Asegurar la desconexión laboral durante las vacaciones, clave del bienestar organizacional 

por Irene Santos | Jul 13, 2026

Con la llegada del verano, la planificación laboral cambia de ritmo: las ausencias se multiplican, los equipos se reorganizan y muchas empresas deben mantener la actividad con menos recursos disponibles. Garantizar la continuidad de los proyectos es importante, pero también lo es proteger el derecho de los empleados a la (auténtica) desconexión. 

Se trata de un equilibrio delicado: sin duda, en un contexto marcado por jornadas intensivas, vacaciones y nuevos modelos de trabajo, preservar una desconexión efectiva se convierte en un reto clave para las empresas. Por ello, respetar los tiempos de descanso, promover una organización del trabajo más saludable y ofrecer soluciones orientadas al bienestar del talento son palancas esenciales para construir entornos laborales más equilibrados y alineados con las necesidades reales de los equipos. ¿Qué elementos deben converger en una buena política de descanso? El primer aspecto a tener en cuenta es que esta debe gestarse mucho antes del verano y requiere datos, planificación, así como una gestión de personas conectada con la realidad de cada equipo. 

Facilitar la desconexión ¿una asignatura pendiente?

Los últimos informes apuntan en una dirección. La dificultad para desconectar atraviesa a todas las generaciones, pero golpea con especial intensidad al talento sénior. Así lo revela el Estudio de Bienestar y Salud Laboral en España 2026 elaborado por Edenred, que confirma que la cultura del “siempre disponible” sigue muy presente en el entorno profesional. Una cuestión que se hace más evidente, señalan en el informe, durante el periodo vacacional. 

“La desconexión digital no puede depender únicamente de la voluntad individual. Es necesario que las organizaciones impulsen una cultura del descanso real, con normas claras, liderazgo coherente y herramientas que ayuden a respetar los tiempos personales. Cuidar la desconexión es cuidar la salud emocional, la productividad sostenible y el bienestar de los equipos”, señala Olga Zografou, Head of People & CSR de Edenred España.

Si analizamos los tramos de edad, los Baby Boomers, profesionales de entre 62 y 65 años, son el grupo que peor logra desconectar: el 87,4 % sigue atendiendo llamadas o mensajes laborales fuera de su jornada. Además, son también quienes más mantienen esa conexión de forma más frecuente, incluso durante las vacaciones, con un 27,9 %. El dato refleja una mayor presión sobre los perfiles sénior, que continúan arrastrando una cultura de disponibilidad permanente más marcada que otras generaciones.

La cifra que facilita un “descanso real”: 27 días 

Pero, ¿existe un intervalo de días “ideal” para conseguir la deseada desconexión? Ateniéndonos a los datos del estudio HR & Payroll Pulse de SD Worx, no hay lugar a dudas: en España, los empleados necesitan una media de 27,1 días de vacaciones para lograr una desconexión real, una cifra que sitúa al país a la cabeza de Europa en necesidad de descanso laboral. 

En este escenario, la planificación deja de ser un trámite operativo y se convierte en una herramienta clave de gestión. Anticipar las necesidades de la plantilla, repartir mejor las cargas de trabajo y evitar que todo el peso recaiga en determinados equipos permite afrontar el periodo vacacional con menos tensión y con una experiencia más positiva para empleados y empresas.

Claves para una desconexión auténtica durante las vacaciones 

Lo que resulta evidente es que las empresas deben adoptar una visión preventiva del descanso, que no se limite a gestionar las vacaciones cuando llegan, sino que ayude a evitar que el cansancio se acumule durante todo el año. Algunas medidas esenciales, señaladas en el citado informe, son:

  1. Organizar los periodos vacacionales con suficiente previsión, buscando un equilibrio entre las necesidades de la organización y las preferencias de la plantilla.
  2. Ajustar la carga de trabajo antes de los meses de verano para prevenir situaciones de sobrecarga en los días previos y posteriores a las vacaciones.
  3. Proteger el tiempo de descanso, reduciendo al mínimo los correos, llamadas y mensajes que no requieran una respuesta urgente.
  4. Promover medidas de flexibilidad y conciliación que faciliten la compatibilidad entre la vida profesional y personal durante todo el año.
  5. Preparar una vuelta progresiva, evitando que la reincorporación implique enfrentarse de inmediato a un volumen excesivo de tareas acumuladas.

De todo ello se desprende una idea esencial: situar la desconexión como una prioridad durante el periodo vacacional permite a las organizaciones avanzar hacia entornos laborales más saludables, fortalecer el vínculo con sus equipos y ofrecer una experiencia profesional más alineada con las nuevas expectativas del talento.

Irene Santos
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