La conciliación de la vida laboral y personal de los trabajadores concierne no solo a los poderes públicos sino también a las empresas que, además de tener una obligación moral, cuentan con un interés económico.
Las medidas más comunes que suelen ofrecer las empresas para conciliar son: jornada intensiva de verano, horario flexible, reuniones por videoconferencia para evitar viajes, reducción de la jornada, ampliación del permiso de paternidad y maternidad, paquete de servicios asistenciales para toda la familia, programas de teletrabajo, parking para situaciones especiales de la plantilla (embarazos, problemas de movilidad, ) y jornada continua ante situaciones especiales.
Sin embargo, preparar una respuesta efectiva al reto de la conciliación no es un trabajo fácil. Uno de los argumentos más repetidos en referencia a la viabilidad de la apuesta por medidas conciliadoras es la del cálculo de costes-beneficios para las empresas.
Y a pesar de que las empresas reconocen las ventajas de estas prácticas, una de las barreras clave es la dificultad para cuantificar los beneficios que reporta, ya que en muchas ocasiones son cualitativos. Entre los beneficios más frecuentes nos podemos encontrar con:
Mejora de la motivación y del clima laboral: un entorno de trabajo más agradable crea una mayor motivación entre los empleados y un mayor grado de integración y de compromiso con los objetivos que se persiguen.
Aumento de la productividad: esta mejora del ambiente laboral repercute de forma decisiva en el aumento de la productividad laboral. Aunque no haya estudios que lo confirmen, las empresas detectan perfectamente cómo los problemas familiares afectan a la productividad de su plantilla.
Reducción de la rotación del personal: nos muestra el grado de satisfacción que mantienen los empleados con la empresa. Sirve para mantener al personal más cualificado y evitar una fuga de talentos, así como los costes asociados a la búsqueda y formación de nuevo personal.
Reducción del absentismo laboral: ofrecer facilidades para organizar la vida familiar gracias a medidas como flexibilidad de horario, la utilización de vacaciones o contar con días de libre disposición, contribuyen a reducir el absentismo laboral y/o las bajas por enfermedad.
Además de estos beneficios, que son los que forman parte de la percepción general que tienen los directivos de Recursos Humanos, algunos responsables han destacado también otro tipo de ventajas que de una forma u otra están relacionadas con los anteriores como reducción del estrés, aumento de la tasa de retorno al puesto de trabajo tras el permiso de maternidad así como reducir los períodos de excedencia y preservar con ello el talento de la empresa, la mejora de la imagen de la compañía y el aumento de la competitividad de la empresa.
Fuentes: UAM, Fundación Alares.




