Corren buenos tiempos para los creativos. Las adversidades empresariales, provocadas por la crisis, han dado lugar a la reinvención de las firmas, haciendo que estas exijan más y nuevas aptitudes a los empleados. Pero, ¿qué sucede si una persona no posee esa capacidad per se? Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña, CEO de Merca2, nos deja entrever en su libro, ¡Sí, puedes!, algunas artimañas para fomentar esta demandada imaginación.
Que la creatividad esté oculta no significa que no exista. Según el estudio que Malcolm Gladwell, periodista, ensayista y sociólogo canadiense, expone en su libro Outliers. The story of success, se deben acumular 10.000 horas de práctica para alcanzar la excelencia en cualquier materia. Así, dependiendo de las horas que dediquemos a una actividad, nuestra capacidad para desarrollarla aumentará. A esta sugerencia se le suman las claves de Alejandro para promover esta destreza:
– Explora zonas aisladas donde poder relajarte. Grandes ideas han nacido en la ducha. Alejandro Suárez cuenta que al relajarnos por medio de un ejercicio creativo activamos el hemisferio derecho del cerebro, y con ello empezamos a procesar los problemas de una manera distinta, más emocional y creativa, lejos de la forma analítica del hemisferio izquierdo.
– Relajación activa y no pasiva. ¿Sabías que existen las pseudo relajaciones? Aquellas que no aportan nada al proceso creativo, como la televisión, afirma rotundo Alejandro. El autor nos invita a olvidar la creencia generalizada de que la televisión relaja, ya que solamente es una diversión pasiva que no enriquece la mente, sino que la mantiene inactiva.
– Busca retos. El reto es un estímulo. Una oportunidad para ser resolutivo, eficaz y creativo, explica el CEO de Merca2. Todo lo que crea el ser humano está destinado a la búsqueda de la comodidad del individuo, sin embargo, estas facilidades no deben provocar la pasividad de nuestro ingenio. Tenemos que aprender a vivir con estas comodidades pero también a poder vivir sin depender de ellas, declara el autor.
– Más que una idea. Alejandro Suárez resalta la importancia de construir algo tangible de las ideas inmateriales que genera nuestra mente. Y es que no es suficiente con tener una buena idea creativa. La idea es el plano, pero si no construyes o, al menos, bocetas el edificio, no hay nada que hacer, confiesa Alejandro. Ese proyecto debe acompañarse de un equipo que se involucre, y unas muestras que demuestren su funcionamiento.




