El cambio climático, cuestión de salud pública

por | Mar 20, 2024

26 de marzo, Día Mundial del Clima. La relación entre el medioambiente y la salud se estrecha. Defender el primero significa defender el bienestar de las plantillas y de la sociedad.

La sostenibilidad se ha integrado en el ADN de cualquier empresa. Los motivos pueden ser varios: por necesidad de ajustarse a la nueva reglamentación, por estrategia de diversificación, como elemento diferenciador para atraer a cierto espectro de consumidores… Y, afortunadamente, en muchos casos, como apuesta real y convencida contra el cambio climático y a favor de la salud.

De hecho, cada vez son más los departamentos de personas que entienden la inevitable conexión entre bienestar y sostenibilidad. Y, en consecuencia, diseñan estrategias que promueven la lucha contra el cambio climático. No solo para favorecer la salud de sus plantillas, sino del entorno comunitario donde ejercen la actividad empresarial.

La relación entre el medioambiente y la salud se estrecha. También la urgencia de actuar. Defender el primero significa defender el bienestar de las plantillas y de la sociedad.

 El vínculo entre salud y crisis medioambiental

Efectivamente, como constata el libro de Josep Santacreu ¡Plántate! Crisis climática, bosques y salud humana, la salud humana, la biodiversidad y el medio ambiente están interconectadas. 

El que fuera CEO de DKV durante 25 años y actual presidente de Plant-for-the-Planet, señala que toda propuesta de acción climática debe asegurar una perspectiva de salud. Porque de acuerdo con el enfoque One Health promovido por la OMS (Organización Mundial de la Salud), “el cambio climático no es una cuestión de ecología o activismo, sino de salud pública”, y así lo constata en el capítulo 6 del mencionado libro, dedicado a la relación entre salud humana y crisis climática.

  • Algunos de los efectos de las consecuencias que tiene el calentamiento global en la salud del ser humano, por ejemplo, son el estrés por calor en el corazón, daños en los riñones, descenso de las horas de sueño o ingesta de microplásticos. Por otra parte, los principales problemas derivados de la contaminación atmosférica son asma, rinosinusitis, EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) e infecciones de las vías respiratorias. En los días inusualmente calurosos, cada vez más frecuentes, los niveles de ozono en el suelo pueden alcanzar niveles insalubres y existe un mayor riesgo de respirar aire con este gas. Esto puede provocar afecciones tan inofensivas como la tos o tan peligrosas como dificultades en la respiración y aumento de la frecuencia de los ataques de asma.
  • Con el aumento de los niveles de CO2, las alergias tienden a agravarse. Aunque la contaminación también puede dañar el sistema circulatorio. Un estudio realizado en 2018 en Londres descubrió que con el aumento de la contaminación del aire, las partículas entran en el torrente sanguíneo, haciendo que la sangre sea más viscosa y obligando al corazón a realizar un sobreesfuerzo para bombear alrededor del cuerpo.
  • También existe vínculo entre contaminación e infertilidad, las desnutrición ocasionada por la escasez de agua en sequías prolongadas y consecuencias en la salud mental de las personas, al estar más expuestos a catástrofes naturales.

Pero ¿qué papel juegan las empresas en este sentido? Santacreu explicaba hace poco en un Desayuno Canal CEO cual debía ser el cometido de la empresa, de RRHH, y concretamente del CEO a tal respecto: “Es una  vergüenza que, hoy en día, haya empresas que no tengan un plan de 0 emisiones. No hay planeta B. A cada empresa le toca hacer los deberes en la parte que le corresponde”, señalaba. Y no se refería solo a las multinacionales. Este experto aludía a la necesidad de que las pymes, tan presentes en nuestro tejido empresarial, se suban al carro: “El propósito es el puente del presente con el futuro”, añadía.

Incorporar valores verdes también para atraer talento

El pasado año, Deloitte publicó los resultados de una encuesta global a millennials y personas de la Generación Z. Y entre las conclusiones, destacaba que la preocupación sobre el calentamiento global impacta en las decisiones de las dos generaciones. Y no solo en lo que respecta a la planificación familiar o a los criterios de consumo, también al lugar de trabajo. Es decir, los nuevos talentos piden más compromiso medioambiental a sus organizaciones.

De hecho, este valor, el de la defensa de la naturaleza y una economía circular, se cuela entre los factores determinantes a la hora de sopesar una nueva oferta de trabajo. Según el estudio Sustainability Insights de Michael Page, 2 de cada 3 trabajadores tienen en cuenta la sostenibilidad cuando se inscriben en una oferta de empleo. No solo eso, la acción climática también resulta decisiva en la fidelización de las plantillas. Las razones: 

  • Pertenecer a una empresa que actúa contra la crisis climática es motivo de orgullo, por lo tanto, los profesionales se convierten en embajadores de la marca.
  • Por otra parte, demuestra la preocupación de la empresa por la salud de su entorno y de la sociedad.
  • Además, la lucha contra el cambio climático está ligada a una apuesta decidida por la innovación.
  • Por último, conecta los valores de la marca con los retos de la presente década, al menos en la UE.

Estos parecen motivos suficientes para abrazar una estrategia decidida, desde RRHH, de acción climática en el seno empresarial. Quizás cada 26 de marzo, Día Mundial del Clima, sea una buena fecha para comenzar a generar conciencia y sensibilización en aquellas pymes y grandes compañías que aún no hayan apostado por ello.

Elena Carrascosa
Elena Carrascosa

Directora de Contenidos y experta en gestión de comunidades B2B. Desde 2019 impulsando Canal CEO, Barra de Ideas, Menudas Empresas y Mi Empresa es Saludable, comunidades especializadas en los territorios de Liderazgo, Gestión de Restauración, Bienestar Laboral y Gestión de Pymes con vocación de crecimiento.

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