Cuidado con el Síndrome del Ordenador

por | May 11, 2016

El ser humano ha utilizado de manera predominante, durante la mayor parte de su historia, la visión lejana. Sin embargo, en la actualidad, la utilización de las nuevas tecnologías ha provocado que estemos continuamente expuestos a pantallas de visualización mediante el uso de ordenador, televisión y smartphone.

De hecho, una encuesta realizada por The Vision Council informa que el 60,8% de los adultos norteamericanos pasan más de 5 horas frente a dispositivos electrónicos. Esto provoca molestias oculares en los usuarios, ya que dos horas son más que suficientes para que nuestros ojos empiecen a notar los efectos perniciosos, según un estudio publicado enOptometry and Vision Science.

Los síntomas de esta índole se agrupan bajo la denominación de Síndrome del Ordenador y pueden clasificarse en diferentes apartados:

  • Visuales: visión borrosa, lagrimeo, fatiga, fotofobia, visión doble.
  • Oculares: dolor ocular, sensación de arenilla, sequedad, rojez, sensación de quemazón, pesadez.
  • Sistémicos: dolor de cabeza, náuseas, vértigo.
  • Musculo-esqueléticos: rigidez o dolor en hombros, cuello, espalda, brazos, muñecas y manos.
  • Cutáneos: sensación de quemazón o picor en la cara, eritemas, cara rojiza, hinchazón, rosácea.

 

Existen múltiples circunstancias que pueden provocar estos síntomas o molestias relacionadas con el uso del ordenador. Entre las causas más comunes podemos encontrar:

  • Oculares: padecer defectos refractivos mal corregidos (miopía, hipermetropía, astigmatismo), trastornos de acomodación, insuficiencia de convergencia o utilizar lentes de contacto.
  • Ambientales y ergonómicos: estar en un lugar de trabajo mal iluminado o con mala ventilación, tener una resolución de la pantalla deficiente o con reflejos y brillo excesivos, pasar un excesivo número de horas sin realizar pausas y el estrés.
  • Estado de salud: tener alteraciones físicas o problemas emocionales.

 

Además, también existen factores favorecedores de los síntomas, lo que hace que, en muchas ocasiones, resulte difícil determinar el origen de las molestias:

  • Exposición aumentada de la superficie ocular: la posición de los ojos frente a la pantalla del ordenador implica un aumento de la apertura de los ojos, lo que trae como consecuencia una mayor exposición de la superficie ocular y, por tanto, una mayor evaporación de la lágrima. Si la pantalla está situada en una posición elevada con relación a la dirección de la mirada, el área de exposición es mayor, lo que hará que la evaporación lagrimal sea mayor, produciendo sequedad ocular.
  • Disminución de la frecuencia de parpadeo: los adultos parpadeamos entre 12 a 20 veces por minuto en situaciones normales. Sin embargo, se han realizado estudios con personas sanas y éstos demostraron que la frecuencia de parpadeo frente a una pantalla de ordenador disminuía hasta alcanzar una media de 3,6 por minuto. Los síntomas más frecuentes que genera esta situación son sensación de arenilla y picor o quemazón.
  • Sequedad ocular: la producción de lágrimas es menor en personas que trabajan con ordenadores con relación al resto de la población, según diversos estudios. El trabajo frente a una pantalla provoca sequedad ocular y una mayor fatiga visual.

 

Para combatir este problema visual en primer lugar hay que asegurarse de no tener ningún defecto de la vista corregible con gafas, para ello es importante acudir periódicamente al oftalmólogo.  Después de esto, debemos comprobar que llevamos a cabo estas claves para prevenir las molestias oculares:

  • El borde superior de la pantalla debe estar a la altura de los ojos del usuario con un ángulo de 30º y a unos 50-70 centímetros de distancia.
  • Utilizar una silla ergonómica y mantener las piernas formando un ángulo de 90º.
  • Evitar el humo del tabaco.
  • Vigilar el grado de humedad ambiental.
  • Evitar los reflejos de las ventanas y de las cortinas con lamelas horizontales.
  • Los filtros anti reflectantes pueden ser de ayuda.
  • Disponer de una pantalla de buena calidad teniendo en cuenta la resolución y el contraste.
  • Utilizar lágrimas artificiales.
  • Hacer pausas de 2 minutos durante la jornada laboral realizando ejercicios oculares específicos como parpadear conscientemente de forma lenta, fijar la vista en el horizonte durante unos segundos, alternar la vista entre un objeto lejano y uno cercano varias veces, con los ojos cerrados mover los globos oculares en todos los sentidos, etc.

 

 

Fuentes: Mapfre, Admira Visión

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