Hablar de riesgos psicosociales y de bienestar familiar es hacerlo del futuro de los planes corporativos. Porque el mundo laboral no es indisoluble del personal. Uno y otro están íntimamente relacionados, confluyen, se retroalimentan. Quien logra mantener el equilibrio en la esfera doméstica tendrá más probabilidades de éxito en la profesional y viceversa.
El factor de doble presencia y cómo afecta a las plantillas
“La personas somos 360 los 365 días, y si yo tengo a mi hijo mal o me he peleado con mi marido, voy a ir al trabajo alterado y puedo tener desde un accidente de tráfico a cortarme una mano, y no es porque el trabajo esté mal organizado o no tenga las herramientas, es porque vengo de una situación estresante, es un factor que en riesgo psicosocial laboral se llama el factor de doble presencia, y que nos afecta”, explicaba al respecto Miriam Serrano, gerente de Preveintegra, durante la gala de los últimos Premios MEES.
El factor de doble presencia es aquel por el cual una persona que está en el puesto de trabajo no deja de pensar en la situación que ha dejado en casa y al revés, una persona en su casa no puede evitar pensar en el trabajo. Un factor de riesgo que Serrano califica de “brutal” y que se debe detectar y trabajar para evitarlo.
“Tenemos que entender que las personas somos sistemas complejos. No podemos hacer partes de lo que nos pasa. No es una cuestión de la empresa o una cuestión solamente de la familia, sino que somos integrales, un ciclo continuo”, Pérez.
De la atención plena y la cultura del diálogo a KPI eficaces
Tender soluciones de conciliación o entornos de seguridad es una apuesta efectiva para contrarrestar dicho factor. La profesora Nuria Pérez, experta en bienestar familiar, desarrollo psicosocial y sistemas de apoyo, apuntaba además al mindfulness y la atención plena como herramientas poderosas y en las cuales se debe formar a los empleados y empleadas: “La atención plena significa que cuando estamos en el trabajo intentemos estar en el trabajo y si no eres capaz, por favor, vete y ocúpate de ese problema, ocúpate y no preocúpate”, explicaba.
Los niveles de estrés o de carga familiar son a menudo muy elevados y difíciles de detectar. Sin embargo, existen indicadores clave que pueden dar alguna pista de que, por ejemplo, un trabajador no hace las cosas no porque no le da la gana sino porque está profundamente preocupado por un problema familiar. Para Serrano, es importante la formación de referentes en los equipos, “para poder leer estos factores psicosociales que son emergentes, son latentes, son muy sutiles, que tienen que ver con lo psíquico y generar KPI desde ahí”.
“Es importante la formación de referentes en los equipos, para poder leer estos factores psicosociales que son emergentes, son latentes, son muy sutiles, que tienen que ver con lo psíquico y generar KPI desde ahí”, Miriam Serrano.
De hecho, muchas empresas ya están empleando IA para detectar y evaluar esos indicadores a través de KPI medibles y comparables, por ejemplo, cambios bruscos de comportamiento o estados de ánimo, un descenso repentino del rendimiento o la productividad, aumento de absentismo, retrasos frecuentes, falta de cuidado personal…, “cuando algo va mal, empiezas a cometer errores”, explica Serrano.
Para Nuria Pérez, es importante además que exista una cultura de empresa amigable, “porque cuando se generan espacios de diálogo y de escucha en las empresas donde podemos hablar de lo que nos pasa sin que se nos juzgue, de forma confidencial y sabiendo que nadie lo va a utilizar para después hacernos daño en el trabajo, es cuando se puede transformar”.





