Para cualquier empresa saludable no es ningún secreto el hecho de que sus empleados con frecuencia posponen sus revisiones médicas, o ni siquiera piensan, en que deben realizarlas.
Incluso cuando el propio cuerpo da una señal de alarma, es común que no atendamos esta necesidad.
Una empresa saludable impulsará a que tomemos acciones para nuestra salud.
¿Qué nos lleva a actuar así?
El primer paso para ayudarnos es buscar la causa que hay detrás de este comportamiento. Algunos motivos podrían ser:
- No dar prioridad a la salud y/o no saber cómo abordarlo
- Minimizar la idea de la prevención
- Miedo a un resultado o diagnóstico
- No saber a qué especialista acudir
- Una mala experiencia previa
- No encontrar la forma de darte el tiempo necesario. En este sentido, debe ser competencia del departamento de Recursos Humanos y Bienestar facilitarlo, creando políticas de horarios más flexibles.
En la primera Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud en 1986, la histórica carta de Ottawa define la promoción de la salud como el proceso que permite proporcionar a las personas los medios necesarios para mejorar la salud y ejercer un mayor control sobre la misma. En ella se hacía referencia a la Teoría de la Salutogénesis, elaborada por Aaron Antonovsky en la década de los 70, donde se destacaba aquello que genera salud, en lugar de la tradicional mirada hacia lo que produce enfermedad. Dicha teoría se profundizó en su libro “Unravelling The Mystery of Health” (1987)
Antonovsky introdujo el Sentido de Coherencia (SOC). Este concepto describe la capacidad de una persona para comprender su situación, gestionarla y darle significado, lo que ayuda a enfrentar mejor los estresores y desafíos de la vida. El SOC también ha influido en la forma en que los sistemas de salud integran el apoyo psicológico y emocional en el tratamiento general de los pacientes.
Una magnífica visión como estrategia de bienestar en la empresa, es colaborar para que sus empleados sean cocreadores de su salud
Los cambios tan rápidos e irreversibles que caracterizan a los tiempos en que vivimos, obligan a proyectarse constantemente hacia el futuro, pero nuestra salud requiere de ser atendida en el presente como estilo de vida y necesita de nuestro empoderamiento para tomar decisiones saludables.
Proteger nuestra salud es algo que nos corresponde en primera persona, apoyándonos de los medios disponibles a nuestro alcance y recurriendo a nuestro derecho de su uso.
Desde esta responsabilidad podemos reducir la probabilidad de la aparición de una enfermedad, impedir o vigilar su progresión. Se trata de una responsabilidad entendida como la habilidad de responder y de hacernos cargo de las decisiones y acciones que tomamos.
La prevención de la salud como identidad corporativa
La prevención es siempre más eficaz y menos costosa, en todos los sentidos, que el tratamiento de una enfermedad una vez que se ha desarrollado, y está destinada a prevenir enfermedades, reducir el riesgo de complicaciones y mejorar la salud general.
Cuando hablamos de medicina preventiva, abarcamos áreas como:
Detención temprana y cribado:
Los programas de cribado son esenciales en la prevención del cáncer. Por ejemplo el cribado de cáncer de mama mediante mamografías ha mostrado reducir la mortalidad en mujeres de 50 a 69 años en un 20%-30%.
La detención temprana mediante análisis de glucosa en sangre para la diabetes es clave para prevenir complicaciones graves como enfermedades cardíacas, renales y ceguera.
Salud mental
La prevención y detección temprana en trastornos de ansiedad, depresión, junto con programas de bienestar que promuevan la reducción del estrés, el apoyo emocional y prevención del bullying
Enfermedades autoinmunes
Enfermedades como el lupus, la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple pueden beneficiarse de una detección temprana y manejo preventivo para evitar complicaciones graves y discapacidad.
Enfermedades respiratorias
La prevención se enfoca en evitar la aparición o progresión de afecciones como el asma, la bronquitis, la neumonía, la gripe y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Las principales acciones son vacunas contra la gripe y neumocócica, reducción de la exposición al humo de tabaco, control de la contaminación del aire, control de alérgenos y mohos, práctica de higiene como el lavado de manos, uso de inhaladores y medicamentos preventivos, así como, programas de educación para la salud y sensibilización.
Es importante estar informado, conocer los síntomas de alerta y saber cuándo buscar atención médica.
Programas psicoeducativos en medicina preventiva y promoción de la salud.
Necesitamos adquirir competencias y herramientas para hacernos más conscientes de la necesidad de adoptar hábitos saludables, así como la reducir comportamientos de riesgo.
Existen programas psicoeducativos de Mindfulness para empresas y también dirigidos a la población general, que buscan mejorar la salud general y el bienestar psicológico.
Una práctica formal nuclear de mindfulness es el conocido body scan o escaneo corporal, donde se aprende a poner atención a las sensaciones del cuerpo, desarrollando consciencia corporal; que junto a una actitud de aceptación, nos llevaría a tomar acción en aquello que necesitamos para mejorar nuestra salud sin crear sentimientos de crítica o vergüenza hacia él.
El estilo de vida es fundamental en la medicina preventiva porque influye directamente en la salud y el bienestar.

Mónica Sureda | Máster en Mindfulness por la Universidad de Zaragoza.
Terapia de Compasión basada en los Estilos de Apego | Certificada profesional en Yoga






