Una botella de agua sobre la mesa

por | May 4, 2016

El agua juega muchos papeles importantes en nuestro organismo. Es el componente mayoritario de las células del cuerpo, y protege y lubrica el cerebro y las articulaciones. Cuando estamos adecuadamente hidratados, las células del cerebro reciben sangre oxigenada y el cerebro se mantiene alerta. La deshidratación leve, que significaría una pérdida de agua que llevaría a una reducción del peso corporal entre el 1% y el 2%, puede afectar a la capacidad de concentración. Si la pérdida de peso corporal aumenta hasta más del 2% por deshidratación, podría también afectar a la capacidad de procesamiento del cerebro y a la memoria a corto plazo.

Existen una serie de situaciones que aceleran la pérdida masiva de agua, es importante tenerlas en cuenta para no llegar a la deshidratación:

Cafeína, diuréticos y bebidas estimulantes. Tomar café, té o bebidas con cafeína no provoca una deshidratación, porque el ligero efecto diurético de la cafeína se compensa con creces con la ingesta de agua asociada a dichas bebidas. Sin embargo, hay indicios de que sí sucede con la cafeína de forma aislada, que puede aumentar la diuresis provocando una micción con mayor frecuencia. Así que precaución ante algunos productos que se utilizan para la pérdida de peso que pueden contener cafeína.

Saunas post-ejercicio. Las saunas o baños de vapor representan un excelente medio de aumentar nuestra transpiración y relajarnos, pero el momento menos indiciado para tomar saunas es al terminar un ejercicio exhausto. En este instante nuestro organismo ya arrastra una situación de deshidratación. Someterlo a una temperatura elevada y obligarle a expulsar la poca agua que le queda no es conveniente.

Tejidos no transpirables. Utilizar en nuestra actividad física prendas deportivas poco transpirables, las cuales no permiten la refrigeración natural del cuerpo, hacen que el calor corporal continúe elevándose expulsando mayor cantidad de agua en un intento en vano por enfriar el cuerpo. Esto es una medida totalmente improductiva que, además, puede provocar graves alteraciones para la salud.

Hidratación antes del ejercicio. En las horas previas al ejercicio es buena idea hidratarse con bebidas que contentan algo de carbohidratos de bajo índice glucémico. Las bebidas comerciales, además de hidratar, aportan algo de glucosa y sales minerales importantes como sodio y potasio. Para saber si se tiene buen nivel de hidratación se puede observar la orina antes de comenzar. Si la hidratación es buena, será de un color claro, si por el contrario es de color intenso, se debe beber algo más. Importante tener cuidado con los calentamientos largos, en cuanto se comience a sudar, es el momento de terminar de calentar.

Hidratación durante el ejercicio. Si se realizan ejercicios cardiovasculares prolongados, sobre todo a partir de los 40 minutos, es muy conveniente continuar con las ingestas de líquidos. Más que beber tragos pequeños, es mejor opción ingerir cantidades de unos 200 ml para estimular el vaciado gástrico, ya que con cantidades menores el líquido permanece en el estómago y puede producir molestias desplazándose. En ocasiones beber líquidos como zumos, combinados con frutas u otros alimentos, no permitirá que se produzca el vaciado de estómago hasta que los jugos gástricos realicen su función. Esta situación puede traer problemas como que el estómago golpee el hígado constantemente y produzca dolor, reflujos esofágicos y, por supuesto, que no llegue el agua a tiempo.

 

FUENTE: European Hydration Institute

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