7 hábitos de las personas con alta Inteligencia Emocional en el trabajo

por | Jun 20, 2017

“Si no controlas tus habilidades emocionales, si no eres capaz de controlar tus emociones estresantes, si no puedes tener empatía y relaciones efectivas, entonces no importa lo inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos”.  (Daniel Goleman)

¿Por qué hay personas con una alta capacidad cognitiva que no triunfan en el mundo laboral o son incapaces de mantener relaciones personales o familiares satisfactorias? Durante años este tema fue un misterio para los psicólogos, en un debate que hoy parece superado. Nadie duda ya de que para tener éxito en el trabajo y en la vida hace falta mucho más que la simple inteligencia congnitiva (asociada al concepto clásico de Cociente Intelectual, CI); hacen falta un conjunto de habilidades que conocemos como Inteligencia Emocional, entre las que se encuentran el autocontrol de las emociones, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la asertividad o la capacidad de automotivación.

La inteligencia emocional es, según Goleman, un conjunto de habilidades como el autocontrol, el entusiasmo o la empatía que podemos aprender a lo largo de toda la vida

Fue el psicólogo e investigador Daniel Goleman quien, hace algo más de dos décadas, revolucionó el concepto de inteligencia con su best seller “Inteligencia emocional” (1995). En él, desarrolla dos ideas clave, entonces novedosas: 1. Hay más de una inteligencia. 2. Las personas con un alto Cociente Intelectual no siempre son las más exitosas. “A diferencia de lo que ocurre con el CI, que apenas varía después de cumplir los diez años, la inteligencia emocional constituye un proceso de aprendizaje mucho más lento, que prosigue durante toda la vida y que nos permite ir aprendiendo de nuestras experiencias”, añadía Goleman.

En el ámbito laboral resulta evidente la importancia de manejar correctamente la inteligencia emocional. Seguro que todos conocemos algún caso de personas inteligentes, eficaces y cumplidoras que no prosperan por falta de habilidades emocionales y sociales. Reconocer, controlar y encauzar las emociones nos permitirá relacionarnos mejor con nuestro entorno, algo fundamental en la actual realidad laboral en la que la comunicación y el trabajo en equipo son fundamentales. 

 

Entrena tus emociones

Ana Vico es psicóloga colegiada, coach y experta en Inteligencia Emocional. Además de atender consultas individuales y de impartir cursos online, tiene un blog, “BeFullness”, sobre Inteligencia Emocional, Mindfullness y técnicas de desarrollo personal, “enfocado a transformar las emociones en algo positivo y potenciador”. Su lema es: “Entrena tus emociones y conquistarás tu vida”. Con ella hablamos sobre la importancia de gestionar las emociones en el trabajo.

– ¿Qué entendemos por Inteligencia Emocional?

Es un término muy reciente que acuñó Daniel Goleman, considerado el padre de la inteligencia emocional. A mí me gusta definirlo como un conjunto de habilidades que nos hacen relacionarnos de manera más ética y sostenible con nuestro entorno, tanto en el ámbito personal como en el profesional y social.  Entre estas habilidades están el reconocer nuestras emociones y las de las personas que tenemos delante, comunicar eficazmente, resolver conflictos, toma de decisiones, afectividad, habilidades sociales, etc.

– Imaginamos que en su experiencia profesional se habrá encontrado con personas con un CI elevado a las que les cuesta triunfar en el trabajo o ser felices en su vida por no saber gestionar los sentimientos y emociones; ¿es así? 

Sí, me he encontrado muchos casos de estos, porque en la escuela es lo que se prima. Se enseña a sumar, a hacer raíces cuadradas, se enseña la lógica, cultura general… que está muy bien, es necesario y son habilidades cognitivas que hacen que nuestras conexiones neuronales se desarrollen. Pero con esto no es suficiente si, por ejemplo, en una entrevista de trabajo te bloqueas y no sabes explicar qué talentos tienes, si no sabes relacionarte con tus compañeros o superar una adversidad. Y en tu vida privada, de nada te sirven esos conocimientos si, por ejemplo, no sabes mostrar tus emociones de manera adecuada o declararte a una chica. Me gusta decir que la inteligencia emocional viene de las inteligencias múltiples, porque no es solamente reconocer nuestras emociones, es saber desenvolvernos en el mundo, que es mucho más valioso que saber sumar o hacer raíces cuadradas. Por eso, los departamentos de Recursos Humanos de las empresas valoran cada vez más que la persona a la que contratan tolere bien el estrés, que sepa trabajar en equipo, comunicar si necesita ayuda, etc. Las empresas valoran mucho que un candidato tenga estas cualidades.

– ¿En qué aspectos se manifiesta la inteligencia emocional en el trabajo?

El mercado laboral ha cambiado, ya no somos compartimentos estancos en el que cada uno hace su parte del trabajo y casi ni nos relacionamos con otros compañeros. Ahora en casi todas las oficinas tienen ambientes abiertos, hay muchas reuniones, dinámicas de grupo y tienes que relacionarte continuamente con tus compañeros, jefes o clientes. La única manera de que una empresa vaya hacia arriba es que su  equipo sea una piña, y para eso los trabajadores deben poseer estas habilidades. La comunicación es cada vez más importante y por eso debemos tener habilidades de comunicación eficaz y asertiva; yo digo lo que tengo que decir, lo que siento, lo que quiero comunicar, pero sin dejarme pisotear, sin pisotear a la otra persona, sin ser agresivo ni pasivo. Llegar a ese término medio de comunicación es una habilidad dentro de la inteligencia emocional. También lo es resolver conflictos, si se presenta alguno no hay esconder la cabeza como un avestruz y esperar a que todo pase, sino tomar cartas en el asunto para empezar a solucionarlo, ser proactivo; eso también es inteligencia emocional. Como lo es la empatía (ponerse en el lugar de los demás), que tiene mucho que ver con la asertividad; tengo que saber cómo se siente la otra persona para comunicarme mejor con ella, y si la puedo ayudar, mejor. Estos aspectos son muy importantes en el trabajo.

– Hay personas que se hunden rápidamente ante un fracaso o una crítica en el trabajo. ¿Cómo podemos gestionarlo?

Saber aceptar las críticas o superar un fracaso tiene que ver con tu nivel de autoestima. Si te dicen algo con desprecio y para denigrarte es normal que te siente mal, pero si la crítica es constructiva y hecha con educación deberías ver lo que tienen de objetivas y no tomártelo como algo personal; a lo mejor tienen algo de cierto y debes cambiar. La gratitud, el perdón y la autoestima también tienen que ver con la inteligencia emocional; pedir perdón y agradecer es parte fundamental de las relaciones sociales y en el ámbito laboral es importante para obtener el equilibrio. 

– ¿Se puede entrenar la manera de gestionar las emociones?

Mi lema en Be Fullness es “Entrena tus emociones y conquistarás tu vida”, así que sí, se pueden entrenar, partiendo de la base de que hay personas que nacen con mayor habilidad emocional que otras. Es como ir al gimnasio; puedes tener los genes predispuestos para tener un cuerpo más atlético o menos, y en ese caso tendrás que machacarte más para estar bien, pero todo se puede entrenar y mejorar. Tú tienes que saber si necesitas ayuda en el entrenamiento de tus emociones, porque en la escuela no se enseña y en las familias muchas veces tampoco, sobre todo en el caso de los hombres, a muchos de los cuales se les ha enseñado que llorar es de débiles, que no pidan ayuda, que no deben mostrar lo que sienten… ¿Cómo se pueden entrenar? Hay muchas formas de hacerlo, puede ser leyendo libros, yendo a talleres y conferencias, trabajando con un entrenador emocional o psicólogo… Estos profesionales te pueden ayudar a combatir los pensamientos y creencias limitantes que hacen que te creas una mentira que afecta a cómo te relacionas, porque si pienso que el mundo es horrible y todos van en mi contra, mis relaciones sociales serán complicadas. Herramientas hay muchas, pero hay que dejar claro que esto no es coser y cantar, no es leerse un libro en un día y ya domino todas mis emociones. Esto tiene su aprendizaje y su tiempo, al igual que si decides ir a un gimnasio no vas a conseguir un cuerpo 10 en pocos días.

– Entonces, ¿estas habilidades emocionales hay que trabajarlas día a día?

Claro, porque si estás acostumbrado a reaccionar de una determinada manera (por ejemplo, a gritar cuando te gritan) es difícil cambiar de un día para otro. Si aprendes que discutir o gritar no es la solución, sino que hay que razonar y proponer soluciones, pero luego en el día a día no lo practicas, de nada te sirve. Tienes que poner un extra de tu parte, ser consciente de como debes actuar y practicar, practicar y practicar. Al final es responsabilidad de uno mismo estar a gusto en el trabajo; solamente tienes que encontrar un equilibrio, que pasa por escucharte a ti mismo, un poco de desarrollo personal y trabajar tu inteligencia emocional.

– ¿Cree que las empresas deberían involucrarse más a la hora de ofrecer estas “herramientas” a sus trabajadores para que adquieran habilidades emocionales?

Habría que empezar por educar antes esta inteligencia emocional; en la escuela se sabe que es importante y no se enseña. En EEUU las empresas tienen más en cuenta estas formaciones y dinámicas en inteligencia emocional, pero aquí es menos habitual, Es cuestión de que se den cuenta de lo importante que son estas habilidades, que entiendan que entrenar la inteligencia emocional es bueno para sus propios activos, porque una empresa son personas y tienen que estar al máximo rendimiento. Si los trabajadores tienen problemas en casa o no saben gestionar los conflictos en la oficina no van a poder rendir al 100%. Si puedes cultivar estas habilidades dentro de tus trabajadores será en beneficio suyo y de la empresa.   

 

Trabajadores con alta Inteligencia Emocional

Para finalizar, pedimos a Ana Vico que nos cuente qué hábitos tienen las personas que muestran alta inteligencia emocional en el trabajo. “Hay muchos –comenta-, pero voy a destacar algunos de las más importantes para el ámbito laboral”. 

1. Autoconciencia o conciencia emocional. Saber regular mis emociones dependiendo de lo que esté sintiendo, y esto pasa por reconocer lo que siento y no “pagarlo” con otras personas. Si vengo enfadado de casa y vuelco en mis compañeros ese enfado, estoy dificultando la buena armonía. Hay que saber reconocer las propias emociones para no herir a los demás. 

2. La gestión del estrés. El estrés está a la orden del día en un mercado laboral cada vez más exigente. Es importante saber cómo se manifiesta y somatiza en mí, porque si supiera regular o bajar mi nivel de estrés podría hacer mejor el trabajo. Al final, un estrés mantenido en el tiempo quema al trabajador, y eso hay que saber gestionarlo.

3. La automotivación. Tengo que estar motivado por mi trabajo, saber dónde están mis pasiones y lo que disfruto de mi trabajo. Hay que encontrar esos puntos donde mi motivación es mayor y saber provocarme esos estados de actividad emocional alta. 

4. El liderazgo. Que no significa ser jefe en el sentido de “ordeno y mando”; es saber escuchar a tus empleados, motivarles y llevarles contigo. Tienes que liderar desde el ejemplo y que vean que eres el primero que cumple.

5. Empatía / lenguaje no verbal / escucha activa. Fundamental para relacionarme con compañeros y clientes. Te miro mientras me estás hablando y te estoy atendiendo;  solamente te escucho a ti, no estoy haciendo otra cosa, estoy contigo en este momento y con plena atención.

6. Comunicación eficaz y asertividad. Comunicarme de una manera más coherente conmigo mismo y de una manera más saludable con la otra persona. Sin faltarme al respeto a mí, sin faltarle al respeto a la otra persona, y llegando todos a un acuerdo. 

7. La resilencia. Saber reponerme de un fracaso o crítica. Si me dicen algo negativo a primera hora de la mañana, me vengo abajo y estoy toda la jornada laboral sin reaccionar, pierdo 8 horas de mi vida y no rindo. Y lo mismo si me hundo ante un fracaso. Aunque me haya equivocado o hecho algo mal, me tengo que reponer cuanto antes y aprender de lo sucedido. Tengo que sacar la lectura positiva de esa crítica o fracaso, ver lo  que debo mejorar, aprenderlo para aplicarlo en la próxima ocasión y seguir hacia adelante. En el ámbito laboral hay que saber reciclarse y no dejar de aprender. 

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