Trabajar a ritmo de corazón: el impacto del trabajo en nuestra salud cardiovascular

por Raquel Santos | Oct 5, 2026

Las enfermedades cardiovasculares causan el 40% de las muertes por accidente laboral en España. Cinco claves para diseñar entornos cardiosaludables y proteja de verdad el corazón del equipo.

Estrés, ansiedad, sedentarismo, esfuerzo físico, mala alimentación…, son muchos los factores que influyen en la salud cardiovascular de los trabajadores y trabajadoras, y muchos los directamente relacionados con el entorno laboral. Por esa razón, el papel de los departamentos de RRHH, PRL y Bienestar resulta vital. Que estos pongan en marcha planes de salud y bienestar que impacten positivamente sobre la salud cardiovascular de los equipos de trabajo es la diferencia entre remar a favor o no de una población sana y en forma.

La evidencia científica que empuja a tomar medidas corporativas

Turnos nocturnos de trabajo, actividad física de tipo “levantar y cargar” o extenuante donde no existe tiempo de recuperación…, son factores asociados a trastornos del ritmo cardíaco y a una mayor probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, según diversos estudios recogidos por la Asociación Americana del Corazón. También lo son el estrés por sobrecarga de trabajo, como han demostrado otras investigaciones. De hecho, cada vez son más los estudios al respecto, como el publicado en junio de 2026 por Peters, Neidlinger, Alahmad y Wagner bajo el título de "Healthy Work, Healthy Heart? The Role of Job Characteristics in Promoting Heart Health" (Cardiology Clinics, 2026; 44, 179-191).

Pasamos mucho tiempo en el trabajo, las empresas tienen una gran capacidad de mejorar la salud cardiovascular de sus trabajadores.

Tal y como recoge el INSST (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo), “las enfermedades cardiovasculares suponen al año unos 70.000 procesos de incapacidad temporal y son la principal causa de muerte por accidentes de trabajo, representando un 40% del total”. El INSST y la Fundación Española del Corazón (FEC) formalizaban en 2023 un protocolo de colaboración para promover la salud cardiovascular en las empresas y reducir la siniestralidad laboral por esta causa.

¿Qué pueden hacer los departamentos de RRHH, PRL y Bienestar?

La Fundación Española del Corazón promueve, desde hace tiempo, la salud cardiovascular en el ámbito laboral. Y lo hace a través de programas específicos que recalan en la mejora del bienestar de los trabajadores y trabajadoras. Tres de esos programas son:

  • La sensibilización y formación para la creación de entornos de trabajo cardioseguros y cardiosaludables a través de las herramientas adecuadas y recomendaciones.
  • Colaboración con el INSST para concienciar sobre factores de riesgo como la hipertensión arterial.

También trabaja al respeto la Sociedad Española de Medicina y Seguridad en el Trabajo, la cual ofrece recomendaciones al respecto a sabiendas de que las condiciones de trabajo pueden influir poderosamente en el desarrollo de patologías cardiovasculares. 

Acudir a ambos organismos para buscar apoyo en el diseño, planificación y ejecución de planes en favor de la salud cardiovascular puede ser un primer paso para aquellos departamentos de RRHH que desean implementar por vez primera este tipo de acciones.

Cinco claves para cuidar de la salud cardiovascular desde la empresa paso a paso

Estas son algunas de las recomendaciones lanzadas por los y las expertas en Medicina del Trabajo en nuestro país: 

1. Averiguar cuáles son los factores de riesgo cardiovasculares y cuáles son los más frecuentes

Se trata de aquellas características biológicas, factores psicosociales y hábitos o estilos de vida que aumentan la probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular. La razón de llevar a cabo esta tarea de investigación: algunas pueden ser modificables incluso desde el entorno laboral, como la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, el estrés…, a través de medidas correctas.

2. Incrementar y mejorar los chequeos a partir de los 45 años o para determinados colectivos de riesgo

Invertir en pruebas analíticas complementarias y diseñar protocolos de vigilancia de la salud específicos en los reconocimientos. Los análisis pueden ofrecer valiosos datos objetivos, por ejemplo, déficits de vitaminas o minerales que sirvan como biomarcadores, es decir, cuya carencia ponga en jaque la salud cardiovascular de los empleados o empleadas. 

3. Reforzar el papel del médico de trabajo para garantizar un diagnóstico precoz y un mejor control y seguimiento de las patologías cardiovasculares

Este debería apostar por el cálculo del riesgo cardiovascular a todos las personas adultas de 40 años o mayores, incluso si  por sus características no son de alto riesgo.

4. Establecer qué condiciones de trabajo pueden ser consideradas como un factor de riesgo cardiovascular

Deben tomarse en consideración los riesgos físicos, químicos, biológicos, los relacionados con la ergonomía, la psicología, etc. Este punto cobra especial relevancia en el caso de personas trabajadoras a las que debe adaptarse de las condiciones de trabajo por presentar patologías cardiovasculares.

5. Implementar acciones de mitigación de impactos e integrarlas en los planes estratégicos de las empresas

Estas pueden ir desde la reorganización de las cargas, responsabilidades y puestos de trabajo, a la flexibilización de la jornada, la adopción de estrategias de descansos activos o la reducción del horario a partir de los 60 años. Se trata de adaptar las condiciones de trabajo a las características de los empleados y empleadas en función de las condiciones laborales y de los factores de riesgo detectados. Junto a estas respuestas, habilita planes de salud y bienestar corporativos diseñados para sensibilizar, tomar e inculcar hábitos de vida cardiosaludable (a través de la alimentación, el ejercicio físico, el mindfulness, etc).

El futuro de las empresas cardiosaludables

Las acciones para mejorar la salud cardiovascular a través de programas saludables en empresas pasan por trabajar a tres niveles: el control de riesgo cardiovascular (detección precoz), la reorganización de los entornos de trabajo (prevención de riesgos como el estrés o las exigencias físicas, creación de espacios de salud y cardioprotegidos…) y el desarrollo de planes de salud y bienestar corporativos (planes comunicación, de apoyo a trabajadores con enfermedades, intervención educativa…).

Se trata pues de implicar a las personas en el cuidado de su salud, de mejorar el control de los factores de riesgo y de potenciar entornos y condiciones de trabajo óptimas para reducirlos. Al fin y al cabo, los objetivos de los programas de empresas cardiosaludables son: disminuir la incidencia de patologías cardiovasculares entre los trabajadores y fomentar la adopción de hábitos de vida saludables.

El progresivo aumento de edad de jubilación, por encima de los 65 años de edad, traerá consigo la necesidad de potenciar este tipo de medidas, que se han demostrado efectivas, a través de programas específicos de control y prevención de problemas cardiovasculares en el medio laboral.

Raquel Santos
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