Practicamos aficiones en nuestro tiempo libre para disfrutar, mantenernos en forma y desconectar de la rutina laboral. Lo que muchas personas desconocen es que los hobbies repercuten, además, en nuestro rendimiento profesional.
RRHH quiere saber cuáles son tus hobbies y estas son las razones
Cuando el departamento de RRHH de una empresa nos pregunta por nuestras aficiones en una entrevista de trabajo no es por mero interés personal, sino porque estas pueden dar una pista a los reclutadores sobre nuestra personalidad, motivaciones, capacidad de concentración y nivel de perseverancia.
Solo tenemos que fijarnos en los perfiles de alta dirección. Buena parte de los y las CEO de hoy en día han encontrado en el deporte una herramienta de mejora, una forma de trabajar el espíritu de superación y de sacrificio, la paciencia o la capacidad de decisión.
Pero hay más. La práctica de aficiones supone una válvula de escape frente a situaciones estresantes o de tensión en el trabajo que pueden generarnos ansiedad. De hecho, practicar una afición reconfortante todas las semanas disminuye esos síntomas hasta en un 30 %, según los expertos.
Los hobbies promueven la salud mental y emocional, en otras palabras: el bienestar de los profesionales dentro y fuera del trabajo, y ese es uno de los grandes objetivos incorporado por las empresas a sus estrategias corporativas en la última década: el de preservar y fomentar la salud de las plantillas a todos los niveles.
Aficiones que nos preparan para el mundo laboral
Practicar un deporte o una actividad que implique cierta destreza o poner a prueba nuestra creatividad nos ayuda a ser mejores en nuestro trabajo. Tocar un instrumento, moldear la cerámica, pintar, escalar… ¡Incluso el baile resulta beneficioso! Tal y como señalan diversos estudios científicos, danzar al compás de la música es un ejercicio físico que, además, refuerza nuestra memoria, equilibrio y coordinación, pues estimula áreas del cerebro que favorecen estas capacidades.
Pero ¿qué hay de la constancia? Muchas personas no acaban por engancharse a un hobby concreto, sino que disfrutan con el cambio, probando cosas nuevas y experimentando. ¿Son estas profesionales menos persistentes? ¿Cambiar de aficiones cada pocas semanas contribuye al desarrollo personal y profesional? La respuesta es sí.
La experta en emociones Alice Boyes, autora de The Anxiety Toolkit o The Healthy Mind Toolkit, lo explica en este artículo titulado Los siete beneficios de los hábitos temporales. Boyes señala que, con cada nueva afición, podemos desarrollar nuevas habilidades que no precisan de un largo periodo de tiempo para ser interiorizadas. Y que esta tendencia al cambio de hobbies, contribuye a fortalecer nuestra resiliencia, cualidad sumamente importante hoy en día para cualquier profesional.
Así pues, no se trata tanto de llevar a cabo una actividad concreta para ser mejores en nuestro trabajo, sino de hacer aquellas que nos resulte más reconfortante y motivadora. Y si encontramos el placer en probar cosas nuevas, adelante, estaremos cultivando otras muchas destrezas.




