Por Yago Canalejas | La inmensa mayoría de los programas de Mindfulness impartidos en empresas utilizan la compasión en algún momento aunque en ocasiones se presente como empatía.
En un mundo cada vez más conectado, donde los desafíos y las luchas de la vida son inevitables, la compasión y la empatía son dos cualidades humanas esenciales que pueden ayudar a mejorar las relaciones interpersonales de los equipos y así facilitar la consecución de los objetivos marcados.
En nuestra cultura judeocristiana el término compasión viene del latín, en concreto de la palabra compati, “sufrir con”. La RAE actualmente lo define como “sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien” lo que implica un sentimiento de superioridad hacia aquellos que están sufriendo.
Quizás por este motivo, en los entornos empresariales, no se suele aludir a la palabra compasión, más bien se utiliza el término empatía y sus significados son diferentes.
- La empatía te permite abrir tu corazón y reconocer el sufrimiento de los demás al ponerte en su lugar y comprender sus emociones y experiencias.
- El gesto compasivo necesita de la cognición, de la empatía y de la motivación por ayudar a aliviar al otro, supone dar un paso más donde incorporas el componente motivacional de ayuda al prójimo.
La magia de la compasión
Es el acto de sentir empatía hacia el sufrimiento de los demás y de estar dispuesta/o a aliviarlo, es un recordatorio de tu propia humanidad compartida, que te muestra que todos enfrentamos desafíos y experimentamos dolor en diferentes momentos de nuestras vidas.
Al cultivar la compasión, reconoces la importancia de extenderte hacia los demás, incluso en situaciones en las que podrías no estar directamente involucrada/o. La compasión te permite ver más allá de ti misma/o y actuar con el objetivo de ayudar a aquellas personas que, por el motivo que sea, están sufriendo.
Una/un compañera/o compasiva/o cuando se da cuenta que su colega está atravesando alguna dificultad, en lugar de dejarlo pasar, le tiende la mano para que la otra persona también pueda saltar la barrera que le está impidiendo avanzar.
Un líder compasivo escucha atentamente a su equipo y lo ayuda ante las dificultades que puedan aparecer, incluso las personales, poniendo en marcha las acciones que estén a su alcance para que el equipo avance.
La empatía y su poder:
La empatía, por otro lado, te brinda la capacidad de comprender y compartir las emociones de los demás. Es un ejercicio de imaginación y sensibilidad que te permite ponerte en el lugar de otra persona y percibir su mundo interno.
Al practicar la empatía, puedes romper barreras y construir puentes hacia la comprensión mutua. La empatía te ayuda a crear una sociedad más inclusiva y solidaria, ya que te invita a dejar de lado tus prejuicios y a conectar con la humanidad esencial que compares con los demás.
La empatía tiene la particularidad de que si eres una persona empática puedes llegar a empaparte del sufrimiento de los demás y entonces tú también sufres.
La compasión y la empatía en acción:
Cuando la compasión y la empatía se convierten en fuerzas activas en nuestras vidas, se desencadena un poderoso ciclo de generosidad y apoyo mutuo. Un simple acto de bondad o una palabra amable pueden marcar una gran diferencia en la vida de alguien que atraviesa momentos difíciles.
Desde una sonrisa hasta un gesto de apoyo, desde escuchar con atención hasta ofrecer una mano solidaria, cada acción empapada de compasión y empatía puede tener un impacto significativo en el mundo que te rodea.
Cultivando la compasión y la empatía:
La buena noticia es que la compasión y la empatía pueden ser cultivadas y fortalecidas. Podemos comenzar mirando hacia adentro, cultivando la autocompasión y autoempatía.
Al aprender a tratarte con amabilidad y comprensión, creas una base sólida para extender esas mismas cualidades hacia los demás. También puedes practicar la escucha activa, buscando comprender a los demás sin juzgar, y adoptar perspectivas diversas para ampliar tu visión del mundo.
En conclusión, la compasión y la empatía son dos pilares fundamentales que te conectan primero contigo misma/o y luego con el resto de seres humanos. Al abrazar estas cualidades en tu vida cotidiana, puedes marcar la diferencia en el mundo que te rodea. La compasión y la empatía no solo benefician a aquellos que las reciben, sino que también te enriquece personalmente, generando en ti un sentido más profundo de propósito y conexión.
Práctica de Autocompasión con Yago Canalejas
Duración de la meditación: 3 minutos.
- Colócate en una postura cómoda, cierra tus ojos y realiza 3 respiraciones extensas que te permitan conectar con tu ser y con tu respiración.
- Conectando ahora con tu cuerpo en su conjunto, siente el cuerpo durante 15 segundos como un todo.
- Trae ahora a tu mente una situación ocurrida en los últimos días o meses con la que no te sientas cómoda o cómodo.
- Observando ahora como esos recuerdos se manifiestan en tu cuerpo como muestra de la falta de autoperdón y autoaceptación.
- Comienza a pensar en que nadie es perfecto, no hay razón alguna por la que tú lo tengas que ser, y permítete pensar que no pasa nada por cometer errores, piensa que precisamente es una de las características que nos hacen humanos y que todos compartimos.
- Perdónate y piensa que en algún momento volverás a errar y que no ocurre nada por hacerlo. Lo puedes ver como una gran oportunidad para aprender.
Ya puedes abrir tus ojos.

Si tienes cualquier consulta, lo puedes hacer más abajo en este mismo post o me escribes por Linkedin y encantado te responderé.
Hasta pronto
Mindfulness y liderazgo desde Mindfulness




