Cada vez son más aquellas empresas donde la RSC pasa de ser una mera estrategia de marketing a convertirse en el propósito de la organización. Y donde las personas ocupan el lugar que merecen en las decisiones corporativas. Refruiting es una de ellas.
Las marcas españolas llevan tiempo adoptando políticas de RSC o Responsabilidad Social Corporativa cada vez más ambiciosas. Afortunadamente, el cambio de mentalidad en los equipos de trabajo y una sociedad cada vez más exigente con el papel que desempeñan estos en el entorno, empujan a dichas organizaciones a tomar en serio unas siglas, las de RSC, que comenzaron adoptando más como estrategia de marketing que como valor empresarial.
Pero, como decimos, la realidad está cambiando. Ahora, las compañías articulan su actividad y decisiones estratégicas en base a un término que apuntala el ADN de las mismas: el propósito. Y este pasa por asumir, desde la Dirección, dos certezas: el bienestar de la plantilla significa efectividad y compromiso de los y las empleadas; el del entorno significa la fidelización de los y las consumidoras.
En resumen: un proyecto empresarial que cuide de su talento humano y de la sociedad en la que se desenvuelve a través de su actividad será una empresa de futuro.
Valores de alto impacto social
La clave para ello, para alcanzar ese impacto social dentro de la organización y fuera de ella, es diseñar estrategias de RSC reales. Estrategias donde figuren planes de bienestar que miren hacia el interior de la corporación, pero también hacia el exterior.
Encontramos un ejemplo de esta perfecta dualidad en Refruiting, cuyos valores se asientan sobre una cultura laboral inclusiva y una actividad que apuesta por la alimentación saludable en los centros de trabajo.
Refruiting ha apostado de manera decidida por la integración laboral de personas con discapacidad, gracias a la colaboración del Grupo SIFU. De hecho, todo el personal de las áreas de montaje, picking, etc. dentro de Refruiting es personal discapacitado y/o en exclusión social. “Al elegir nuestros servicios, nuestros clientes no solo obtienen una solución de alimentación saludable, sino que también cumplen con la ley LGD Lismi y contribuyen a la integración laboral de personas con discapacidad”, explican desde la compañía.
Se refieren a la Ley General de Discapacidad o LGD, antigua Ley de Integración Social de los Minusválidos (LISMI). Esta ha supuesto un antes y un después en la integración laboral para las personas con discapacidad al contemplar fórmulas como la contratación, a través de un Centro Especial de Empleo (CEE), para la realización de obras y servicios relacionados con la actividad principal de las empresas.
No solo eso, Refruiting es una marca concebida para potenciar los hábitos saludables de los empleados y empleadas en las empresas a través de cestas de fruta de calidad que la compañía se encarga de facilitar y distribuir periódicamente en los centros de trabajo. Un beneficio empresarial que cada vez más organizaciones adoptan en favor del bienestar de sus equipos de trabajo.
La importancia de los CEE
La colaboración de centros de apoyo como los CEE resulta fundamental en este tipo de políticas empresariales, de carácter inclusivo.
Hoy en día, existen en España más de 2.300 Centros Especiales de Empleo, según datos de la Confederación Nacional de Centros Especiales de Empleo (CONACEE), en los que trabajan cerca de 115.000 personas, casi 99.000 con discapacidad. De hecho, estos centros se tornan indispensables a la hora de garantizar la empleabilidad de estos colectivos. Tres de cada cuatro personas con discapacidad encuentran trabajo a través de ellos.







