Cuando la tragedia entra en la oficina: cómo cuidar a los equipos tras el accidente de Urda

por Elena Carrascosa | Oct 29, 2026

El accidente ferroviario de Urda también se vive en las empresas, en forma de pérdidas, miedo al tren y desánimo. Qué aconsejan los psicólogos de emergencias, qué hacer en las primeras 72 horas y cómo devolver la confianza a los equipos.

Isabel de Haro vive en Toledo y trabaja en Madrid, en Televisión Española. Cada día hace el trayecto en AVE: treinta y cinco minutos, si no hay incidencias. La mañana siguiente al accidente de Urda volvió a la estación, según contó a EFE Salud, «con bastante respeto». «No voy a dejar de coger el AVE. Prefiero no pensarlo porque la necesidad es mayor que el miedo.» Su frase recoge lo que sienten estos días miles de trabajadores y lo que muchas empresas tendrán que gestionar: la vida laboral continúa, pero el suelo se ha movido.

El miércoles 28 de octubre, la colisión de dos trenes de alta velocidad en Urda (Toledo), en la línea Madrid-Sevilla, causó decenas de muertos y un gran número de heridos. Es la segunda gran tragedia en la misma línea en nueve meses. Sumada a la de Adamuz (Córdoba), deja más de un centenar de víctimas mortales. El Gobierno decretó tres días de luto oficial. En las empresas, el golpe llega por dos caminos. Algunas han perdido a un compañero, tienen a un empleado herido o a alguien que ayudó en las primeras horas y vio escenas que no olvidará. Otras no tienen ningún afectado directo y, sin embargo, encuentran una plantilla más callada, más cansada, con la cabeza en otra parte. Las dos situaciones exigen respuesta, y la respuesta no es la misma.

Un dolor que no exige haber estado allí

La psicóloga Vanessa Fernández, profesora de la Universidad Complutense y especialista del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, recuerda que el miedo al tren o la ansiedad pueden aparecer «sin necesidad de que hayan vivido directamente» el accidente. Basta la exposición continuada a imágenes y noticias. Por eso los psicólogos insisten en no estar «constantemente viendo imágenes de lo ocurrido», sobre todo quien tiene que seguir viajando en tren. La psicóloga Lara Ferreiro lo explica por la identificación: al escuchar los testimonios imaginamos a los nuestros en aquellos asientos, y el duelo colectivo «puede alterar temporalmente nuestra percepción de seguridad».

El origen de la tragedia añade un matiz. Según recoge El País a partir de la literatura científica, el malestar psicológico se prolonga más tras los desastres con un componente humano o tecnológico que tras los naturales. Una inundación deja pena. Un accidente de tren deja, además, rabia, búsqueda de culpables y un relato de los hechos que se convierte en objeto de disputa. Y para cerrar una herida, las personas necesitan poder contarse una historia clara de lo que ocurrió.

En la empresa, eso tiene una consecuencia muy concreta. Las conversaciones de pasillo se llenarán de hipótesis sobre causas y responsables. La organización no puede impedirlo, pero sí puede abstenerse de alimentarlo desde la dirección y ofrecer lo que está en su mano: información veraz sobre todo lo que afecta a su gente.

Las primeras 72 horas

Cuando el golpe es directo, el tiempo cuenta. «El profesional de la psicología de emergencias debe estar desde el minuto uno, como también lo está el personal sanitario o los bomberos», sostiene en El País Javier Torres, que fue coordinador del área de Emergencias y Catástrofes del Consejo General de la Psicología de España. Si la empresa tiene un programa de asistencia al empleado o un servicio de prevención con apoyo psicológico, es el momento de activarlo. Si no lo tiene, existen recursos gratuitos habilitados para esta tragedia, como el servicio de UGT con psicólogos de la Fundación Psicología sin Fronteras, abierto a trabajadores, vecinos y familiares.

Lo urgente en esas horas se estructura en tres pasos. Primero, comunicar pronto lo que se sabe de los compañeros afectados, con delicadeza y respetando la voluntad de sus familias. Después, liberar de carga a los más cercanos y facilitar los permisos retribuidos que contempla el Estatuto de los Trabajadores, por fallecimiento, por accidente u hospitalización de un familiar o por causa de fuerza mayor, con toda la flexibilidad que permita el convenio. Por último, asumir que la productividad de esta semana no mide nada. Las psicólogas de emergencias consultadas por EFE aconsejan a quienes vivieron el accidente de cerca evitar al principio los trabajos de gran responsabilidad y darse un tiempo para recuperarse.

El impacto, además, puede llegar tarde. Las mismas especialistas advierten de que algunas personas que mantuvieron la calma durante el accidente, e incluso ayudaron a otros, sienten el golpe al volver a casa, cuando abandonan el estado de supervivencia. Aparecen entonces pesadillas, insomnio, estados de alerta y problemas de atención y concentración. Abraham Brando, del dispositivo de acompañamiento desplegado en Urda, subraya que el seguimiento debe continuar pasadas las primeras 72 horas. Una empresa que solo actúa el primer día llega tarde al momento en que más se la necesita.

Lo que dice la evidencia

La buena intención también puede equivocarse. Los psicólogos coinciden en que hablar ayuda, pero nadie debe ser obligado a relatar lo que vio. «Jamás obligaremos a hablar a nadie que no quiera», advierte la psicóloga de emergencias Lourdes Fernández. Algunas personas necesitan silencio, y ese silencio, añade, «también debe estar acompañado». Una reunión en la que cada miembro del equipo cuente cómo vivió la tragedia puede hacer más daño que bien. Funcionan mejor los espacios voluntarios, guiados por profesionales, y una puerta abierta para quien quiera usarla.

Tampoco conviene convertir cada reacción en un síntoma. «A veces no hace falta ir al psicólogo, a veces ventilamos emociones, organizamos toda esa información tan dolorosa que hemos recibido», explica a Europa Press Teresa Marín, psicóloga y formadora de equipos de emergencia. Torres coincide: muchas personas tienen recursos y un entorno que les permiten ir normalizando su vida cuando pasa el impacto. La ciencia, además, pide humildad. Según recoge El País, el metaanálisis más completo sobre atención psicológica temprana, publicado en 2025 en la revista BMJ con más de 5.000 participantes, no encontró diferencias entre quienes la recibieron y quienes no. Ofrecer apoyo es imprescindible; imponerlo, no. Lo decisivo es detectar quién está peor y no dejar a nadie solo.

Las fases del duelo, sin calendario

El modelo de las cinco fases que popularizó Elisabeth Kübler-Ross (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) sigue siendo el mapa más conocido del duelo. Leído como una secuencia obligatoria, sin embargo, lleva a error. La psicología actual lo entiende como un repertorio de reacciones que pueden aparecer, repetirse o no darse nunca. «No existen tiempos ni formas universales de reaccionar ante una tragedia», recuerda Ferreiro. El recorrido suele empezar por el impacto. Según describen las psicólogas consultadas por EFE, algunas personas lloran o se activan intensamente, mientras otras se quedan inmóviles, sin hablar, con la mirada perdida.

Después llegan emociones que en un equipo pueden desconcertar si nadie las anticipa. Teresa Marín menciona la rabia, la ira, la frustración e incluso la culpa por pensar que se podría haber hecho algo más. Está también la culpa del superviviente: la de quien se pregunta por qué él sí y otros no. En el trabajo puede tomar formas muy concretas, como la del compañero que cambió de tren a última hora o la del responsable que organizó un viaje. Los especialistas piden abordar esos pensamientos con sensibilidad, sin juzgar a quien los tiene ni hacerle sentir responsable de lo ocurrido.

Con las semanas, la mayoría de las personas recupera el pulso. La señal de alarma es la persistencia: síntomas que no ceden, desesperanza, aislamiento. En ese punto, derivar a un profesional deja de ser una opción.

Hablar cuando faltan las palabras

Al directivo o los mandos intermedios se les pedirá algo para lo que casi nadie lo formó: hablar cuando no hay nada que decir. Sobran las frases que cierran en falso, del tipo «hay que pasar página» o «la vida sigue». «Debemos permitirnos sentir estas emociones sin juzgarlas ni intentar eliminarlas de inmediato», sostiene Ferreiro. La fórmula que Lourdes Fernández propone a los allegados de las víctimas sirve también a un jefe: «Cuéntanos lo que quieras cuando tú quieras, tómate tus tiempos, pero que sepas que no estás solo».

Los rituales cuentan. Un minuto de silencio, un homenaje o un mensaje de condolencia, explica Ferreiro, «permiten expresar públicamente el dolor, reconocer a las víctimas y transmitir a sus familias que no se encuentran solas». Las medidas prácticas también. Para quien usaba la línea afectada o tiene ahora miedo al tren, ayudan el teletrabajo temporal, las videollamadas en lugar de los viajes no esenciales y una alternativa de transporte cuando el desplazamiento sea inevitable. Las especialistas recomiendan volver al tren poco a poco, al ritmo de cada persona. Y conviene cuidar los espacios comunes: una pantalla con la cobertura del accidente en bucle no informa a nadie, solo desgasta.

Reconstruir la confianza

Lo que se derrumba tras una catástrofe, explican los psicólogos citados por El País, es la confianza básica: la convicción de que el mundo es un lugar predecible donde, si uno hace lo correcto, nada malo ocurrirá. La recuperación pasa por reconstruirla. En esa tarea, el entorno de trabajo, donde transcurre buena parte de la vida, pesa más de lo que suele reconocerse.

La investigación sobre el comportamiento humano en emergencias juega a favor. Frente al pánico que retrata el cine, el psicólogo de Stanford Jamil Zaki ha documentado lo que llama «compasión ante la catástrofe»: los desastres disparan la cooperación, el altruismo y la solidaridad. Se ha visto estos días en las donaciones de sangre que desbordaron los centros de Madrid y en la ayuda de los vecinos de Urda. Uno de los mecanismos que lo explican es la identidad social, la sensación de pertenecer a un grupo con un destino compartido. Una organización que da cauce a esa energía, con una colecta voluntaria, una jornada de donación o un gesto hacia las familias afectadas, transforma la impotencia en vínculo.

El trabajo sigue cuando la noticia sale de las portadas. Es el momento de consolidar los programas de salud mental, revisar los planes de movilidad y los riesgos de los desplazamientos al trabajo y en misión, y cuidar a quienes han sostenido a los demás. «Cuidar a los que nos cuidan», resume Teresa Marín. Ella hablaba de guardias civiles, militares y voluntarios. En una empresa, la frase apunta a los mandos y a los equipos de personas, que estos días absorben el dolor ajeno sin espacio para el propio.

Isabel de Haro ya ha dicho que seguirá cogiendo el AVE. Miles de trabajadores harán lo mismo, con más respeto que antes y con la necesidad por delante del miedo. Ninguna empresa puede subir con ellos a ese tren. Sí puede conseguir que, al llegar, sepan que su ausencia se notaría, que su miedo no será juzgado y que nadie en su equipo atraviesa esto solo.

Recursos de ayuda

  • Atención psicológica gratuita de UGT y la Fundación Psicología sin Fronteras, por teléfono y en persona: 697 705 436 · ugt.es/observatorio-de-salud-mental. Está abierta a trabajadores, heridos, familiares y vecinos.
  • Dentro de la empresa: el servicio de prevención, la mutua y, si existe, el programa de asistencia al empleado.
  • 024, línea de atención a la conducta suicida: gratuita, confidencial y disponible las 24 horas.
  • 112, para emergencias.

Fuentes:
EFE Salud, «Sobrevivir a la tragedia: cómo afrontar las imágenes del horror del accidente ferroviario de Toledo» (28/10/2026).
EFE Salud, Ana Soteras, «Asoma el miedo al tren: “Siento que he estado jugando a la ruleta rusa todas las semanas”» (29/10/2026).
El País, Enrique Alpañés, «Cómo ayudar a las víctimas tras una catástrofe como el accidente de tren de Urda» (29/10/2026).
Europa Press, «La atención psicológica llega a los equipos de emergencia de Urda para ayudarles a gestionar lo vivido» (29/10/2026).
UGT, «UGT activa un servicio de atención psicológica telefónica y presencial gratuita tras el accidente ferroviario» (29/10/2026).

Elena Carrascosa
Elena Carrascosa

Directora de Contenidos y experta en gestión de comunidades B2B. Desde 2019 impulsando Canal CEO, Barra de Ideas, Menudas Empresas y Mi Empresa es Saludable, comunidades especializadas en los territorios de Liderazgo, Gestión de Restauración, Bienestar Laboral y Gestión de Pymes con vocación de crecimiento.

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