Hablar de productividad sigue generando una imagen muy concreta: hacer más en menos tiempo. Sin embargo, esa visión empieza a quedarse corta —y, en muchos casos, a resultar contraproducente—. En esta entrevista con Miquel Nadal, experto en gestión del tiempo y pionero en el concepto de neuroproductividad, el foco cambia de forma radical: de hacer más… a trabajar mejor.
“La productividad industrial del pasado nos ha llevado a estar agotados”
Frente a ese modelo, propone una idea más simple, pero también más exigente: observar si lo que hacemos nos aporta energía o nos la resta. “Si todo lo que haces te quita energía, debes parar y reflexionar”.
A lo largo de la conversación, Nadal desmonta algunos de los grandes mitos asociados al tiempo. El primero, su valor absoluto.
“El tiempo es una métrica fría; lo importante es lo que ocurre dentro de él”
En su lugar, propone prestar atención a tres variables clave: intención, emoción y energía. Es decir, cómo queremos sentirnos, qué sentimos realmente y en qué momentos del día estamos en mejores condiciones para rendir.
Este enfoque tiene implicaciones directas en las organizaciones. Especialmente en la forma de liderar equipos. Para Nadal, tres factores marcan la diferencia: claridad en los objetivos, capacidad de autogestión y una adecuada gestión energética de los equipos. “La productividad ya no es una lista de tareas, es cómo planificas tu cuerpo y tu mente”, resume.
También hay espacio para una advertencia: la obsesión por las herramientas.
“Siempre empezamos por la herramienta, cuando debería ser lo último. Primero está la mentalidad y el método”
En un momento en el que el bienestar ha dejado de ser un complemento para convertirse en una variable estratégica, la neuroproductividad abre una vía distinta: más humana, más sostenible y, paradójicamente, más eficaz.






