¡Desconecta del trabajo en vacaciones!

por | Dic 19, 2016

La tecnología y el acceso a Internet desde cualquier parte del mundo nos han facilitado la vida y nos permiten llevar la oficina virtual en nuestros viajes, pero ha perjudicado  completamente la vida social y personal. Desvincularse de la oficina en el tiempo libre es un derecho del trabajador y debe ser una de las obligaciones de nuestros jefes. Si no se entiende así, hay que tomar medidas para evitar problemas y conseguir separar nuestra vida personal de la laboral, especialmente en nuestras vacaciones.

Empresas Saludables nos aporta en este artículo una serie de consejos para aprender a desconectar del trabajo durante nuestras vacaciones y cómo hacer más llevadera la vuelta:

Si somos jefes debemos predicar con el ejemplo pues los directivos y los mandos intermedios deben reflejar los hábitos de los empleados. No hay conciliación posible entre la relación laboral con la compañía y las vacaciones si no se empieza desde arriba.

Ajustar las vacaciones a la necesidad de desconexión. Cuanto más estrés y responsabilidad en el trabajo, más tiempo necesitaremos de desconexión. Una semana de vacaciones no suele ser suficiente para olvidarse del trabajo, es preferible que optemos por dos o más semanas para descansar por completo mental y físicamente, por lo menos en verano.

No encender el ordenador ni el móvil de empresa. Debemos dejarlos en casa y olvidarnos de revisar los correos electrónicos durante las vacaciones. Para evitar problemas, podemos dejar un mensaje en nuestro correo avisando que estamos de vacaciones, el día que volvemos y el contacto con la persona que los puede ayudar si es urgente.

Planificar las vacaciones. No es recomendable coger vacaciones de un día para otro, es mejor dejar al menos una semana para que podamos planificar el trabajo y para que los compañeros puedan organizarse mejor en nuestra ausencia.

Delegar tareas. Muchas veces tenemos estrés porque pensamos que las cosas salen bien  solo si las hacemos personalmente. Tenemos que empezar a confiar en nuestros compañeros y dejarles pequeñas responsabilidades para que puedan sustituirnos cuando nos vayamos de vacaciones.

Dejar todo organizado para tener una vuelta tranquila. Debemos procurar dedicar el último día a organizar las cosas para encontrarnos todo  limpio y ordenado cuando volvamos. El último día de vacaciones no es el momento de hacer reuniones importantes, hay que repasar lo que hemos hecho hasta ahora y qué cosas queremos cambiar para cuando volvamos. Ordenar la mesa y tirar papeles es algo sencillo que puede simplificar y hacer más grata la vuelta.

Nadie es indispensable. Hasta los presidentes de gobierno toman vacaciones para desconectar y volver con energías renovadas. Ni el mejor cirujano del mundo puede salvar una vida si no descansa suficiente para sobrellevar el estrés de operar a vida o muerte cada día. Los humildes mortales que jugamos a ser superhéroes combinando trabajos, familia, casa y amigos, necesitamos vacaciones. 

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