El modelo vitamínico de Peter Warr: los nutrientes de un empleo saludable

por Raquel Santos | Oct 25, 2026

El bienestar laboral funciona como las vitaminas: la dosis justa cuida, el exceso enferma. El modelo de Peter Warr revela por qué en la gestión de personas más beneficios no siempre significan empleados más felices

El psicólogo Peter Warr (1937-2023) estableció, a finales de la década de los 80, un paralelismo entre la influencia que tiene el entorno laboral en la salud mental y la que tienen las vitaminas en el organismo. El lugar de trabajo puede ser fuente de felicidad o infelicidad, porque tanto influyen las características personales como las laborales para alcanzarla*.

Cuando los beneficios pueden resultar perjudiciales a largo plazo

Profesor emérito en la Universidad de Sheffield, Reino Unido, y experto en psicología ocupacional, Warr desarrolló una teoría que creía en la capacidad de las empresas para generar bienestar psicológico. No solo eso, señaló que los factores empleados para ello deben responder a medidas exactas, de lo contrario, podrían resultar contraproducentes. 

Del sueldo a la previsibilidad: doce elementos clave

De hecho, Warr confeccionó una lista de 12 elementos que influyen en el bienestar de los trabajadores y trabajadoras en su puesto, bien por procurar un estado de tranquilidad y satisfacción placentero, bien por procurar excitación y activación. Y a su vez, ha señalado en qué medida estos pueden ser motivadores o lograr el efecto contrario. Estos elementos actuarían así como vitaminas: se necesita cierto nivel para alcanzar el bienestar pero no sobrepasarse en la dosis porque o no se logran mayores resultados o estos pueden tornarse perjudiciales.

Pongamos un ejemplo: la disponibilidad de un buen sueldo. Este es un factor que aumenta la felicidad y el bienestar en la medida que crece. Sin embargo, hasta cierto punto. Una vez superado cierto umbral, deja de ser relevante para el bienestar y felicidad. 

Otros elementos que actúan de la misma manera son la seguridad física, la posición, el apoyo de los managers o el desarrollo de la carrera profesional y la equidad.

Respecto a aquellos elementos que podrían traer un impacto negativo en dosis elevadas figuran: el control, poder de decisión, metas complejas, variedad de tareas, previsibilidad, socialización. 

Un ejemplo de este último punto es que la oportunidad de socializar en el trabajo se asocia a un mejor ambiente laboral y, por tanto, a un mayor bienestar, siempre y cuando la necesidad de relacionarse constantemente no ponga en peligro la de concentrarse o poder acometer tareas de manera individual. 

Otro ejemplo: la previsibilidad en las tareas diarias puede infundir cierta tranquilidad y serenidad, especialmente en situaciones de incertidumbre. Sin embargo, la ausencia de cierta probabilidad de variación puede llevar al aburrimiento o al presentismo.

¿Cómo aplicar el modelo vitamínico de Peter Warr en mi empresa?

Para aplicar con criterio el modelo vitamínico de Peter Warr en una empresa, el primer paso es identificar todos aquellos beneficios o ventajas laborales que la organización desarrolla para mejorar la satisfacción de sus empleados y empleadas. Es decir: todas aquellas vitaminas que, se supone, han sido articuladas para aumentar el bienestar psicológico de los equipos de trabajo.

Una vez identificadas, el departamento de RRHH debe medir la dosis, y averiguar así si realmente esos beneficios mejoran la salud mental y el rendimiento de los y las profesionales o, por exceso, están logrando el resultado contrario.

Para esta última fase, pueden llevarse a cabo los siguientes pasos:

  • Diagnóstico del nivel actual para cada uno de los beneficios: Mediante la evaluación de factores psicosociales a través de encuestas de clima laboral, entrevistas personales, encuestas de satisfacción, etc. No todos los factores tienen el mismo impacto sobre todos los empleados y empleadas, se necesita cierto nivel de personalización.
  • En el caso de aquellos factores que puedan aumentar, garantizar no solo un mínimo, sino un incremento proporcionado. En el caso de los que han sobrepasado el umbral saludable, reajustarlos. 
  • Llevar a cabo un trabajo constante de monitoreo y revisión para garantizar que la dosis de vitamina se ajusta a cada empleado y empleada, y a su momento vital.

Un buen ejemplo lo encontramos en la autonomía. La ausencia de la misma resulta frustrante, la dosis adecuada, un motivo de satisfacción; una dosis elevada, sensación de abandono por parte de la dirección empresarial. 

Así pues, siguiendo con el ejemplo de la autonomía, aquellas organizaciones que hayan decidido brindar de más autonomía a sus profesionales a fin de elevar su satisfacción e implicación en el trabajo, deberán ser conscientes de dos cosas: que quizás un perfil senior necesite muchas más dosis de autonomía que un perfil junior, es decir, se necesita personalizar la dosis; que un excesivo incremento de esta puede dar lugar a cuadros de estrés o ansiedad debido a la exigencia de afrontar un objetivo sin los apoyos necesarios, es decir, se necesitan límites generales en la dosis.

El modelo vitamínico de Peter Warr demuestra que las empresas pueden remar en favor del bienestar psicológico de las personas y que, para lograrlo, no siempre más es mejor.

* Fuentes de felicidad e infelicidad en el trabajo: una perspectiva combinada

P. Warr / Journal of Work and Organizational Psychology 29 (2013) 99-106

DOI: http://dx.doi.org/10.5093/tr2013a15

Raquel Santos
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