Durante la jornada de la Fundación MAPFRE, presentada por Antonio Guzmán, director del área de Promoción de la Salud de la Fundación, se contó con la ponencia “Gestión emocional: la evitación y la atención hacia lo que sentimos”. Vino dada de la mano de Jesús Matos, psicólogo clínico y directo del centro de psicología En equilibrio mental, uno de los mejores centros del país, donde actualmente se dedica a ayudar a manejar emociones de una forma dinámica y sencilla. Estudió Psicología y un Máster de psicología clínica y de la salud en la Universidad Complutense de Madrid, además de un Máster de Psicología legal y forense en la European Foundation of Psychology.
La jornada ha iniciado con una frase de Friedrich von Logau. “Combatirse a uno mismo es la guerra más difícil y vencerse a sí mismo es la victoria más bella”. Que está relacionada con la temática de la que se ha hablado, los sentimientos.
Durante esta jornada Jesús ha hablado de la evitación, que es una forma de no actuar que se emplea en situaciones de estrés. Se usa para evitar prestar atención a ciertas situaciones, como cuando se evita escuchar ciertas cosas que no se quieren llegar a escuchar. Exponía que las personas por naturaleza evitamos todas aquellas situaciones que no nos gustan o que no queremos afrontar. Todo esto lleva a no hacer una gestión emocional de los sentimientos que nos embargan y que por lo tanto también intentamos evitarlos.
Hablo de la emoción, sin emociones no nos movemos, por lo que si no hay una motivación empujada por emociones no se actúa. Es esa función de motivación la que hace que las personas se muevan. Esto lleva a que es imposible trabajar sin emociones, porque sin ellas seríamos robots. Los robots no saben diferenciar entre lo que es importante y lo que no lo es, por el simple hecho de que son las emociones las que llevan a tomar decisiones y ayudan a decidir lo que es realmente importante a lo largo de la vida.
A lo largo de la vida enfrentamos innumerables curvas de la emoción, que surgen ante situaciones que no queremos enfrentar, con emociones no adaptativas. Esta curva empieza abajo y empieza a ascender hasta llegar a su punto más alto y ahí vuelva a bajar habiendo ya pasado esa situación. Normalmente cuando llega a esa curva o punto alto de estrés se busca una escapatoria para evitar afrontarlo. Cuando esa situación se evita el estrés desaparece, pero la curva no se ha completado. Esto lleva a que la siguiente vez que haya que superar la misma situación no se sepa afrontar y vuelva a pasar lo mismo. Si se enfrenta la situación que genera la curva, la siguiente vez que se tenga que enfrentar será menor y con el tiempo no va a haber curva.
Muchas emociones no adaptativas no son reales, son fruto de un pensamiento. El pensamiento es como un mapa y la realidad es la ciudad, esos mapas son abstracciones. Muchas veces vamos con el pensamiento de nadie me quiere y son todo rechazos, no hay que creerse todo lo que pensamos. Las emociones y los pensamientos hacen daño, evitan que uno se arriesgue a hacer cosas, que te dicen no lo vas a conseguir, y entonces ya no lo haces. Si te dejas llevar por esos pensamientos surge la ansiedad, la depresión.
Una forma de afrontar todo esto es a través de diferentes entrenamientos de mindfulness, fomentando el momento presente, que ayuda a aprender sobre la gestión emocional.






