Una de las principales causas del cansancio continuado o de la fatiga es tener las defensas bajas. Por esa razón, contribuir al correcto funcionamiento del sistema inmune, aumentando así las defensas del organismo, significa hacer frente a esa sensación de debilidad.
Potenciar el sistema inmunológico evita, además, otro tipo de consecuencias negativas en nuestra salud y nos defiende frente a posibles enfermedades.
Selenio y zinc: protección natural
Una manera de apoyar al sistema inmune es ingerir la cantidad diaria recomendada de ciertos minerales que contribuyen a su funcionamiento normalizado. El Selenio y el Zinc son dos de ellos. Sin embargo, la población española suele presentar déficits en ambos micronutrientes, habituales en cereales integrales, carnes rojas, mariscos y pescados, frutos secos, huevos o legumbres.
Un estudio elaborado por la Fundación Española de la Nutrición sobre la ingesta de macronutrientes en la sociedad española deja patentes las deficiencias en la ingesta de Zinc, especialmente en personas mayores de 65 años. En cuanto al Selenio, los pocos estudios sobre población sana muestran valores bajos en sangre, reza un artículo publicado en la revista Nutrición Hospitalaria.
Hoy en día, existen complejos concebidos para proporcionar al organismo los nutrientes que precisa y de los cuales no puede abastecerse mediante la dieta diaria. ActiveComplex Selenio+Zinc, de laboratorios Pharma Nord, es uno de ellos. La ingesta de un comprimido al día proporciona la cantidad recomendada de Selenio orgánico puro y Zinc, nutrientes extremadamente importantes para el sistema inmune que, contribuyen, además, a otras funciones.
Y es que, al tratarse de un complejo antioxidante, con vitaminas A, C, E y B6, actúa contra los radicales libres que genera, por ejemplo, el aire contaminado.
¿Qué debilita nuestro sistema inmune?
Como hemos visto, el agotamiento continuado puede ser una clara muestra de que nuestro sistema inmune no pasa por su mejor momento. También lo son la caída del cabello, la aparición de alergias o esa sensación de que estamos continuamente acatarrados. Pero ¿qué debilita nuestro sistema inmune además de esa falta de micronutrientes esenciales?
La contaminación y el sistema inmune
Existen diferentes motivos que pueden darse de manera aislada o en conjunto. Uno de ellos es la exposición continuada a entornos donde existe un índice elevado de contaminación.
En un informe presentado en 2022 por expertos en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, se ponía de manifiesto que prácticamente todos los habitantes de países industrializados presentan sustancias químicas eternas en su organismo. Así es como se conocen las perfluoroalquiladas y perfluoroalquiladas, por su persistencia en el medioambiente. La exposición a estos productos de uso habitual en la industria, tóxicos y bioacumulativos, se asocia a una disminución de la respuesta inmunitaria, además de a otros efectos perjudiciales.
La contaminación ambiental debilita nuestro sistema inmunológico, evitando que este pueda cumplir su función correctamente: protegernos de posibles enfermedades.
Hábitos de vida poco saludables
Otros motivos que desembocan en una merma de las defensas son la mala alimentación, el estrés, la falta de sueño y tiempo de descanso, o el consumo de tabaco, alcohol y ciertos medicamentos. En definitiva, hábitos de vida poco saludables. También el ruido. Cada vez son más los estudios que muestran cómo éste inhabilita procesos metabólicos como el crecimiento o la respuesta inmune por su relación con el estrés crónico.
Las implicaciones de que nuestras defensas estén bajas van más allá del cansancio. La principal es que nuestro organismo estará más expuesto a los agentes externos nocivos, es decir, tendremos mayores probabilidades de contraer infecciones o enfermedades. Reforzar el sistema inmune es, por tanto, una cuestión esencial para preservar la salud.









