“Juega, gana y crece” no es solo un eslogan pegadizo. En BASF, esta frase se ha convertido en una filosofía que está revolucionando la forma en que una multinacional de 160 años entiende el bienestar de sus equipos. Durante el II Encuentro de Empresas Pioneras del Bienestar, celebrado el 24 de abril en el Auditorio de Santalucía, Ezequiel Ferreira Ortiguera, gerente de Salud Ocupacional de Iberia en BASF, compartió un caso de éxito tan disruptivo como efectivo.
Del dato al juego: la salud también se aprende jugando
Tras la pandemia, en un contexto donde las formaciones virtuales ya no enganchaban y la desconexión emocional era evidente, el equipo de salud de BASF decidió dar un giro radical. Así nació en 2023 el programa “Yo me cuido”, con una herramienta inesperada: un juego de cartas inspirado en el UNO, adaptado para educar en salud física y mental.
Cada carta tiene un código de color:
- 🔴 Mitos sobre salud (para desmontar creencias populares)
- 🟡 Datos reales con evidencia científica
- 🔵 Recomendaciones prácticas
- 🟢 Afirmaciones contrastadas
Mientras los empleados juegan, se informan, reflexionan y debaten. Se genera conciencia sin rigidez, y eso cambia las reglas del juego.
Un programa hecho por y para las personas
Lo más potente: todo el contenido fue creado internamente por el equipo médico de BASF en Iberia. Médicos de Tarragona, Guadalajara y Barcelona diseñaron cada pregunta, validaron cada dato y estructuraron la mecánica del juego. Solo se externalizó la impresión. La autenticidad y el compromiso de quienes lo desarrollaron se nota… y se contagia.
“Queríamos que la salud dejara de percibirse como un discurso médico o una formación obligatoria. Jugando, las personas bajan la guardia, se conectan y aprenden casi sin darse cuenta”, explicó Ezequiel Ferreira.
Participación masiva y resultados medibles
Los números avalan esta apuesta innovadora:
- Más de 1.500 empleados (50% de la plantilla de BASF Iberia) ya han participado.
- El 98% afirma que el juego ha contribuido a mejorar su bienestar.
- El 96% asegura que ha ayudado a incorporar hábitos saludables.
- El 95% ya ha realizado un cambio positivo o se lo plantea.
- El 35% ha implementado al menos un nuevo hábito saludable.
Además, tras cada partida se realiza una autoevaluación personal que llega al equipo médico. Desde allí, se hace seguimiento, se ofrecen herramientas y se crean compromisos individuales o colectivos.
El bienestar no se impone: se juega
El éxito radica en que la gamificación no fue una acción puntual. Ha continuado, ha escalado a otros centros y ahora da paso a nuevas versiones, como un trivial dedicado exclusivamente a salud mental. ¿El aprendizaje clave? Que el juego es un lenguaje universal, sin jerarquías ni resistencias.
“Desde operarios en Andalucía hasta líderes en Madrid, todos han jugado. Y cuando se juega, se aprende y se transforma”, dijo Ferreira. “Al principio nos miraban como locos, ahora ya nos piden las cartas”.
Lecciones para cualquier empresa
- No se necesitan grandes recursos, pero sí liderazgo y convicción.
- El cambio cultural comienza cuando los directivos también se sientan a jugar.
- El bienestar no debe ser impositivo ni aburrido: debe vivirse, compartirse y disfrutarse.
- La salud laboral puede ser una experiencia humana, motivadora y transversal.
El caso de BASF es la prueba de que jugar, cuando se hace con propósito, puede ser una de las herramientas más serias y efectivas para cuidar lo que más importa: el bienestar de las personas.





