El concepto de procrastinar se refiere al hecho de aplazar una tarea que está pendiente de concluir. A veces, tenemos obligaciones o trabajos pendientes, pero por pereza, inseguridad o miedo a hacerlo mal, preferimos postergarlo y ocuparnos en otras acciones. Este comportamiento puede llegar a producir ansiedad, insomnio o estrés, debido al agobio que provoca tener muchas actividades acumuladas y sin terminar.
Lo cierto es que la procrastinación es uno de los mayores enemigos de la productividad, ya que impide que estemos motivados y aprovechemos al máximo nuestro potencial y talento. Piers Steel en su libro Procrastinación ha desarrollado una fórmula que relaciona cuatro aspectos:
Motivación = (E x V) / (I x D)
Considera que la motivación depende de estos cuatro factores: las expectativas que tenemos (E) por el valor que esperamos obtener (V) entre el producto de la impulsividad con la que actuamos (I) y la demora de la satisfacción, es decir, cuánto tardaremos en disfrutar de los resultados (D). Según esta fórmula, las tareas que deseamos que se resuelvan mejor y a las que más importancia otorgamos son las que más aplazamos o tardamos en concluir.
7 pautas para acabar con la procrastinación
Pero, afortunadamente, este es una actitud que se puede eliminar, o al menos, reducir, siguiendo distintas pautas de comportamiento:
– Evita las distracciones: Puede sonar muy obvio, pero es habitual entretenerse con las redes sociales, la televisión o el móvil, lo que puede provocar el desarrollo del tecnoestrés o adicción a las nuevas tecnologías. Trata de trabajar en un lugar ordenado que te permita estar prestar una atención plena a tus obligaciones.
– Establece una rutina: Aunque suene aburrido o monótono, fijar una rutina provoca que hagamos las tareas de forma casi sistemática e inconsciente, evitando así, su aplazamiento.
– Organiza las tareas: Planifica las actividades o tareas que tienes que llevar a cabo y fija una fecha límite que sea inaplazable. Si no tienes una fecha definida, irás aplazando tus obligaciones y nunca serán concluidas.
– Fija obligaciones concretas y pequeñas: Establece las tareas y ve cumpliéndolas de una en una. Si estás pensando en muchas obligaciones a la vez, es probable que te sientas abrumado y tiendas a procrastinar.
– Aplica la regla de los dos minutos: Esta regla aparece en Getting things done de David Allen y es uno de los métodos de gestión más populares. Lo que quiere decir es que si una tarea te lleva menos de dos minutos, hazla, porque te llevará más tiempo planificarla que llevarla a cabo. Esta es una manera de ir tachando obligaciones de tu lista , disminuir tu carga y sentirte más satisfecho.
– Da el primer paso: Si una tarea es muy compleja o te resulta difícil, ponte con ella, aunque sea durante un corto período de tiempo. Cuando empieces a desarrollarla, las ideas se aclararán y te será más sencillo concluirla.
– Revista tus objetivos: Ya sean a corto o a largo plazo, comprueba las metas que has alcanzado y las que te quedan por alcanzar. Es una manera de estar siempre motivado.
Es fundamental para desarrollar tu talento y aumentar tu productividad que evites procrastinar en todos los aspectos de tu vida, ya sean personales o profesionales.




