“Tengo que hacer más ejercicio”. “Debo priorizar”. “Voy a estresarme menos”. Uno de los errores más comunes por las que nuestros propósitos palidecen según avanza el año es plantearlos como un camino de una única dirección, cuando en realidad existe un doble retorno: de la mente al cuerpo, del cuerpo a la mente. Gracias a Rafa Cordón, hoy sabemos que este diálogo se llama Biocomunicación y puede tener un efecto multiplicador en la salud también de nuestra empresa.
Durante 25 años Rafa Cordón ha desarrollado su carrera profesional dirigiendo las áreas de Neurología, Endocrinología y Riesgo Cardiovascular en grandes Biofarmacéuticas como Bayer o Merck. liderando equipos médicos, de marketing, comerciales y corporativos. A lo largo de su trayectoria ha participado en más de 250 comités ejecutivos y ha impartido más de 380 conferencias. Recientemente ha publicado ‘Biocomunicación: Si tu cuerpo dice ¡VAMOS! tu mente dice Voy’ donde profundiza en el diálogo de cuerpo y mente.
“Nuestros pensamientos y emociones se reflejan en nuestro cuerpo, y también en nuestra respiración, postura, gestos, movimientos y, además, en el uso que le damos a la voz. Pero este es un camino de doble dirección, todas ellas son capaces de influir en nuestro estado de ánimo y en la dirección de nuestra mente”, Rafa Cordón
¿Qué es la biocomunicación?
La conexión biológica cuerpo-mente es la esencia de la biocomunicación. Tal y como nos explica Rafa Cordón, “La biocomunicación nos permite gestionar mucho mejor nuestras emociones, comunicarnos internamente con nuestra mente a través de nuestro cuerpo y ser plenamente conscientes de todo nuestro ser para conseguir un nivel de autoconciencia, conocimiento y comunicación mayor”.
A diferencia de la comunicación no verbal, “la biocomunicación mira hacia dentro mientras que la comunicación no verbal analiza la conducta y los mensajes que envían los demás”, aclara. Precisamente ese ejercicio de introspección en el que nos sume la Biocomunicación tiene un impacto directo en la confianza personal y en la gestión de la reacción de estrés, dos fenómenos que mantienen una batalla permanente en las personas y en las organizaciones.
¿Cómo lidiar con ellos? Para ello, Rafa Cordón profundiza en estas dos emociones.
“La mayoría de las personas piensan en la confianza como una emoción invisible que se genera solo en la mente. Sin embargo, con frecuencia olvidamos que siempre está vinculada a una acción que realizamos o expresamos con nuestro cuerpo, y que esa experiencia física y visible refuerza que seremos capaces de conseguir lo que nos propongamos. Hace tiempo que la ciencia lo avala, pero en los últimos años, diversas investigaciones científicas han ido más allá para confirmar cómo el cuerpo activa señales fisiológicas que influyen en nuestras emociones y en la confianza que sentimos y transmitimos.”
Sin preparación y esfuerzo hay pocas posibilidades de superar los retos, pero sin confianza es imposible, Rafa Cordón.
El método VERÁS de Rafa Cordón
Por tanto, si entendemos la biocomunicación como una herramienta, tal y como nos propone el autor, lograremos entender nuestro estado emocional para aplicarlo en la gestión de equipos, infundirles la confianza necesaria para superar los retos del día a día y detectar con anticipación, regular y revertir los efectos del estrés en entornos de trabajo sometidos a alta presión. Toda una “biblia” para la gestión de personas que tiene su propio método: VERÁS.
Desarrollado en profundidad en su libro, Rafa Cordón nos explica que “de cara a la gestión de personas, este método VERÁS tiene un impacto brutal, ya que si tú quieres construir una cultura de confianza, el primero que tiene que sentirla eres tú y, a partir de ahí, vas a poder contagiar esa cultura de confianza a tu equipo” afirmaba Rafa Cordón.
El método VERÁS hace alusión a las siglas de:
- Visualización: para reducir los pensamientos negativos que vienen a nuestra mente y sustituirlos por otros más positivos.
- Expansión: Asociada a la actitud de poder y confianza.
- Respiración: Controlar nuestra respiración para ayudar a reducir el estado de estrés.
- Armonía: Coherencia entre las palabras que decimos y cómo lo decimos.
- Serenidad: Poder controlar nuestras emociones en momentos de estrés.
Biocomunicación, un antídoto para la pandemia silenciosa
“Vivimos una era en la que la velocidad del cambio es superior a nuestro período de adaptación y, en esa carrera frenética, con frecuencia aparece nuestro instinto de supervivencia, reaccionando ante lo que interpreta como amenaza. Durante una reacción de estrés, en los primeros instantes aumenta el ritmo de nuestra respiración para obtener más oxígeno; aumenta el ritmo cardíaco y la tensión arterial para llevar ese oxígeno y nutrientes a las zonas prioritarias de nuestro organismo, que en esos momentos son: el cerebro, para agudizar nuestros sentidos y la concentración en busca de una solución, y los músculos para luchar o huir. Para compensar la sobrecarga de energía en unas zonas, se reduce la actividad en otras que no tienen una actividad esencial mientras dure la amenaza: piel, aparato digestivo, órganos reproductores, mecanismos de crecimiento y el sistema inmune, entre otros. Si esta situación se mantiene en el tiempo, el gran castillo de naipes de nuestro organismo se desestabiliza, y algunas piezas pueden caer”.
Una radiografía precisa de la mayor enfermedad laboral: el estrés, una cuestión profusamente tratada en su entrevista a Okdiario. Como profesionales, disponer de herramientas como la biocomunicación para identificar y actuar sobre algunos signos corporales que nos avisan de esa reacción de estrés, nos ofrece la oportunidad de colaborar para recuperar el equilibrio, además de posibilitar enfrentarnos a los retos con mayor capacidad para controlar nuestras emociones, en resumen, con mayor confianza.
Pero también, declaraba al digital, “nos ayudará a detectar cuándo no está a nuestro alcance recuperar el control y debemos acudir al médico para recibir una ayuda profesional”.
La oxitocina, nuestra aliada
Para dar la batalla, una de las herramientas que Rafa Cordón nos propone en su libro es la oxitocina. Una suerte de “superheroína”, en palabras del autor, que actúa como una medicina natural ante el estrés y algunas enfermedades. “La capacidad de moldear su actividad, según las circunstancias, le otorga el superpoder de participar en múltiples funciones. Pero esta ventaja supone una limitación para su uso como medicamento dirigido a una actividad específica, por lo que, si queremos beneficiarnos de esta, necesitamos favorecer su síntesis endógena. Ahora que conocemos los beneficios de la oxitocina, está en nuestra mano invitarla a salir. En mi libro describo diferentes caminos para aumentar el nivel de oxitocina en nuestro cuerpo que, de forma muy resumida, se basan en potenciar el vínculo con nosotros mismos, con otras personas y también con animales o con la naturaleza”.
Llegados a este punto, no podemos más que recordar las palabras de la RAE donde dialogar se define como la conversación entre dos o más personas para expresar sus opiniones o afectos. Una conexión emocional que inspira acciones, confianza y crecimiento personal y profesional. Cuerpo y mente, hablemos.





