Gracias a la dieta mediterránea, España es el segundo país con la esperanza de vida más alta del mundo, superada solo por Japón. Ambos países comparten unos patrones alimenticios parecidos, ya que tanto la dieta nipona como la mediterránea son ricas en vegetales, cereales integrales, frutos secos, pescados y legumbres. La diferencia está en el consumo de grasas. Mientras que los japoneses incluyen un contenido bajo en grasas, la dieta mediterránea apuesta por una cantidad considerable de grasas vegetales, principalmente del aceite de oliva, ya que son beneficiosas para el corazón. Precisamente el estudio Predimed, publicado por la revista New England Journal of Medicine, concluyó que la dieta mediterránea, suplementada con aceite de oliva virgen o frutos secos como las nueces, las avellanas o las almendras, es más eficaz que las dietas bajas en grasas para prevenir patologías cardiovasculares. La opción más saludable para nuestras comidas tanto en la oficina como fuera de ella.
UTILIZAR EL ACEITE DE OLIVA como principal grasa de adición
Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados que le confieren propiedades cardioprotectoras. Este alimento representa un tesoro dentro de la dieta mediterránea y ha perdurado a través de siglos entre las costumbres gastronómicas regionales, otorgando a los platos un sabor y aroma únicos.
CONSUMIR ALIMENTOS DE ORIGEN VEGETAL en abundancia: frutas, verduras, legumbres, champiñones y frutos secos
Las verduras, hortalizas y frutas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra, y aportan, al mismo tiempo, una gran cantidad de agua. Gracias a su contenido elevado en antioxidantes y fibra pueden contribuir a prevenir, entre otras, algunas enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

EL PAN Y LOS ALIMENTOS PROCEDENTES DE CEREALES (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria
El consumo diario de pasta, arroz y cereales es indispensable por su composición rica en carbohidratos. Aportan una parte importante de energía necesaria para las actividades diarias.

Los ALIMENTOS POCO PROCESADOS, frescos y de temporada son los más adecuados
Es importante aprovechar los productos de temporada, ya que sobre todo en el caso de las frutas y verduras, nos permite consumirlas en su mejor momento, tanto a nivel de aportación de nutrientes como por su aroma y sabor.

Consumir diariamente PRODUCTOS LÁCTEOS, principalmente yogurt y quesos
Nutricionalmente se debe destacar los productos lácteos como excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales y vitaminas. El consumo de leches fermentadas se asocia a una serie de beneficios para la salud porque estos productos contienen microorganismos vivos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.

La CARNE ROJA se tendría que consumir con moderación y, si puede ser, como parte de guisos y otras recetas. Las carnes procesadas, en cantidades pequeñas como ingredientes de bocadillos y platos
El consumo excesivo de grasas animales no es bueno para la salud. Por lo tanto, se recomienda el consumo en cantidades pequeñas, preferentemente carnes magras y formando parte de platos a base de verduras y cereales.

Consumir PESCADO en abundancia y HUEVOS con moderación
Se recomienda el consumo de pescado azul como mínimo una o dos veces a la semana ya que sus grasas, aunque son de origen animal, tienen propiedades muy parecidas a las grasas de origen vegetal a las que se les atribuyen propiedades protectoras frente a enfermedades cardiovasculares. Los huevos contienen proteínas de muy buena calidad, grasas y muchas vitaminas y minerales que los convierten en un alimento muy rico. El consumo de tres o cuatro huevos a la semana es una buena alternativa a la carne y el pescado.

La fruta fresca tendría que ser el postre habitual, LOS DULCES Y PASTELES DEBERÍAN CONSUMIRSE OCASIONALMENTE
Las frutas son alimentos muy nutritivos que aportan color y sabor a la alimentación diaria, y son también una buena alternativa a media mañana y como merienda.

EL AGUA es la bebida por excelencia en el mediterráneo. El vino debe tomarse con moderación y durante las comidas
El agua es fundamental en la dieta. El vino es un alimento tradicional en la dieta mediterránea que puede tener efectos beneficiosos para la salud consumiéndolo con moderación y en el contexto de una dieta equilibrada.

Realizar ACTIVIDAD FÍSICA todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente
Mantenerse físicamente activo y realizar cada día un ejercicio físico adaptado a nuestras capacidades es muy importante para conservar una buena salud.





