El tabaco es responsable de aproximadamente el 30% de las muertes por cáncer, del 20% de las producidas por enfermedades cardiovasculares, y del 80% de las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC).
Si somos fumadores, cuanto antes empecemos a movernos haciendo ejercicio, antes nos liberaremos del mal hábito. Debemos recapacitar y no obviar el daño que provoca el consumo de tabaco ya que el 50% de las personas que fuman regularmente morirán a causa de ello.
Aunque no seamos del grupo de personas fumadoras seguro que en nuestra oficina hay mucha gente que en los descansos sale a fumar algún cigarro, y somos nosotros quienes debemos animarles y aconsejarles para que lo dejen. Porque este daño no afecta sólo a las personas fumadoras, también a los que les rodean. Aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón, enfermedades coronarias y respiratorias, y en edad infantil, de síndrome de la muerte súbita del lactante.
¿QUÉ NOS PASA CUANDO FUMAMOS?
Ceguera, pérdida del sentido del gusto y del olfato, mal aliento, arrugas y pérdida de elasticidad en la piel, cabello frágil, calvicie, acné, dientes amarillos, enfermedades cardiovasculares, bloqueos de arterias y derrames cerebrales, úlcera de estómago, acumulación de grasa en el abdomen, cáncer (boca, labios, gástrico, garganta, laringe, faringe, esófago, tráquea, pulmón, vejiga, cervical, de colon y pancreático), EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), asma, menopausia precoz, fragilidad ósea, infertilidad, impotencia, ansiedad, estrés y nerviosismo.
¿QUÉ NOS PASA CUANDO DEJAMOS DE FUMAR?
A los 20 minutos: la presión sanguínea y el ritmo cardiaco se han normalizado.
En 8 horas: se elimina el exceso de CO de nuestro organismo y recuperamos niveles de O2 normales.
En 5 días: la nicotina va saliendo de nuestro cuerpo.
En una semana: empieza a mejorar el sentido del gusto y del olfato y el aspecto de piel y pelo.
En 12 semanas: los pulmones recuperan la capacidad de limpiarse.
En 3 meses: recuperamos un 30% de la función pulmonar perdida.
En 6 meses: mejora nuestro rendimiento deportivo y empezamos a ver mejoras y placer en el ejercicio.
En 9 meses: respiramos mejor y tosemos menos.
En 12 meses: el riesgo de enfermedades cardiacas se reduce a la mitad.
En más de un año: hemos recuperado la posibilidad de vivir 20 o 25 años más que habíamos perdido al fumar.
Después de 5 años: hemos reducido a la mitad el riesgo de cáncer de boca, garganta, esófago y vejiga.
Después de 10 años: Tenemos la mitad de probabilidad de morir por cáncer de pulmón y hemos reducido el riesgo de sufrir tumores relacionados con el tabaco.
Después de 15 años: Tenemos el mismo riesgo de vivir o morir que una persona no fumadora.
BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA que le interesan especialmente al exfumador
El Dr. Salvador E. Más, médico y autor del libro El Desafío de dejar de fumar, tiene más de 20 años de experiencia en el tratamiento del tabaquismo, y resume muy bien las ventajas de hacer deporte a la hora de dejar de fumar definitivamente:
- Ayuda a consumir calorías y por lo tanto a mantener el peso ideal.
- Mejora los niveles de colesterol y de tensión arterial.
- Es relajante muscular.
- Elimina la tensión y con ella la ansiedad que produce el no fumar.
- Es una distracción que hará que no nos acordemos tanto del tabaco.
- Conduce a un estado menos irritable.
- Produce sensación de bienestar.
- Ayuda a sentirse bien y mejora el estado de ánimo.
- Reduce los niveles de colesterol y de tensión arterial.
- Tiene un efecto antidepresivo.
- Ayuda a dormir mejor y evitar el insomnio.
11 beneficios que pueden ser la motivación perfecta para dejar de fumar y empezar a hacer deporte. Si estás convencido, te ayudamos a dar el primer paso:
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