Según el último informe “Employer Brand Research” de Randstad, el salario es el elemento esencial en el momento de seleccionar un empleo en España. Sin embargo, no es condición suficiente: la mitad de los encuestados en el citado estudio, afirmaron que la mala reputación de una compañía -aún con una retribución superior- impediría que pudieran ejercer su labor profesional en la misma. Tras la reciente subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2023, nos preguntamos qué elementos configuran la esencia del binomio empresa-empleado para incentivar el salario emocional, un aspecto que juega un papel cada vez más relevante en la productividad y bienestar del trabajador.
El salario emocional demuestra que la compensación que recibe la plantilla es clave para retener el talento.
Salario emocional: cuando la retribución económica no lo es todo
Ha sido objeto de polémica en las últimas semanas. Tras varias reuniones entre Gobierno y sindicatos, finalmente se ha llegado al acuerdo de la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España del 8%. Es decir, este se sitúa en los 1080 euros brutos al mes (14 pagas). Esta revalorización supone una iniciativa de gran calado, sobre todo en el segmento conformado por jóvenes y mujeres, sectores en los que se siguen manteniendo los salarios más bajos.
Es un hecho incuestionable: el salario es fundamental a la hora de seleccionar un empleo. Sin embargo, diversos estudios, como el citado anteriormente -Employer Brand Research de Randstad-señalan la importancia que están adquiriendo otros valores adicionales. Como elementos intangibles o no monetarios estos aspectos que conforman el denominado salario emocional permiten que los empleados puedan desarrollan su labor profesional con una mejor calidad de vida y, por tanto, se incrementa la productividad y la eficacia. Por tanto, el salario emocional estaría ligado a aquellos factores que, sin estar acotados por el salario o la retribución meramente económica, permiten al empleado acrecentar el bienestar en la empresa, fomentando su compromiso con la misma y propiciando su crecimiento profesional.
¿Qué pautas seguir para fortalecer el salario emocional?
A la hora de establecer los criterios para fortalecer el salario emocional en la empresa, hay que tener en cuenta que estos se deben adaptar, tanto a la propia identidad de la compañía, como a cada empleado. Creatividad, liderazgo o autonomía suelen ser la base de estos principios.
Veamos algunos ejemplos de herramientas que ya están siendo utilizadas por muchas empresas para apuntalar el salario emocional en su estructura organizativa:
- Fomentar la conciliación familiar: con horarios más flexibles, que permitan compatibilizar la vida profesional y personal; ayudas para guarderías o educación de los hijos o la posibilidad de teletrabajar.
- Salud física y bienestar: la introducción de sesiones de mindfulness, menús saludables… son algunas de las iniciativas que más importancia están adquiriendo.
- Actualización constante: la formación, tanto para mejorar habilidades dentro de la empresa, como para adaptarse a un entorno empresarial cada vez más versátil están a la orden del día.
- Incrementar el sentimiento de valor compartido con la empresa: mediante acciones de RSC (ambiental, social, entre otras) se fomenta el compromiso y la fidelización de los empleados.
¿Cómo beneficia a las compañías?
La percepción de recibir una correcta remuneración económica por la labor profesional desarrollada en la empresa, como vemos, es esencial, pero no lo es todo. El salario emocional demuestra que la compensación que recibe la plantilla, mediante la implementación de herramientas como las citadas con anterioridad, es clave para retener el talento. El empleado debe sentir que las necesidades personales, a través del salario emocional, están cubiertas. Pero ello aporta no sólo beneficios al propio trabajador, que se siente valorado y motivado, sino también a la empresa.
¿Cómo afecta a las compañías la introducción de estos ítems que acompañan al salario emocional? Estas son algunas de las ventajas de introducir este concepto en los planes de Recursos Humanos:
- Incremento de la productividad: el compromiso de los empleados crece exponencialmente al sentirse alineados a los objetivos de la empresa. La percepción de la imagen de la compañía se ve, por otro lado, optimizada.
- Se reduce el absentismo y se mejora notablemente el ambiente laboral.
- Mejora la eficacia en el desarrollo de las competencias profesionales y es un arma de gran relevancia para fidelizar y retener el talento.
En definitiva, a la hora de aceptar un puesto de trabajo o de decidir continuar en el mismo, entran en juego diversas variables, en las que el vínculo entre la retribución económica y el salario emocional van, cada vez más, de la mano. Aunque ya existe regulación ante el teletrabajo o la desconexión digital, aún queda por avanzar hasta alcanzar un Salario Mínimo Emocional.




