¿Cómo podemos garantizar la buena salud de nuestros trabajadores cuando nos enfrentamos a temperaturas extremas? Tomar ciertas medidas en esta época del año es fundamental si queremos mantener buenos niveles de productividad y asegurarnos la satisfacción de nuestros empleados.
Quizás conozcas el ya más que famoso lema de la familia Stark de la prestigiosa serie Juego de Tronos: Se acerca el invierno. Este aviso nos invita a protegernos de los efectos nocivos de la estación más fría del año, cuestión extensible al lugar donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo: el trabajo.
La responsabilidad de establecer medidas contra el frío -mientras trabajamos- recae en los empresarios, pero también en los empleados. Hablando en términos económicos puros, para los jefes, el interés por cuidar a sus trabajadores se tiene que ver como una cuestión de productividad. Sobra decir que, desde el punto de vista humano, ningún empresario quiere tener a trabajadores enfermos
Es más, las compañías están sujetas a una obligación impuesta por ley: el artículo 7 del Real Decreto 486/1997 dice que la exposición a las condiciones ambientales de los lugares de trabajo no deberá suponer un riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores. Es más, en el apartado 3 se especifica que La temperatura de los locales donde se realicen trabajos sedentarios propios de oficinas o similares estará comprendida entre 17 y 27ºC; la temperatura de los locales donde se realicen trabajos ligeros estará comprendida entre 14 y 25ºC.
O lo que es lo mismo, tenemos que poner a punto la calefacción para que la oficina sea un refugio agradable en el que trabajar. Es necesario evitar las temperaturas extremas que pueden llegar a provocar estrés térmico, un malestar producido por un ambiente excesivamente caluroso. Una humedad menor del 30% con calor produce sequedad en la piel, dolores de cabeza, picor en los ojos, sinusitis, infecciones, sensación de falta de aire e incomodidad. Para ello es necesario asegurarse de que la temperatura es la adecuada y de que hay una correcta ventilación antes de cerrar las ventanas para mantener el calor. Si hay algún compañero más friolero, siempre podremos colocarle un calefactor portátil cerca de su mesa.
Pero dicha responsabilidad, como decía, es compartida. Los trabajadores también deben ser conscientes de que, llegado el invierno, deberán cambiar ciertos aspectos de sus rutinas y adquirir hábitos de vida más saludables. Igual que cambiamos la manga corta por el abrigo, la alimentación e incluso la práctica de deporte regular favorecerán unas buenas defensas corporales que nos ayuden a combatir el frío, evitando así caer enfermos.
Para los profesionales que desarrollan su actividad en lugares cerrados, pasar el invierno es algo más sencillo, pero, ¿qué consejos podemos dar cuando trabajan a la intemperie? En el caso de que trabajes al aire libre como cartero, operario, repartidor, etc., lo principal es asegurarte que llevas la ropa adecuada. Esta será una mejor opción que tener que enfrentarte a las quemaduras que se producen en la nariz, mejillas y dedos de pies y manos o incluso sufrir la congelación de las partes expuestas al frío, ¡tú decides!
Vístete y come para el invierno
Expertos en Prevención de Riesgos Laborales coinciden en que es mejor combinar varias capas de ropa más finas con otra prenda más gruesa, como un abrigo impermeable y cortavientos. Es recomendable invertir en gorros, guantes, calcetines, bufandas y botas adecuadas para frío y la humedad y, cuando llueve, llevar un conjunto extra por si acaso se moja el que llevamos es también una buena práctica si queremos evitar congelamiento. En este sentido, si la empresa nos exige un determinado uniforme, es más que común que tengan uno para el invierno y otro para el verano.
¿Qué otras medidas podemos inculcar a nuestros empleados para que sobrevivan al frío? Es aconsejable no parar de moverse, descansar en lugares resguardados cuando se sientan cansados o con malestar, mantenerse hidratados con la ingesta de bebidas calientes como sopas, purés, cafés
Si por el contrario tu lugar de trabajo es una oficina, una buena iniciativa podría ser sustituir los dulces, patatas y refrescos de las máquinas expendedoras, por frutas que nos aporten vitaminas. Muchas bajas en invierno se dan por contagio de gripe así que es necesario que el sistema inmunológico esté preparado para el ataque de los virus. Somos lo que comemos y una dieta equilibrada es obligatoria todo el año, pero lo es todavía más cuando bajan las temperaturas.
Otra iniciativa que se puede poner en marcha es la organización de eventos team-building relacionados con el deporte indoor. Además de ser beneficioso para la salud, el ejercicio físico ayuda a mejorar el rendimiento, la productividad, la capacidad de decisión y las relaciones entre los trabajadores. Para lograr una mayor participación conviene aprovecharse del espíritu competitivo, y de equipo. ¿O por qué no enfundarnos en un abrigo a prueba de Polo Norte y patinar en una pista de hielo?
En definitiva, cuando nos adentramos en las estaciones extremas, el cuidado de la salud de nuestros trabajadores es aún más importante. Y es que cuidar la salud de nuestros trabajadores es beneficioso para el grado de satisfacción de los mismos con nuestra compañía, para mejorar el espíritu de equipo y el sentimiento de pertenencia, para la consecución e incluso superación de los objetivos empresariales.
Javier Caparrós, director general de Trabajando.com España




