El aumento de los problemas psicosociales en el entorno laboral no puede explicarse desde una única causa ni abordarse con soluciones simples. Así lo plantea José Martínez García, profesional de Relaciones Laborales y Prevención en MAPFRE ESPAÑA, quien defiende una mirada amplia y estructural para comprender por qué la ansiedad, el estrés o la depresión aparecen con mayor frecuencia en el trabajo y qué pueden hacer las organizaciones para prevenirlos y crear una cultura saludable.
Desde su experiencia, el punto de partida es claro: los riesgos psicosociales son el resultado de una combinación de factores sociales, culturales, económicos y también psicobiológicos que trascienden el ámbito estrictamente laboral, pero que encuentran en el trabajo un espacio donde se intensifican.
Un contexto que acelera el malestar
“El ritmo de vida acelerado, la vida urbana y tecnológica, el impacto constante de la tecnología y las redes sociales han transformado profundamente la forma en que vivimos y nos relacionamos”, explica Martínez García. A ello se suma la progresiva transformación de los vínculos comunitarios y familiares tradicionales, que históricamente actuaban como redes de apoyo.
Este contexto general se traslada al ámbito profesional con especial intensidad cuando las organizaciones atraviesan picos operativos, procesos de transformación o cambios tecnológicos relevantes. “En estos escenarios es más probable que aparezcan casos de ansiedad o depresión si no se acompaña adecuadamente a las personas”, señala.
Por eso, subraya, el foco no puede limitarse a cumplir con la evaluación formal de riesgos psicosociales. “Es fundamental trabajar para que se hable abiertamente de salud mental, despertar el interés real por este tema y dotar de recursos suficientes para prevenir y abordar los problemas antes de que se cronifiquen”.
Educación emocional y prevención: una tarea compartida
Desde una perspectiva social, Martínez García apunta a una carencia de base: la falta de educación emocional transversal desde edades tempranas. Preparar a las personas para gestionar el estrés, las demandas psicológicas y la presión —también en el trabajo— es, en su opinión, una inversión colectiva de largo recorrido.
En el ámbito empresarial, esa responsabilidad se concreta en políticas y prácticas tangibles. En MAPFRE, explica, se ha optado por un enfoque integral que combina prevención, acompañamiento y cultura organizativa.
Entre las medidas implantadas destacan los protocolos específicos de evaluación psicosocial, integrados en el sistema de gestión preventiva. “No se trata de una evaluación básica, sino de procesos que incorporan distintas técnicas de obtención de información, colaboración entre áreas y planes de acción específicos”, detalla.
A ello se suman programas de acompañamiento emocional, con acceso confidencial a psicólogos internos y externos; planes de formación en liderazgo saludable para mandos y directivos; campañas internas de sensibilización; y estrategias de gestión del cambio diseñadas para acompañar los procesos de transformación organizativa.
La política de desconexión digital ocupa también un lugar central. “Poder desconectar de las herramientas de trabajo es una condición básica para el descanso y el bienestar mental”, afirma. Esta política se refuerza con formación específica en riesgos psicosociales integrada en los planes formativos de la compañía.
Estrategias diferenciadas para realidades diversas
Para Martínez García, no existe una fórmula única. “La salud mental requiere estrategias adaptadas a las necesidades de cada colectivo y, en última instancia, de cada persona”, señala.
Como marco general, MAPFRE cuenta con una Política de Diversidad e Igualdad de Oportunidades que establece los principios de actuación del grupo. A partir de ahí, se despliegan iniciativas concretas como campañas psicoeducativas periódicas y el programa de bienestar mental ‘Poténciate’, diseñado con un doble objetivo: visibilizar los recursos disponibles y dotar a las personas de herramientas para liderar su propio cuidado psicoemocional.
El programa se complementa con un servicio de apoyo psicoemocional externo 24/7 y con un equipo interno de psicólogas clínicas que atienden consultas con la máxima garantía de confidencialidad.
Del compromiso declarado al compromiso estructural
Cuando se pregunta qué necesita una empresa para reducir de verdad los niveles de estrés y ansiedad laboral, la respuesta es inequívoca: compromiso estructural y sostenido. “Las acciones puntuales no son suficientes”, advierte Martínez García.
Desde la experiencia de MAPFRE, identifica varios pilares clave: integrar la salud mental en la estrategia de empresa y en el modelo de sostenibilidad; contar con una gobernanza clara, con liderazgo específico y recursos asignados; implementar sistemas de evaluación continua con seguimiento periódico; y apostar por una formación transversal en competencias emocionales y liderazgo empático.
Todo ello debe apoyarse en una cultura preventiva, donde hablar de salud mental sea algo normal y el autocuidado forme parte del día a día. “Normalizar la conversación es, en sí misma, una medida preventiva”, subraya.
Experiencias que consolidan una cultura saludable
En MAPFRE ESPAÑA, este enfoque se ha traducido en iniciativas que han demostrado impacto real. El programa ‘Poténciate’ se ha convertido en una pieza clave para fomentar el autocuidado, reducir el estigma y ofrecer acompañamiento profesional a través de eventos, talleres, recursos digitales y apoyo psicológico confidencial.
Las evaluaciones periódicas de riesgos psicosociales, adaptadas a cada unidad de negocio, permiten identificar factores de riesgo y diseñar planes de acción específicos con seguimiento técnico especializado. A ello se suman itinerarios de formación en liderazgo saludable, procesos de mentoring y coaching, y un proyecto global de cultura que, desde 2025 y con continuidad en 2026, está llegando a toda la organización.
a promoción activa de la desconexión digital y la conciliación, mediante medidas de flexibilidad horaria y trabajo en remoto, ha contribuido a reducir el estrés asociado a la hiperconectividad. Estas políticas se integran en un modelo de Empresa Saludable que articula prevención, promoción de la salud y acompañamiento emocional como ejes centrales de la gestión de personas en MAPFRE.
El programa Poténciate fue galardonado en los X Premios Mi Empresa es Saludable, en la categoría de Bienestar Emocional, por su contribución a la prevención psicosocial y a la normalización del cuidado emocional en el entorno laboral.
Cuidar a las personas para cuidar el negocio
Para José Martínez García, la conclusión es coherente con todo lo anterior: “Cuidar de las personas es cuidar del negocio”. En un entorno cada vez más exigente y competitivo, consolidar una cultura saludable basada en el respeto, la empatía y la salud integral no solo mejora el bienestar de quienes trabajan en la organización, sino que fortalece su sostenibilidad a largo plazo. Cuando la prevención psicosocial se entiende así, deja de ser una obligación normativa para convertirse en una ventaja cultural y humana.




