El pasado jueves 12 de marzo se celebró en Sagardoy Business & Law School el IV Encuentro del HUB BIENSTART, el primer hub de bienestar laboral de España dedicado a impulsar entornos de trabajo más saludables, sostenibles y competitivos en las organizaciones.
Bajo el lema “Neurociencia y Bienestar: cultivar mentes que impulsan el crecimiento y la innovación”, la jornada reunió a profesionales y compañías comprometidas con una nueva forma de entender el bienestar corporativo, conectando salud, ciencia y estrategia empresarial.
El encuentro contó con la participación de las empresas que forman parte del Hub Bienestar: Redexis, Redeia, Santalucía, Mahou San Miguel, ING, Cívica y Healthy Minds, junto a Sagardoy Business & Law School como anfitriona y las empresas colaboradoras Urban Sports Club y Refruiting.
Además, se dio la bienvenida a Navantia, que se incorpora al Hub BIENSTART con la participación de Elena Horcajo Carrillo, Responsable de Estrategia y Seguimiento de Bienestar Organizacional.
A lo largo de la sesión, expertos y representantes de las organizaciones participantes exploraron cómo la salud cerebral o Brain Health empieza a emerger como una nueva dimensión del bienestar laboral, en un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la hiperconectividad y la irrupción de la inteligencia artificial.
La premisa que atravesó todo el encuentro fue clara: si la creatividad, la atención, el pensamiento estratégico o la capacidad de adaptación se han convertido en ventajas competitivas clave, el cerebro de las personas pasa a ser uno de los activos estratégicos de las organizaciones.
“Si queremos una organización inteligente necesitamos un cerebro sano”, con esta afirmación Elena Carrascosa, Socia directora de contenidos de Más Cuota abría la sesión.
De la carga alostática a la neuroplasticidad
Durante la jornada, Alberto Valverde, CEO y fundador de The Human Imperfection y especialista en neurociencia aplicada, explicó cómo el entorno laboral actual activa en el cerebro mecanismos de supervivencia similares a los que utilizábamos ante amenazas físicas.
Según explicó, la presión constante, la hiperconectividad y la sobrecarga informativa generan lo que la ciencia denomina carga alostática, es decir, el coste biológico acumulado del estrés sostenido, que termina agotando las reservas cognitivas.
“Yo lo llamo el impuesto que paga nuestro cuerpo por ir continuamente buscando el equilibrio ante un desgaste continuo”, explicó.

Sin embargo, la neurociencia también aporta una perspectiva esperanzadora. El cerebro es un órgano plástico, capaz de reorganizarse y generar nuevas conexiones.
Conceptos como la Potenciación a Largo Plazo (LTP) o el papel del BDNF, una proteína que favorece el crecimiento de nuevas conexiones neuronales, ayudan a entender cómo los hábitos, el descanso, el movimiento o la calidad de los entornos laborales pueden fortalecer la resiliencia cognitiva.
El contagio invisible del estrés
Uno de los aspectos más reveladores abordados durante la sesión fue el impacto del liderazgo en la salud mental de los equipos.
A través de las neuronas espejo, el estrés puede transmitirse de forma inconsciente dentro de los equipos, generando lo que definió como un auténtico “wifi tóxico” en las organizaciones.
Cuando los entornos laborales se perciben como inseguros o excesivamente exigentes, la llamada Red de Saliencia del cerebro activa estados de hipervigilancia que deterioran la seguridad psicológica y afectan directamente a la capacidad de concentración, creatividad y toma de decisiones.
Entre las recomendaciones prácticas compartidas durante la jornada destacó la importancia de trabajar en bloques de concentración profunda de aproximadamente 90 minutos, seguidos de pausas reales de descanso que permitan recuperar energía mental.
El bienestar entra en una fase de madurez
Más allá de los aspectos científicos, el encuentro dejó también una reflexión de fondo: el bienestar corporativo está entrando en una nueva etapa de madurez.
Las organizaciones comienzan a demandar enfoques más rigurosos, apoyados en evidencia científica y capaces de demostrar su impacto en variables críticas para el negocio como el rendimiento, la innovación o la calidad de las decisiones.
De la teoría a la práctica: innovación y entrenamiento cerebral en las empresas
Uno de los momentos más interesantes de la jornada fue la conversación protagonizada por Marta González del Río, de Santalucía, en torno al programa Dreamers, una iniciativa integrada en su ecosistema de innovación Innosfera orientada a impulsar el intraemprendimiento y el desarrollo de nuevas capacidades dentro de la organización.
Durante su intervención, Marta utilizó una metáfora muy gráfica para explicar el reto que afrontan hoy muchas empresas al hablar de talento y alto rendimiento.
“Si pensamos en un deportista como Carlos Alcaraz, vemos a alguien que rinde al máximo nivel porque ha sido entrenado para ello desde pequeño, con los mejores entrenadores, las mejores herramientas y el mejor entorno posible. En las empresas estamos pidiendo a las personas que sean profesionales de alto rendimiento, pero muchas veces no les damos ni el entrenamiento ni el contexto para serlo”.

Desde esta perspectiva, programas como Dreamers buscan precisamente crear ese contexto dentro de las organizaciones, fomentando el desarrollo de capacidades como la creatividad, la iniciativa o la innovación desde dentro de los propios equipos.
La conversación fue conducida por Miguel Barrionuevo, director de Mi Empresa es Saludable, quien destacó cómo la neurociencia ofrece un marco riguroso para entender y entrenar estas habilidades dentro de las empresas.
Por su parte, Carmen Tejedor Directora de GEMASST de Redexis afirmó que en 2022 la organización llevó a cabo una evaluación de riesgos ergonómicos por centros de trabajo:
“realizamos un plan de acción que está muy relacionado con la neurociencia, establecimos un método de observación de todo el cuerpo humano, desde aspectos físicos y ergonómicos hasta la carga mental, lo que nos permitió determinar de forma precisa como aplicar las pausas activas para mejorar el rendimiento y la atención de las personas que ocupan distintas responsabilidades”.

Verónica Villasevil, Vitality Leader de ING, compartió la política de flexibilidad de la compañía que incluye medidas para concentrar las reuniones y correos electrónicos de 10 a 16 horas: “este sistema nos ayuda a reducir la fragmentación de la atención y a establecer un momento de trabajo compartido y un espacio para la atención plena en tareas que requieren un mayor nivel de concentración”.
Iñaki Hidalgo, People and Culture Director en Cívica, añadió sobre este punto que ellos han empezado a bloquear los envíos de correos a ciertas horas para aquellos colectivos cuyo trabajo no requiera ese nivel de urgencia.
Victoria Marín enfatizó en la política de horarios, desconexión digital y flexibilidad que han impulsado desde Salud Laboral y Bienestar en Redeia con su proyecto Imagina para impulsar el bienestar y la salud cognitiva. Sin embargo, también compartió una reflexión sobre lo importante que es que las personas se hagan responsables de su propia salud,
“Por supuesto que desde la empresa tenemos que poner los medios, pero lo que debemos fomentar sobre todo es que cada persona sea consciente de su autocuidado, cada persona es responsable de su propia salud en última instancia”.

Noemí Boza, socia directora de Más Cuota, reflexionó sobre cómo podemos romper con esas barreras que, en ocasiones, desde la cultura de las grandes compañías nos llevan a no querer parar ni mostrar esa disposición a cuidarnos, por miedo a parecer vulnerables o menos comprometidos con el proyecto.
Desde su experiencia, María González, de Mahou San Miguel, compartió el cambio de enfoque que están impulsando a través de un piloto denominado “Bienestar y Rendimiento”, centrado en su equipo comercial. El proyecto introduce una lógica diferente: conectar directamente la experiencia de empleado con los resultados de negocio, estableciendo una relación medible entre bienestar y ventas.
“Hemos conectado cómo te encuentras con cómo vendes. Cuando entienden que su bienestar impacta directamente en sus resultados, la conversación cambia”.
La conclusión compartida fue clara: si las organizaciones quieren contar con profesionales capaces de innovar y tomar decisiones en entornos complejos, deben empezar a crear las condiciones que permitan entrenar y sostener ese rendimiento cognitivo.
Co-creación para rediseñar el trabajo desde la neurociencia
El encuentro concluyó con un laboratorio de cocreación en el que los participantes reflexionaron sobre cómo rediseñar los entornos de trabajo desde el conocimiento del funcionamiento del cerebro.
La conclusión compartida fue clara: no se trata únicamente de trabajar menos, sino de crear los contextos adecuados para que el cerebro pueda funcionar mejor.
De este trabajo conjunto surgió un decálogo de claves para avanzar hacia entornos más saludables y productivos:
- Reducir la sobrecarga de trabajo y priorizar proyectos, evitando la acumulación constante de tareas sin foco.
- Mejorar la comunicación interna, con mensajes claros, coherentes y transparentes sobre la situación y objetivos de la compañía.
- Desarrollar líderes que sean referentes reales de bienestar, capaces de marcar el ejemplo en el día a día.
- Involucrar a las personas en la toma de decisiones, fomentando su participación y reduciendo la incertidumbre.
- Definir con claridad roles, responsabilidades y expectativas, para evitar ambigüedad y desgaste cognitivo.
- Establecer objetivos alcanzables y alineados, evitando metas inalcanzables que generan frustración y desmotivación.
- Romper con la cultura de la inmediatez permanente, reduciendo la presión por responder de forma constante e impulsiva.
- Revisar el modelo de reuniones y canales de comunicación, evitando la “reunionitis” y el uso ineficiente de herramientas.
- Crear espacios de confianza psicológica, donde las personas puedan expresarse, priorizar y tomar decisiones sin miedo.
- Conectar bienestar y negocio, integrando objetivos de salud, liderazgo y cultura en los sistemas de gestión y retribución.
Además, se destacó la importancia de avanzar hacia modelos más estructurados, incorporando el uso de datos para anticipar riesgos, fomentando el aprendizaje progresivo frente a la urgencia constante y recuperando principios básicos de organización y comunicación que muchas veces se han perdido en entornos de alta velocidad.
La conclusión fue compartida por todos los participantes: no basta con introducir iniciativas de bienestar, es necesario rediseñar el sistema de trabajo para que esté alineado con el funcionamiento real del cerebro.
Co-creación para rediseñar el trabajo desde la neurociencia
El encuentro concluyó con un laboratorio de cocreación en el que los asistentes identificaron los principales factores que elevan el estrés en las organizaciones y, a partir de ahí, plantearon soluciones concretas para rediseñar el trabajo desde la neurociencia.
De este trabajo conjunto surgió un decálogo de claves para avanzar hacia entornos más saludables y productivos:
- Reducir la sobrecarga de trabajo y priorizar proyectos, evitando la acumulación constante de tareas sin foco.
- Mejorar la comunicación interna, con mensajes claros, coherentes y transparentes sobre la situación y objetivos de la compañía.
- Desarrollar líderes que sean referentes reales de bienestar, capaces de marcar el ejemplo en el día a día.
- Involucrar a las personas en la toma de decisiones, fomentando su participación y reduciendo la incertidumbre.
- Definir con claridad roles, responsabilidades y expectativas, para evitar ambigüedad y desgaste cognitivo.
- Establecer objetivos alcanzables y alineados, evitando metas inalcanzables que generan frustración y desmotivación.
- Romper con la cultura de la inmediatez permanente, reduciendo la presión por responder de forma constante e impulsiva.
- Revisar el modelo de reuniones y canales de comunicación, evitando la “reunionitis” y el uso ineficiente de herramientas.
- Crear espacios de confianza psicológica, donde las personas puedan expresarse, priorizar y tomar decisiones sin miedo.
- Conectar bienestar y negocio, integrando objetivos de salud, liderazgo y cultura en los sistemas de gestión y retribución.
Además, se destacó la importancia de avanzar hacia modelos más estructurados, incorporando el uso de datos para anticipar riesgos, fomentando el aprendizaje progresivo frente a la urgencia constante y recuperando principios básicos de organización y comunicación que muchas veces se han perdido en entornos de alta velocidad.
La conclusión fue compartida por todos los participantes: no basta con introducir iniciativas de bienestar, es necesario rediseñar el sistema de trabajo para que esté alineado con el funcionamiento real del cerebro.
El HUB BIENSTART se consolida como espacio de referencia para el bienestar
Con iniciativas como este encuentro, el Hub Bienestar continúa impulsando una conversación más rigurosa y actualizada sobre el bienestar en las organizaciones, conectando ciencia, gestión y cultura empresarial para construir entornos de trabajo más saludables y sostenibles.







