Dos hombres entran en una sala donde le esperan un puñado de personas, todos ellos hombres, trajeados y pertenecientes a una gran Compañía. Uno de los dos que entran viste vaqueros chaqueta y camisa sin corbata. Inmediatamente todos piensan que es el jefe, le miran de reojo y esperan a que hable o decida qué hacer en la negociación que tienen pendiente. El hombre de vaqueros no habla en toda la reunión, se llama Juan José Millás, es periodista y en ese momento actúa como sombra del otro hombre que entró con él. Va a escribir un artículo periodístico. Millás alucina de que todos le puedan tomar por el jefe, pero ¿cómo se va a atrever a entrar alguien con esa pinta a una reunión de alta dirección si no es el jefe?.
Hablamos constantemente. Según David Matsumoto, dejamos huellas de comunicación no verbal a los demás, una de esas huellas es la pinta que tenemos, la apariencia al vestir y también el gesto facial por el que transitan todas nuestras emociones. Se nos recuerda amablemente o se nos desprecia en cuestión de milisegundos, nuestro cerebro decide rápidamente por nosotros gracias a toda la información que atesoramos como especie y como individuos.
Desde Inteligencia en el Lenguaje estamos desarrollando una investigación para saber cuáles son los indicadores esenciales y universales para que nos aprecien o nos rechacen al vernos y hemos creado la siguiente premisa:
Estás en una estación tu tren a punto de salir te olvidaste el móvil en el baño tu maleta pesa demasiado y se la tienes que dejar a alguien para ir más deprisa ¿a quiénes de estas 80 personas le dejarías la maleta?
¿Te apetece participar de esta investigación y pasártelo bien entrenando tu capacidad de observación? Pincha en el siguiente enlace: https://www.e-encuesta.com/s/RqxoCjgQ4kmlkDkVQQeRdg/




