral tradicional. Durante décadas predominó la idea de que el esfuerzo extremo y la disponibilidad constante eran necesarios para progresar. Sin embargo, las nuevas generaciones han crecido observando las consecuencias, a su juicio, de ese modelo: jornadas interminables, estrés crónico, dificultades para conciliar y una sensación permanente de agotamiento. Fruto de ello, emerge un nuevo enfoque de promoción en la carrera profesional. Muchos jóvenes priorizan hoy aspectos que antes quedaban en segundo plano; o dicho de otro modo, a los que no están dispuestos a renunciar, como el tiempo libre o el bienestar emocional.

El bienestar, la salud mental, el tiempo personal y el propósito vital han pasado a ocupar un lugar central en las decisiones profesionales. Frente a la cultura del “vivir para trabajar”, emerge una nueva prioridad: construir una vida equilibrada en la que el trabajo sea” importante”, pero no lo “único importante”.

La magnitud de esta transformación en el mercado laboral no queda reflejada únicamente en este informe. Otros estudios, como Talent Trends 2025 de Michael Page, muestran una tendencia similar: más de la mitad de los trabajadores afirma que rechazaría un ascenso si este perjudicara su bienestar personal. Este dato pone de manifiesto que la conciliación ha dejado de considerarse un beneficio adicional para convertirse en un requisito fundamental a la hora de valorar nuevas oportunidades profesionales.

Además, existe una creciente sensación de desajuste entre esfuerzo y recompensa. Los aumentos salariales asociados a una promoción no siempre compensan la carga adicional de trabajo. Tampoco la presión por resultados o la gestión constante de equipos. En un contexto de encarecimiento de la vida e incertidumbre económica, muchos profesionales concluyen que ascender implica “trabajar más para vivir igual”.

Expectativas vitales y mundo laboral: cuando entran en juego sentido y propósito 

Pero el cambio va más allá del salario. También está relacionado con las expectativas vitales de las generaciones más jóvenes: 

  • La Generación Z y los Millennials buscan sentido de contribución y propósito en el ámbito laboral y que este se mantenga alineado con sus valores personales. La inmensa mayoría de estos jóvenes, según las últimas encuestas, considera fundamental encontrar sentido y coherencia en su labor para sentirse satisfechos profesionalmente.
  • Esta necesidad de propósito transforma la relación entre empleados y empresas. Ya no basta con ofrecer estabilidad o un buen sueldo para retener talento. Los trabajadores quieren sentirse escuchados, valorados y conectados con el impacto de su trabajo. El cambio se encamina en una única dirección: buscan organizaciones transparentes, flexibles y capaces de favorecer un equilibrio real entre vida personal y profesional.

Libertad y la autonomía ganan peso frente a la seguridad del modelo corporativo tradicional

Pero, yendo más allá, también se aprecia un cambio en la idea de estabilidad laboral. Informes recientes muestran un crecimiento del interés por el emprendimiento, los proyectos personales o modelos de trabajo más independientes y flexibles. La libertad y la autonomía ganan peso frente a la seguridad del modelo corporativo tradicional.

En definitiva, las nuevas generaciones están redefiniendo profundamente el concepto de éxito profesional. El reconocimiento laboral y el crecimiento económico siguen siendo importantes, pero ya no justifican “cualquier renuncia” de índole personal. 

Miguel Barrionuevo
Miguel Barrionuevo

Escribo sobre bienestar, liderazgo, diversidad y hostelería.

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