Redacción
Aunque en la actualidad en el ámbito de la legislación de seguridad alimentaria de la Unión Europea no existe una definición de probiótico, el término “probiótico” se utiliza de manera habitual para referirse a especies bacterianas, cepas bacterianas o especies de microorganismos vivos, como Lactobacillus helveticus, Lactobacillus rhamnosus, etc. Los alimentos o suplementos probióticos contienen microorganismos vivos destinados a mantener o mejorar las bacterias “buenas” (microbiota normal) del cuerpo. Entre las funciones de los probióticos destacan:
- Incrementan la resistencia a infecciones por organismos potencialmente patógenos en el intestino.
- Disminuyen la duración de la diarrea (por ejemplo, asociadas a antibióticos y a infecciones del viajero).
- Reducen la intolerancia a la lactosa (promueven la digestión a nivel intestinal).
- Incrementan del valor nutricional (mejor digestión, incremento de la absorción de vitaminas y minerales).
- Regulan la motilidad intestinal (alivian la constipación y síndrome del intestino irritable, entre otros).
- Favorecen el mantenimiento de la integridad de la mucosa intestinal
Hay estudios que incluso apoyarían su uso en problemas nutricionales (obesidad, malnutrición), enfermedades neurológicas y alteraciones del comportamiento, en la enfermedad periodontal y la eventual prevención en varios tipos de cáncer. Además se está avanzando en las repercusiones que la alteración de la microbiota puede tener en la aparición de enfermedades cardiovasculares, arterioesclerosis, diabetes, hipercolesterolemia, síndrome metabólico, etc.
En nuestro país, la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos (SEPyP) fomenta y difunde el conocimiento científico y la investigación, la aplicación clínica y la divulgación sobre microbiota de las regiones corporales, probióticos y prebióticos y su impacto en la salud, además de ser un foro de intercambio que permite conocer la investigación actual sobre el tema.
Respecto a la existencia de una legislación específica que regule el uso de probióticos en alimentación humana, no existen requisitos específicos para los mismos, ni una lista de probióticos autorizados, lo cual no quiere decir que no se puedan emplear en alimentación. De hecho, para algunos alimentos, como el yogur, son fundamentales para su fabricación.
En ausencia de una lista de microrganismos autorizados a nivel de la Unión Europea, se toma como referencia para su uso seguro en alimentos la lista de QPS de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), lista que se revisa periódicamente.
Psicobióticos para luchar contra la depresión y el estrés.
Gracias a las investigaciones sobre la microbiota humana, sabemos que la flora intestinal puede desempeñar un papel importante en nuestro estado de ánimo y por tanto nuestro sistema nervioso. Los llamados psicobióticos son bacterias que se pueden utilizar en el tratamiento de trastornos como la ansiedad, la depresión e incluso el estrés postraumático. A diferencia de otros probióticos, los psicobióticos contienen otras cepas de bacterias capaces de modificar la función de la corteza suprarrenal, donde se produce casi el 95% del cortisol de nuestro organismo, una hormona que aumenta el nivel de estrés y ansiedad.




