¿Quién dijo miedo?

por | May 21, 2025

Hay palabras que atraviesan silenciosas nuestras jornadas laborales. Una de ellas, omnipresente aunque rara vez reconocida, es el miedo. Miedo al error, al despido, al cambio, al fracaso. No lo decimos, pero lo sentimos. Y si lo sentimos, afecta. Porque no hay salud sin seguridad psicológica, y no hay empresa saludable si el miedo gobierna.

El informe “¿Quién dijo miedo?”, realizado por IO Investigación para RSM Spain, nos obliga a mirar de frente a esta emoción. Más de 1.500 trabajadores y 200 empresarios han puesto nombre y cifra a sus temores cotidianos. Y el resultado es claro: el miedo, aunque invisible, pesa. Con una media de 5,20 sobre 10, los empresarios españoles afirman vivir con un nivel de miedo considerable. El 17% puntúa sus temores entre 8 y 10. Un dato que, más allá de lo estadístico, tiene implicaciones profundas en la toma de decisiones, el liderazgo y la cultura empresarial.

Empresarios: temor a la quiebra, a la soledad y a la falta de liquidez

La incertidumbre económica se posiciona como el gran monstruo bajo la cama de nuestros emprendedores. El 76% lo señala como su principal miedo, seguido muy de cerca por la falta de ventas (68%) y el temor a no poder afrontar pagos o facturas (64%). A esto se suman la preocupación por la liquidez (62,5%) y los impuestos (56%). El top 10 de sus pesadillas incluye también no poder pagar los sueldos, cometer errores legales o fiscales, o no alcanzar objetivos.

Este panorama dibuja a un empresario exhausto, presionado por la responsabilidad, temeroso de no estar a la altura, y muy solo. Paradójicamente, los datos muestran que, aunque los empresarios sienten más miedo que los trabajadores, también creen que esta emoción puede ser más positiva. ¿Por qué? Quizá porque el miedo, si se gestiona bien, es motor de prudencia, impulso hacia la mejora, estímulo para la innovación.

Pero ojo: cuando se cronifica, el miedo se convierte en un bloqueo que desgasta, enferma y paraliza. Por eso, la gestión emocional en las altas esferas no es un lujo, sino una necesidad. Como recuerda Brené Brown, experta en liderazgo y vulnerabilidad: “Valentía no es la ausencia de miedo, sino la voluntad de actuar pese a él.”

Trabajadores: miedo a equivocarse, a no estar a la altura y a no cobrar

Entre los trabajadores, el miedo es más sutil pero igualmente relevante. Puntúan su nivel medio de temor en 4,12 sobre 10, y uno de cada cuatro ha rechazado un ascenso o un cambio de trabajo por miedo. El dato se agrava entre mujeres, jóvenes de entre 25 y 44 años y empleados con ingresos bajos o en situación precaria.

¿Qué es lo que más les quita el sueño? Cometer errores graves en el trabajo (50,6%), perder el empleo (48%), la falta de estabilidad laboral (46,5%), ser explotados (39,8%) y no estar a la altura (39,5%). Además, más del 38% tiene miedo a hablar en público o en otro idioma, y al 37% le preocupa cómo le valora su superior.

Se trata de miedos que erosionan el bienestar emocional y minan la motivación. Que revelan entornos laborales donde todavía hay margen para construir culturas de confianza, seguridad y comunicación sincera. Lugares donde se pueda fallar sin miedo, hablar sin máscaras y crecer sin quemarse.

El miedo no es debilidad, es humanidad

El estudio no solo radiografía los temores, también nos recuerda algo esencial: el miedo no es una señal de debilidad, sino de humanidad. Es el termómetro de lo importante. Si nos da miedo perder nuestro trabajo, es porque nos importa. Si nos da miedo no llegar a fin de mes, es porque estamos demasiado cerca del borde.

Por eso, hablar de miedo en la empresa no es hablar de fracaso, sino de cuidado. Las empresas saludables son aquellas que saben ponerle nombre al miedo para poder transformarlo en seguridad. Que fomentan culturas psicológicamente seguras donde las personas no solo sobreviven, sino que florecen.

Recomendaciones: de la empatía a la estrategia

¿Qué podemos hacer desde el bienestar laboral para revertir esta realidad? Aquí algunas claves:

  1. Medir el clima emocional de la plantilla. El miedo no se ve, pero se puede detectar. Herramientas como encuestas de bienestar, sesiones de escucha activa o programas de detección precoz de riesgos psicosociales son fundamentales.
  2. Formar a líderes emocionalmente inteligentes. Porque un mal jefe multiplica el miedo. Liderazgos empáticos, cercanos y coherentes crean entornos donde se puede hablar sin temor.
  3. Impulsar la transparencia. La incertidumbre genera ansiedad. Comunicar con claridad —aunque no siempre con certezas— ayuda a reducirla.
  4. Acompañar los cambios con seguridad. Ya sea una reestructuración, una automatización o una transformación digital, acompañar a las personas en el proceso con formación, participación y escucha activa es clave.
  5. Promover culturas del error y del aprendizaje. Donde equivocarse no sea un castigo, sino una oportunidad. Donde fallar no dé miedo, sino impulso para mejorar.

Sin miedo

En un contexto laboral en el que la salud mental ha pasado a primer plano —y con razón—, el miedo es uno de los indicadores que más deberíamos escuchar. Porque habla bajito, pero pesa mucho. Porque afecta a empresarios y trabajadores. Y porque sólo si lo reconocemos, podremos liderarlo.

Decía Nelson Mandela: “He aprendido que el coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino el que conquista ese miedo.”

Puedes consultar el resumen del informe aquí.

Elena Carrascosa
Elena Carrascosa

Directora de Contenidos y experta en gestión de comunidades B2B. Desde 2019 impulsando Canal CEO, Barra de Ideas, Menudas Empresas y Mi Empresa es Saludable, comunidades especializadas en los territorios de Liderazgo, Gestión de Restauración, Bienestar Laboral y Gestión de Pymes con vocación de crecimiento.

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